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domingo, 22 de octubre de 2017

Vuelven los microcrímenes



Ya hacía mucho tiempo que no publicábamos ningún microrelato, ningún microcrimen.
Pero afortunadamente, la sangre ha vuelto al río (Júcar), y aquí tenéis el último parto de nuestro frailecillo favorito.
Si os deja secuelas, no diréis que no avisé.
  

EXILIADO

Por (fray) Manolo Polo

Tuve que emigrar. Al principio me compadecieron huérfano. Ahora sé que, algunos que me desprecian bastardo, me sospechan soltero y viudo. ¿Podré irme sin aclarar las confusiones?

Todo fue culpa de ella, una hembra excelsa. El óvalo de su cara, su perfil, cuello, hombros, caderas, pubis, nalgas, corvas: un concierto de líneas puras en el esplendor de la curvatura. Sus pechos: la perfección de las cúpulas. Con razón podía considerarme afortunado, más aún, bienaventurado. Veinte años yo, cuarenta ella en plenitud de esencia, presencia y potencia.

Éramos dos con ella. Mi padre, viejo tontorrón, acabó penitenciándose por tamaño desliz de madurez, aunque había sabido perdonarse el de juventud del que yo soy fruto. Lo sustituí, ahora toda mía en exclusiva.

Pero llegó un tercero y la oí gritar de placer en sus brazos. Luego, húmedo brillo en su mirada ausente y húmeda sonrisa en su boca que asomaba al más feliz de los mundos desde sus entrañas enfebrecidas, la misma cálida sonrisa de su entrepierna, me confirmaron su pérdida.

No pude aceptarlo. Hice justicia. Murieron los dos amantes y mi padre cargó con la culpa. Crimen pasional sentenciaron, yo diría místico. Se está pudriendo en la cárcel. No durará. No me quedará nadie.

Es duro, en una ciudad pequeña, ser el hijo del cura, pero si además está en la cárcel por haber matado a una buena señora, madre de cuatro hijos y esposa del mejor alcalde que hemos tenido, se hace casi imposible soportarlo. Tuve que emigrar.

domingo, 15 de octubre de 2017

Cuate, aquí hay tomate: llega el México lindo y criminal a las Ahorcadas


 

Curso nuevo, país nuevo.

Después de que las novelas criminales japonesas incitaran a varios negritos a hacerse el harakiri con unas katanas de Albacete, este año toca viajar a México.

Y comenzamos con una reseña diferente, con un libro peculiar. Un libro que se alzó con el premio Rodolfo Walsh a la mejor novela de no ficción en la Semana Negra de 2005.

Ándale, cuate, que aquí sí que hay tomate.


LO PEOR DEL HORROR, de EDUARDO MONTEVERDE.

Por Nieves Guijarro.
 
 
            “Lo peor del horror es que no hay horror”. Con esta reveladora frase del autor ruso Leónidas Andreiev, Paco Ignacio Taibo II, periodista, escritor y activista sindical, abre el prólogo de esta ácida obra.

 Y debo decir que lo hace de una manera muy acertada porque, para bien o para mal, más para mal que para bien, este mundo abyecto nos ha acostumbrado a convivir con la barbarie; esa barbarie que, como nuestro curtido prologuista apostilla: “se disuelve en lo cotidiano por reiteración, abuso de cabeza periodística y  reportaje superficial de televisión”.

            El escritor, documentalista, patólogo y periodista, Eduardo Monteverde, profundiza en el concepto a lo largo de 364 páginas, un total de 43 artículos que hallaron cobertura en varios medios de prensa.

 Haciendo justicia al título con que bautizó su meticuloso esfuerzo, “Lo peor del horror” es el reflejo más encarnizado de una realidad cruda, decadente, una realidad mediática y sensacionalista a la que no miramos de frente.

 Asistiremos a un desfile de trágicos y abyectos personajes: un mago violador de niños, una mujer inocente acusada de matar a su hijo, las prostitutas de la Merced y un largo etc.

 Según explicó el propio autor en una entrevista del año 2005 para el medio digital La jornada: “hay horas de comisarías, días dedicados a las prisiones, años luz de estar realmente en los bajos fondos; en burdeles miserables donde entran judiciales echando balazos y se ve a las prostitutas haciendo el amor”.

 Claro está que quien no arriesga no gana, y el precio de esta crítica social desemboca en un conjunto eficaz y eficiente que no pierde el tono riguroso pero que, a su vez, destila ingenio y frescura. Periodismo negro combinado con una narrativa muy estilosa y sui generis, capaz de transformar el horror en algo mucho más liviano.
 
