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lunes, 30 de marzo de 2020

Las Ahorcadas trasladan el club a tu casa



¿Quieres saber cómo salir de casa sin saltarte el confinamiento? ¡Elemental, mi querido guacho, con un buen libro!

Por eso, para ayudar a hacer más llevaderos estos momentos de aislamiento, desde las Casas Ahorcadas tenemos una oferta que no podrás rechazar. ¿Una cabeza de caballo? No, te invitamos a participar en nuestros bis a bis virtuales con algunos de los criminales literarios más buscados del país.

¿Quieres saber qué, cómo y cuándo?

Para participar en nuestro club de lectura virtual sólo necesitas el programa Discord, que puedes descargar gratuitamente aquí. Eso, y leerte la novela, claro, que el programa tiene límite y tampoco es cuestión de saturar el servidor, si no has hecho los deberes.

Nuestro próximo encuentro será el 3 de Abril a las 19 h. Comentaremos La cordura del idiota, Premio Novelpol a la mejor novela criminal publicada en 2019 con su autor, Marto Pariente.

¿Que de qué va? De Ascuas, un tranquilo pueblucho de lo más profundo de la Alcarria profunda, donde nunca, jamás pasa nada.

Hasta que pasa.

Hasta que El Triste aparece ahorcado.

Entonces todo y todos apuntan a que haciendo honor a su apodo, el loco del pueblo se ha suicidado.

Todos, salvo su amigo Toni Trinidad, el jefe de policía de Ascuas.

Aunque Trinidad no tiene mucha madera de madero que digamos. Un tipo grandote y sin sangre, que pierde el conocimiento con sólo ver una gota.

Y por si el bueno de Toni no tuviera bastante con resolver el primer homicidio de su carrera, tendrá que sacar a Vega del lío en que se ha metido. Porque su alcoholizada hermana Vega ha decidido dejar de ser una perdedora y dar un palo al Colmenero. Y claro, el mayor usurero de Guadalajara no se quedará de brazos cruzados. Atraerá al pueblo un enjambre de esperpénticos matones. Asesinos tan peculiares como unos leñadores vascos fanáticos de Mecano, con más experiencia talando troncos humanos que vegetales.

Si quieres saber más de La cordura del idiota, aquí puedes encontrar su prólogo completo.  
Y aquí una entrevista con Marto Pariente, hoy en Hoy por hoy Cuenca.

 Y aquí puedes adquirir el libro digitalmente por menos de lo que cuesta un paquete de tabaco.

Y si después de terminar la novela quieres sumarte al encuentro, no tienes más que mandarnos un correo a casasahorcadas@gmail.com contestando a la siguiente pregunta: ¿Dónde suele orinar Trípode y por qué?

Y si la experiencia te gusta, para el 17 de Abril repetimos con Tomás Bárbulo, autor de La asamblea de los muertos.

¡No me digas que ahora no tienes tiempo! Quédate en casa leyendo, ¡Contágiate de la letra, y ayúdanos a propagar el virus de la lectura!

domingo, 23 de febrero de 2020

Commemoración del 8 M con Anna María Villalonga y La sonrisa de Darwin



Por Sergio Vera Valencia, coordinador de las Casas Ahorcadas.

La mayoría de títulos que se publican hoy en día, sean negros, rosas o amarillos, son cada vez menos literarios. En su afán por competir con Netflix, Facebook y la Playstation, muchas de las novedades que llegan a nuestras librerías, especialmente muchas de las novelas negras que en realidad son thrillers, tratan de mantenernos pegados a sus páginas empleando un estilo cinematográfico y un ritmo trepidante, reemplazando emoción por acción y empatía por psicopatía,  intentando rizar cada vez más el rizo con protagonistas que en su pretensión de ser originales y llamativos resultan todos iguales y de cartón piedra, tramas imposibles con más giros que páginas y más páginas que la Biblia que se leen tan rápido como se olvidan, haciendo que perlas negras como La sonrisa de Darwin desgraciadamente pasen sin pena ni gloria por las estanterías.
 Max no entiende cómo ha terminado convirtiéndose en un vagabundo viejo y enfermo que (sobre)vive por las calles de Barcelona con la única compañía de un perro. Un cruce de Golden Retriever más humano que la mayor parte de humanos, tan evolucionado que decidió llamarlo Darwin.
 Noemí es una chica pelirroja y gris que después de descubrir el oscuro secreto de su padre intenta purgar la culpa con una existencia monótona y solitaria, mirando la vida pasar desde las ventanas de la gestoría donde trabaja, prefiriendo refugiarse tras las páginas de sus libros que tomar las riendas de su propia   historia.
Iván es un joven obsesivo e   intransigente que tras ser abandonado por su padre odia a todo y a todos, volcando su frustración y agresividad en el gimnasio y los videojuegos.
 