            Como dijo Oscar Wilde, Mártir ejemplarizante y víctima de las acciones humanas: “Somos nuestro propio demonio y hacemos de este mundo nuestro propio infierno”.

domingo, 8 de octubre de 2017

Granada Noir es la bomba

Solo hay una cosa peor para la salud mental que ser opositor.
Ser opositor perfeccionista, que le da mil vueltas a todo, y no desconecta ni los domingos.
Por eso, y porque soy uno de esos, cuando el jueves pasado marchamos hacia Granada Noir invitado por uno de sus organizadores, mi amigo el gran Jesús Lens, mi intención era aprovechar los descansos para repasar temas.
Y en tu culo, un futbolín.

Pero mejor, empecemos por el principio.
Cinco horas después de salir de la ciudad del crimen, el Google Maps nos informó de que habíamos llegado a nuestro destino, un hotel de puta madre llamado Andalucía Center.
Al poco, llegó a recogernos Alba, la azafata más simpática y “apañá “de tóa Graná.
El plan era sencillo: ir a comer algo con Alba, Jesús y Laura Muñoz, la super-reportera noir, y luego volver a darle un repaso a mis barbas y las preguntas que había preparado para Víctor del Árbol.
Pero como todos los planes sencillos, al final se fue al carajo. La sobremesa se alargó hasta el infinito y más allá de los gin tonics, y a las 6 estábamos en el imponente hotel Alhambra Palace sin afeitar ni revisarme las preguntas.
Eso sí, el lugar y el evento bien merecían mis nervios y mi barba de tres días. Porque el espacio donde tuvieron lugar todos los actos de la tarde fue el “teatrillo” del hotel, en el que han estrenado obras gigantes de la talla de García Lorca o Manuel de Falla. Y porque el primero de la tarde, usando el símil taurino, fue el copón de la baraja. Porque ver a ese puto crack de las artes y las letras granaínas llamado Alejandro Pedregosa y a su sapientísimo paisano Alfonso Salazar, presentarnos al chandleriano detective antinazis Bernie Gunter y el investigador de la Rusia prerrevolucionaria (ahí es ná) Erast Fandorin, y cómo se podrían haber enfrentado estos dos sabuesos a uno de los mayores misterios del siglo XX, el caso Anastasia, no es moco de pavo.
Como a las 8 tenía que presentar a Víctor y todavía no habíamos podido hablar, tuvimos que perdernos el siguiente e interesantísimo acto, sobre otro mito ruski como es Rasputín, para preparar un poco la faena.
Aunque como no podía ser de otra forma con Víctor, mis barbas y mis dudas no pudieron impedir que saliéramos a hombros. Porque después de tantos años y tantas presentaciones, tenemos mucha complicidad, y eso se nota en el escenario.


Al salir, conocí a uno de los grandes hallazgos del fin de semana, Dominique Bonifás, la encargada de la biblioteca de género negro del Instituto Francés de Madrid, que por su cuenta y riesgo, había venido a aprender más de los autores españoles.
Chapeau, cagabanchelega.
Después de cenar todos juntos, decidimos ser buenos, y marchar pronto a dormir, para poder madrugar al día siguiente y estudiar un poco.

Y tan poco, no llegué a abrir el ordenador. Salimos de la habitación a las 9, y regresamos casi a las 2 de la madrugada.
Pasamos toda la mañana paseando con Víctor y Eva por Granada, y después de ver el encuentro de Tony Hill con un club de lectura, nos pegamos un banquete a pescaíto frito.
Para celebrarlo, a las 5. 30 estábamos medio muertos en la Puerta Real, un monumento más antiguo que la Alhambra recientemente reformado, presenciando otro gran evento: una dramatización de radioteatro en directo. Una virguería técnica con todo lujo de detalles actorales y efectos de sonido, digna de Negra y Criminal, que me dejó patidifuso.
Como también la charla sobre el padrino y el management empresarial, a cargo de unos expertos en marketing capaces de venderle un congelador a un esquimal.
Cerramos la tarde con la presentación de la última novela del antiguo presidente de la Junta de Andalucía Rafael Escuredo y la mesa sobre la ciudad, con Paco Gómez Escribano y Quico Chirino (otro gran descubrimiento, por cierto), moderados por nuestro querido Juan Ramón Biedma.
Cuando terminamos, llegaron nuevos refuerzos, como la encantadora Susana Martín Gijón, con la que conecté desde el minuto uno y como con ninguno, o ese inmenso agitador de masas que responde al nombre de Mariano Sánchez Soler, al que hace ya unos añitos tuvimos por estos andurriales hablando de los Urquijo.
Y aunque después de todo el día estábamos reventados, al final volvimos a palacio bastante después que Cenicienta.

Ahora, que como el jueves aprendí la lección, el sábado a las nueve estaba afeitado y con mis preguntas preparadas, antes de desayunar y partir para el estupendo tour por la Granada más noir.
Un paseo apasionante por la Historia de la ciudad, que como no podía ser de otra forma, se remontó a la época nazarí, y que llegó hasta la postguerra, llamándome especialmente la atención una banda de maquis urbanos dirigida por los hermanos Quero que durante cerca de una década tuvieron en jaque a las autoridades franquistas.

Después de la caminata por el Albaicín y la parte antigua, decidimos volver grupas hacia el hotel para comer con Víctor y Eva, y después de despedirlos reponer fuerzas antes de marchar de nuevo a la Puerta Real.
Y es que, a eso de las 6, tuvo lugar mi segundo acto granaínoir: una mesa redonda con el grandísimo José María Espinar, la adorable Susana Martín Gijón y el sorprendente Álvaro Botija, en la que diseccionamos “El peso del alma”, “Más que cuerpos” y “Operación Matrioska”, con gran éxito de crítica y público, pese al reto que suponía presentar tres libros que no tenían nada que ver en menos de 45 minutos.

Por eso, después de la mesa redonda, nos dimos un pequeño homenaje en una cuadrada. Y después de abrazar al omnipresente (y casi omnipotente) Pedro Gil, que había venido a presentar el juego de rol Hard-boiled, volvimos para presenciar el estupendo mano a mano entre Tony Hill y nuestro otorrinoginecólogo favorito, mi socio Pere Cervantes, que dejaron el pabellón muy alto hablando de Los ángeles de hielo y Tres minutos de color.
Pero sin duda, el colofón de la tarde fue la mesa de periodistas escritores entre Javier Valenzuela y Mariano Sánchez Soler, magistralmente moderada por Quico Chirino, repleta de experiencia y sabiduría.

Para terminar, cervezas Alhambra nos brindó un cóctel que supuso el broche final a un festival que, como se ha visto, es de lo más completo y multidisciplinar, con un programa de actividades muy amplio y variado que, una vez más, demuestra que la ilusión y el tesón de unos organizadores entusiastas es el mejor de los presupuestos.

Esperemos que dure tanto como la Alhambra.

Porque Granada noir, es la bomba.

domingo, 1 de octubre de 2017

El gran apagón, la mayor sorpresa de la ficción sonora española.




 
 
¿Qué harías, si el sistema eléctrico de todo el mundo se fuera a la mierda?
Leer esto, seguro que no.
Ni encender la televisión. Ni el ordenador. Ni el teléfono. Ni la luz.
Estarías solo.
Solo, y en la más completa oscuridad.
Esto es lo que plantea “El gran apagón”, la sorprendente y adictiva serie creada por José Antonio Pérez Ledo y dirigida por Ana Alonso, que lleva más de tres millones de descargas en Podium Podcast.
Y no me extraña.
No tienes más que escuchar el primer episodio, quince minutos, para darte cuenta de que estás ante algo diferente, original y muy muy grande.
Algo diferente, porque la serie es ficción sonora, sin imagen. Pero gracias a la estupenda labor de dirección y las magistrales interpretaciones de actores de la talla de Nacho Fresneda (Alonso Entrerríos en El Ministerio del tiempo) consigue que sea muy visual, que la veas en tu cabeza, como un buen libro.
Y es muy original porque se trata de un falso documental. La historia de qué ocurrió tras una tormenta solar que sumió al mundo en la oscuridad, contada a partir de documentos sonoros ficticiamente reales.
Un falso documental que no lo parece, porque la voz del narrador recuerda mucho a la de los documentales de la 2.
Un falso documental que podría no serlo, porque la tormenta solar de la que se habla en esta serie de ciencia ficción es más ciencia que ficción. Tanto, que poco antes de dejar la Casa Blanca, Obama ordenó preparar Estados Unidos por si se produce.
Pero además es algo muy muy grande, porque pese a la brevedad de sus capítulos, y a los solo ocho episodios de los que constan cada una de sus dos temporadas hasta el momento, consigue darte la sensación de estar ante un universo complejo, repleto de pequeñas historias y grandes personajes.
Pequeñas Historias como las de un padre y una hija desesperados por establecer comunicaciones por radio con otras personas.
Y personajes tan grandes como Eduardo Bravo, un idealista y conspiranoico podcaster que lucha por todos los medios y contra todos los medios para sacar a la luz toda la verdad sobre lo que los gobiernos sabían del gran apagón.

 
Si has llegado hasta aquí sin buscar a toda prisa el primer capítulo, seguramente te estés preguntando, qué demonios hace una serie como esta en un blog de novela negra.
Y como homenaje a los gallegos de la serie, te voy a responder con otra pregunta, ¿se te ocurre algo más negro que la oscuridad?
Algo más negro, que lo que bárbaros como la secta del Sol Negro pueden hacer cuando la oscuridad que su iluminada había predicho finalmente llegue.
Permíteme que lo dude.
Eso, y que a estas alturas sigas leyendo estas líneas sin escuchar “El gran apagón”.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Y el Tormo Negro-Masfarné 2017 es para….


 
El viernes pasado, 22 de septiembre, se celebró la primera sesión del octavo curso de las Casas Ahorcadas donde, como ya es habitual, se eligió el ganador del premio al mejor libro leído durante el curso anterior.

Un premio, el Tormo Negro, que este año ha incorporado el apellido Masfarné, porque de ahora en adelante, será la empresa de material eléctrico conquense la que asuma sus 1.000 euros de dotación.

En esta ocasión, las cuatro obras finalistas fueron:

Crímenes exquisitos, de Nieves Abarca y Vicente Garrido

El ángulo muerto, de Aro Sainz de la Maza

Muertos en la estepa, de Ian Manook

Vestido de novia, de Pierre Lemaitre.

 
Este año tomaron parte en la deliberación un número récord de miembros, un total de 45, que decidieron otorgar el premio a CRÍMENES EXQUISITOS, este adictivo thriller, el primero de la tetralogía protagonizada por la inspectora Valentina Negro y el criminólogo Javier San Juan, que ha cautivado a los lectores del club por su ritmo endiablado, sus complejas y absorbentes tramas que entremezclaban magistralmente arte y crimen, violencia y sensualidad.

La entrega del premio tendrá lugar en el marco del VI Encuentro de Novela Criminal las Casas Ahorcadas, que se celebrará en Cuenca del 19 al 21 de Abril del 2018.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Una propuesta muy especial….



Empieza la cuenta a atrás. A solo cinco días del arranque del nuevo curso, un negrito/a que firma con el misterioso nombre de Amparo Impar, pero que no se llama Amparo y que tiene un buen par de razones para no hacerlo, nos regala la reseña de Vórtices, su primera y magna obra criminal.

 ¿Quién será? ¿Cómo Será?

Para saber más, solo tenéis que continuar.
 

 
Vórtices, Amparo Impar.

 Un policía de rebote y desganado, un sacerdote de mano ligera con insospechadas capacidades financieras y cinegéticas, dos ancianitas extasiadas con Anís del Mono, varias damas suculentas algo subidas de lívido, una pareja de antípodas y un auténtico “insonrrible”, se ocupan y preocupan en sazonar el ambiente de una aburrida ciudad provinciana durante un caluroso verano.

¿Cómo?

 Bricolaje acústico, refrigeración personalizada, vuelos sin motor, algún robo, entierros clandestinos, despeñamientos motorizados, secretos milenarios y una docena de asesinatos.

 Todo ello discretamente, sin ruido, sin truculencias, sin armas que no reposen en cualquier hogar, y al parecer, en Cuenca, ayer como quien dice, aunque la autora intente despistar al lector.

No lo conseguirá con nosotros, desde luego. Porque incluso cita a varios reconocidos negritos de las primeras hornadas.

 ¡Que Dios nos pille confesados!

 Es evidente que no podemos fiarnos de ningún vecino, ni pariente.

Convendría que los novatos sepan donde se meten. Las Casas Ahorcadas no son un refugio. Absténganse miedicas y pusilánimes.

domingo, 10 de septiembre de 2017

El bosque de los inocentes, de Graciella Moreno.

 
Por María José Moya Ruiz, alias “la reseñista”.

 
Iris es una abogada divorciada de un hombre del que ya no estaba enamorada, con una familia con la que nunca se ha entendido bien y que desde `pequeña tiene sueños en los que ve cosas que a menudo se cumplen, lo que le ha llevado a ir de psicólogo en psicólogo.
Intentando huir de estos sueños, que no la dejan dormir, decide pasar un fin de semana en casa de su tía en el pueblo al que iba de pequeña, Rocablanca, para poder olvidarse del bufete, de sus problemas y de Barcelona y descansar.
Pero nada más entrar a la plaza del pueblo, ve una pancarta que dice: Vamos a encontrar a Julián, y al momento, un coche embiste el suyo por detrás.
El conductor es un forastero instalado en un caserón restaurado. Se baja para pedirle disculpas y al estrecharle la mano, a Iris se le eriza la piel… y esa misma noche vuelve a soñar, viéndose envuelta en una investigación criminal que dará nuevo sentido a las pesadillas de las que quería huir.
Casos de niños desaparecidos, investigación criminal donde alguien está imitando a uno de los asesinos más crueles de la historia, la vida de Iris con sus problemas personales y su intuición, Todo esto son argumentos suficientes para enganchar. Una lectura entretenida, en la que las cosas no son cómo parecen, y el final es coherente y deja todo bien resuelto.
 
Entre los personajes, podemos destacar a:
Carlos y Jordi, los mossos d’Escuadra encargados de resolver los casos con los que sueña Iris.
Gabriel Sira, un hombre raro y elegante, de modales exquisitos, que lo convierten en candidato para no confiar en él.
Giles de Rais, un sádico asesino del siglo XV, que inspiró a Charles Perrault para construir el personaje de Barba azul, relacionado con la historia que cuenta el libro.
Christian, maloliente, antipático, sin moral cuando hay por medio una buena suma de dinero. Empleado del imitador de Giles de Rais, al que le hace el trabajo sucio.
La historia está contada por dos narradores: Iris, que explica lo que le va sucediendo, y una voz en tercera persona, que narra lo que pasa con el resto de personajes.
En resumen, una novela que se lee con rapidez porque su argumento sabe crear interés.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Las monedas de los 24, de Juan Pedro Cosano.


Por Aurelia Martín Mayordomo.

Esta es la tercera novela del abogado Juan Pedro Cosano, nacido en Jerez en el año 1960. En dichas novelas, que se pueden leer independientemente, narra las aventuras de Pedro de Alemán, el abogado de pobres del Jerez del siglo XVIII, un personaje que te cautiva desde el primer momento, por su carisma y ternura.
Al comienzo de la historia, Pedro se ve obligado a aceptar la defensa de un rico artesano de la ciudad, acusado de violación por su bella sirvienta. Consigue la absolución, pero enseguida se da cuenta de que la joven decía la verdad. Entonces, surgen en él los remordimientos, junto con una irresistible atracción hacia la chica.
Paralelamente, empiezan a ocurrir en la ciudad unos crímenes espantosos. Mujeres asesinadas y violadas de forma brutal, todas ellas relacionadas con las principales familias nobles (los 24). Y en cada escena del crimen, se encuentra una moneda romana: denarios de plata de la época de la República.
Y Pedro Alemán, consultando con eruditos en heráldica y numismática, es el que descubre al asesino, y lo desenmascara delante de todos en un tribunal.
Y pardiez y voto a bríos, como diría Pedro Alemán, a que si se decide leer este libro el próximo curso, ninguno vais a adivinar quién es.

lunes, 28 de agosto de 2017

BLACKLANDS, de Belinda Bauer.

 
Por Nieves Guijarro.

Steven Lamb es un niño de doce años que vive en Shipcott en compañía de su madre, su abuela y su hermano pequeño Davey. Cada día, al terminar sus clases, el pequeño excava en el paraje de Exmoor con la esperanza de encontrar el cadáver de su tío Billy, asesinado dieciocho años atrás a manos de Arnold Avery, un psicópata condenado a cadena perpetua por el abuso y asesinato de otros seis menores.

Con la esperanza de poner fin al dolor de su abuela, que pasa las horas muertas frente a la ventana esperando, en vano, el regreso de su hijo asesinado, Steven toma una peligrosa determinación: Cartearse con Arnold Avery, la única persona que puede desvelarle el paradero de su tío desaparecido. Así comienza a fraguarse una peligrosa y estrecha relación entre un niño desesperado y un asesino pedófilo.

Con esta inquietante premisa, arranca Blacklands, el debut como novelista de Belinda Bauer, reputada guionista y periodista inglesa que, allá por el año 1998 obtuvo un Bafta, prestigioso galardón otorgado por la Academia Británica de las artes cinematográficas y la televisión, a la mejor guionista joven por The Locker Room. Dicho debut literario, le hizo alzarse en el 2010 con el premio CWA Gold Dagger a la mejor novela criminal, concedido por vez primera a una escritora novel.

Blacklands explora los entresijos de la degradación humana, mediante el planteamiento de una enrevesada trama cuyo leitmotiv principal gira en torno a una de las más viles transgresiones jamás concebidas: los abusos infligidos a menores. Bauer consigue que nos adentremos en la complejidad de esta temática introduciéndonos, en primera persona, en el marco gris de una humilde familia, marcada por la tragedia, cuyo día a día transcurre de forma anodina e insustancial.

Podemos sentir cada uno de los pensamientos del niño como si fuesen propios, tanto la mezcla de angustia y emoción que experimenta cuando excava en Exmoor, como su frustración cuando regresa a casa con las manos vacías. Frustración que degenerará en una malsana obsesión en pos de granjearse la confianza y el respeto del depravado Avery.

De igual modo, la autora nos introduce en la psique del asesino quien, tras largo tiempo aburrido en la prisión de Longmoor, comienza a emocionarse ante la incipiente llegada de las anónimas y breves misivas, a las cuales decide responder asaltado por una mezcla de curiosidad y expectación que consiguen evadirle del tedioso hastío de la vida diaria entre rejas. La mente enferma de Avery nos hará partícipes de toda clase de turbadores recuerdos sobre sus crímenes, nos revelará sus más soterradas obsesiones y, en igual medida, aquello que le provoca sensación de rechazo o miedo.

El lenguaje utilizado por la autora es muy sencillo, sin adornos ni florituras de ningún tipo, lo cual, lejos de molestar en modo alguno, le confiere a la novela un aire más desenfadado y la transforma en un producto de fácil y amena lectura. Tal vez el único fallo que puede achacársele es la precocidad y madurez en el pensamiento de Steven, lo cual tampoco resulta una traba importante a la hora de completar la lectura, ni repercute de forma negativa en el planteamiento de la historia.

El resultado de todos estos factores en conjunto nos ofrece una obra notable, entretenida y que cumple a la perfección con las expectativas ofrecidas y resulta de total y absoluto disfrute para todo buen amante del Thriller.

martes, 22 de agosto de 2017

La novela negra española más potente del 2017


 
Por Sergio Vera Valencia



    Cuando coincido con otros lectores compulsivos de género negro, hay una pregunta que suele repetirse como un mantra: ¿Qué es lo mejor que has leído últimamente?


Y más en Gijón, que supone el paso de ecuador del año antes del aluvión de novedades otoñales.

Normalmente, la respuesta suele ser: poca cosa, el año va flojo (y supongo que, o bien todos lo van, o bien como cada vez se publica más, cada vez es más difícil separar el grano de la paja).

Generalmente, solo un par de títulos pasan la criba. Y así fue en la última Semana Negra, donde había un título que se repetía como las lentejas. Un libro que me recomendaron libreros, autores y fanáticos. Se llamaba Ya no quedan junglas a donde regresar. La ópera prima del periodista de investigación y editor de novela negra Carlos Augusto Casas (Madrid, 1971), que ha resultado merecedora del VI premio Wilkie Collins.

Pero, todavía no sé muy bien por qué, no la compré.

Sin embargo, al poco de volver a Cuenca, me escribió Claudio Cerdán – que nunca antes me había recomendado un libro, dicho sea de paso- diciendo que tenía que leer una novela.

 La misma novela.

Así que dejé de hacerme el duro, y  se la encargué a Miguel Ángel Díaz Ortega, el amo y señor de la librería Somn Negra (que se pilló vacaciones de su otro trabajo para montar el tenderete en Gijón, y fue el primero que me habló de ella).

 Y cuando finalmente la leí, en apenas un día, tuve que rendirme ante la evidencia. Ya no quedan junglas a donde regresar es la novela negra española más potente que he leído este año.

Y en mucho tiempo.

Cuenta la historia de «El Gentleman». Un viudo de setenta y dos años, que solo se siente vivo una hora a la semana. Los jueves, cuando previo pago, pasa sesenta minutos con Olga, una prostituta de la calle Montera.

No pienses mal. El gentleman no es de esos. De hecho, es el único de los ancianos que vegetan por los bares de la zona, que no está allí por el sexo. Lo que realmente le gusta al gentleman es hablar con Olga. Imaginar que, por una hora, no son una puta extranjera y un viejo triste, solitario y final.

Pero un día, después de pasar la noche con cuatro abogados, Olga aparece muerta. Y como nadie está dispuesto a impartir justicia, el gentleman decide tomársela por su mano.

Aunque a su edad, no será fácil. Y menos, tratándose de abogados con vínculos con la mafia.

 Y por si fuera poco, Cuando el viejo empiece a sembrar el foro de cadáveres, la inspectora Iborra y Herodes irán  tras sus pasos.

 Aunque la inspectora Iborra no está para muchos trotes. Todo el día tomando caramelos de menta para disimular que se bebe hasta el agua de los floreros, en un intento por olvidar el abandono de su marido, al que, no obstante, no puede evitar dejar mensajes en el buzón de voz.

Y el asesino profesional conocido como Herodes, tampoco pasa por su mejor momento. Después de un trabajo en Italia, que le ha dejado tocado y casi hundido, quiere cambiar de oficio. Dejar de fingir que lleva una vida normal junto a una preciosa madre soltera y su hijo, para vivirla realmente.

Estas son las tres líneas argumentales de esta vigorosa novela que conjuga lo mejor del pulp americano y de los clásicos españoles. Una obra tan tarantiniana como castiza, con una trama salvajemente compleja como la del mejor Andreu Martín, unos antihéroes sentimentales como los que pueblan las calles de González Ledesma, ambientes cutres y marginales como los de Julián Ibáñez y un hijoputesco humor digno del mismísimo Pérez Merinero.

Y todo esto y mucho más, en menos de 200 páginas.

200 páginas sin tregua, gracias a su continuo y magistral uso del cambio de escenario. Una auténtica montaña rusa de acción, emoción, violencia y sarcasmo. Escenas cuidadas como microrrelatos, que dejan al lector hipnotizado ante la capacidad casi ilimitada del madrileño para putear a sus personajes una y otra vez, poniéndoles trabas y más trabas, y consiguiendo que salgan ingeniosamente airosos.

Una novela que no podrás parar de leer, pero que no querrás que se acabe.

Un libro que, desde ya es un firme candidato a mejor primera novela negra del año, y a todos los premios del 2017.

Eso sí, cuando llegues a su redondo desenlace, prepárate. Prepárate, porque las próximas novelas negras que leas, te parecerán papel higiénico.

Porque ya no quedan junglas a donde regresar, ni novelas como esta.

 

 

 

domingo, 13 de agosto de 2017

La pareja de al lado, de Shari Lapena



 
Por Antonio Elena.

 
Anne y Marco son una pareja aparentemente feliz.

 Recientemente han sido padres, tienen una niña de seis meses, casa y coche de lujo, y unos vecinos encantadores, que una noche los invitan a cenar.

Todo perfecto, pero hay un pequeño problema, Cynthia (la vecina) no soporta a los bebés. Y  menos, sus llantos, por lo que pide a Anne que no lleve a la niña a la cena.

No hay problema, se contrata una canguro, y resuelto el asunto.

Pero ésta falla, y no puede acudir.

No hay problema, se deja a la niña en su cuna, se coloca un monitor para bebés, y se pasa a verla cada media hora.

Total, está justo al otro lado del tabique. Nada puede ocurrir.

O eso creen.

Cuántas veces nos hemos formulado preguntas del tipo... ¿Y si no hubiera ido? ¿Y si hubiera tomado el otro camino? ¿y si hubiera vuelto cinco minutos antes? ¿Y si....? Pues este tipo de pregunta se plantea la pareja protagonista durante toda la novela.

Estamos ante un libro en el que se entrelazan conceptos como la responsabilidad paternal, la infidelidad, la mentira, la ambición, la manipulación y, sobre todo, la angustia, que va creciendo por momentos, por no saber que ha pasado.

Según se avanza en la lectura, crees saber el quién, pero no el porqué.

Unas páginas más, y sabes el quién y el porqué.

Sigues leyendo, y sabes el porqué, pero no el quién.

 Continúas, y no sabes ni quién, ni porqué.

Especialmente recomendada para aquellos que se dicen a sí mismo que son unos excelentes “deductores”. Yo reconozco que me he perdido deduciendo multitud de veces, y es que, los giros inesperados no tardan en sucederse.

Al final, cuando ya está descubierta toda la trama, y encuentras un poco de sosiego, ves que queda un último capítulo…

 Pero, ¿qué más puede ocurrir?,

Pues algo que.... la verdad es que no me acuerdo de lo que ha sucedido...

Shari Lapena nació en Canadá en 1960. Ejerció como abogada y profesora de inglés antes de dedicarse en exclusiva a escribir, debutando con La pareja de al lado, con la que ha recibido varios premios.

Novela intensa y adictiva, fácil de leer y sangre la justa (¿o no?).

Totalmente recomendable a los amantes del suspense.

domingo, 6 de agosto de 2017

Corrupción policial, de Don Winslow


 
Por Sergio Vera Valencia.

 
El sargento de origen irlandés Denny Malone es el mejor policía de Nueva York. El rey de la Unidad Especial de Manhattan Norte. Un tipo capaz de cualquier cosa para hacer justicia y cuidar de sus hermanos de placa.

Alguien dispuesto a jugarse diariamente el pellejo por limpiar las calles de la Gran Manzana de heroína y de quedarse con la mitad de la droga para revenderla, de partirse el alma para atrapar al asesino de una inocente anciana de Harlem y de actuar como intermediario para comprar fiscales para la mafia. Porque si algo tiene claro el sargento Malone es que para hacer justicia, verdadera justicia, para atrapar a delincuentes debes hablar su mismo idioma y enseñarles quien manda.

Eso, y que para reinar en Manhattan Norte hay que pagar un alto precio. Porque la ciudad nunca duerme y no entiende de horarios ni vacaciones. Si quieres ser el amo de nueva York, debes serlo 24 horas al día, 7 días a la semana.

Quizá por eso, hace un año que Malone está separado de su mujer y apenas ve a sus hijos.

Por eso, y porque lleva un año con Claudette, una escultural enfermera negra  enganchada al caballo, cuya existencia oculta celosamente a todo el mundo.

Incluso a sus hermanos Russo y Monty, con los que lleva años compartiendo balaceras y sobresueldos, días de redadas y noches de putas. Porque hace mucho tiempo que la unidad especial está corrupta hasta los cimientos.

Pero, ¿quién no lo está hoy en día en la ciudad de los rascacielos?

Así es la nueva y monumental obra de Don Winslow. Un libro que ha llevado al americano más de una década de documentación sobre la policía de su ciudad natal.

Y se nota.

El libro traspira asfalto y verosimilitud en todas y cada una de sus más de quinientas páginas. Historias, anécdotas y detalles policiales tan increíbles que solo pueden ser ciertos, narrados con estilo ágil y sin filigranas literarias. Winslow tiene una historia tan potente y ambiciosa entre manos, que le sobran las piruetas.

Eso sí, el libro no pretende ser un trepidante thriller, ni una enrevesada novela policíaca de final sorpresivo.

No.

Corrupción policial aspira sencilla y llanamente a ser el mejor procedimental jamás escrito. A meternos en la piel y el uniforme de un policía de carne y hueso, de un personaje que es a la vez el mayor de los héroes y el peor de los villanos, un ser humano con más aristas que un cubo de Rubik y más dilemas que una criatura de Shakespeare.

Y lo consigue. Vaya si lo consigue.

Pese a que la trama tarda en arrancar, solo por su grandioso y apabullante tercio final, Corrupción policial se ha convertido en la mejor novela negra que he leído este año y en una de las mejores que recuerdo.

Así pues, los que estén esperando un frenético pasapáginas repleto de giros que hagan más llevaderos los días de playa, que no crucen el cordón policial.

Pero si eres un verdadero amante del género negro, corre a hacerte con este novelón. Es una obra maestra solo al alcance del autor de El poder del perro, con la que Winslow se confirma como uno de los capos del panorama noir actual.

lunes, 31 de julio de 2017

Otra Reseña veraniega



Soy Pilgrim, de Terry Hayes.

Por Raquel Ferreras.

Soy Pilgrim es una novela extensa (864 páginas), entretenida, trepidante, que te atrapa desde la primera página. Los capítulos son breves y existen variaciones temporales de presente a pasado (flashback). Los narradores son los dos protagonistas principales: Pilgrim y El Sarraceno.
La novela da comienzo cuando en un apartamento de Manhattan aparece el cadáver de una mujer en una bañera, sumergido en ácido sulfúrico, con unos tomos de la guía telefónica encima. Además, le han arrancado los dientes y destrozado la cara.
¿Cómo identificar el cadáver? La primera ley de la ciencia forense es el principio de Intercambio de Locard, y dice así: “Todo contacto con el perpetrador y el escenario de un crimen deja rastro”. Pero aquí no hay Locard que valga. Todo está más limpio que la patena.
Para solucionar el caso, la policía echará mano de los conocimientos de un antiguo espía, nuestro protagonista: Pilgrim, que actuará en plan CSI.
A continuación, saltaremos en el tiempo a una aldea de Arabia Saudí, donde un niño de catorce años, presencia la decapitación injusta de su padre. Un hecho que le marcará de por vida.
Más tarde, aparece en un vertedero de Damasco un sirio experto en biotecnología con signos de tortura. Además, en una zona remota de Afganistán, son hallados los restos de tres cooperantes internacionales, secuestrados y contaminados con una sustancia bacteriológica en los huesos.
Con todos estos ingredientes, da comienzo una historia donde el terrorismo biotecnológico  jugará un papel esencial. A lo largo de la novela se van construyendo tramas y subtramas donde los protagonistas principales nos llevarán a construir un puzzle con las piezas repartidas por medio mundo.
Lo mejor, el comienzo y el último tercio. El único inconveniente que he observado es que la línea temporal es algo caótica y que tiene conexiones y situaciones algo forzadas.

Os recomiendo que la leáis, con tranquilidad, durante unas vacaciones. Os va a entusiasmar.