Y un día, el destino de estos tres tristes grises quedará unido para siempre por el crimen y la fatalidad, tejiendo una breve y conmovedora novela de personajes que demuestra que, en manos de una virtuosa del lenguaje como la profesora e investigadora de Filología de la Universidad de Barcelona Anna María Villalonga, ganadora del Premio Valencia Negra por La mujer de gris, una palabra vale más que mil imágenes. Un libro que hará que no vuelvas a ver de la misma forma a los mendigos que te cruzas a diario, porque quizá nunca antes te habías parado a mirarlos. Un sentido canto de amor al mejor amigo del hombre, que pone de relieve que los verdaderos hijos de perra no van a cuatro patas. Una magistral pieza de orfebrería literaria que terminarás en un suspiro y entre suspiros, cuyo desgarrador e inolvidable desenlace te dejará con el corazón en un puño y los ojos surcados de lágrimas.
Por todo esto y mucho más, La sonrisa de Darwin fue mi novela favorita de las más de noventa que leí el año pasado, y seas quién seas y cómo seas, tengas 14 o 100 años, te guste o no leer, creo sinceramente que este libro es para ti o para regalar a los que más quieres.
Y para conmemorar el 8 de marzo, la presentación de La sonrisa de Darwin comenzará con una charla sobre las grandes sospechosas del crimen literario de nuestro país, a cargo de la propia Anna María Villalonga, una de las mayores expertas en el tema, que ha coordinado antologías como Ellas también matan y participado en el proyecto MUNCE (MUjer y Novela Criminal Española).
Por todo esto y mucho más, las Casas Ahorcadas se complacen en invitarte a celebrar con Anna María Villalonga y La sonrisa de Darwin el Día de la Mujer, el 6 de marzo a las 19 h en el Salón de Actos de la Biblioteca Municipal de Cuenca.

martes, 4 de febrero de 2020

Unos thrillers dignos de Michael Jackson



 
Este mes, en las Cosas Ahorcadas, nuestro espacio en Hoy por Hoy Cuenca hablamos de thrillers, novelas con un ritmo más pegadizo que el estribillo de Michael Jackson y más negras que el difunto rey del pop.
Y es que, la mayoría de los superventas de la novela negra, como Dolores Redondo o Carmen Mola en realidad no son novelas negras sino thrillers.
Como este año en el club de lectura estamos dedicando un ciclo al Polar, la novela criminal francesa, empezaremos recomendando Una maldita historia, de Bernard Minier, el rey del thriller francés, con el que tendremos el privilegio de mantener una videoconferencia el jueves 6 de febrero a partir de las 19.30 en el Salón de actos de la Biblioteca Municipal.
Se trata de una absorbente y compleja novela situada en la recóndita y ficticia isla americana de Glass, cuyo estilo rinde homenaje a maestros de la ficción americana como Stephen King. Cuenta la historia de Henry Walken, un chico de dieciséis años que se convierte en el principal sospechoso de la muerte de su novia Naomi. Y la investigación del asesinato será el pistoletazo de salida para que Henry descubra que nada en la isla es lo que parece, y que todos, empezando por sus dos madres, su novia y sus amigos tienen algo que ocultar.
Con permiso de Fred Vargas, Bernard Minier es el escritor de novela negra más exitoso de Francia, con más de dos millones y medio de ejemplares vendidos, pese a que lleva menos de diez años escribiendo y cinco novelas publicadas. Para más información sobre el autor y la novela, recomiendo la estupenda reseña que hizo la misteriosa Cordelia Gray (http://casasahorcadas.blogspot.com/2019/09/una-maldita-historia-de-bernard-minier.html).
 
 
Nuestra segunda recomendación es el que sin duda será uno de los éxitos del año, obra de la extremeña Susana Martín Gijón, que tras la saga Más que cuerpos, debuta en el thriller con una apasionante novela llamada Progenie.
Si queréis saber de qué trata la mayor apuesta de Alfaguara desde la novia gitana y por qué nos mola más que la novela de Carmen, no tenéis más que escuchar la entrevista (https://cadenaser.com/emisora/2020/02/03/ser_cuenca/1580754898_499601.html) a Martín Gijón, que será una de las estrellas del VIII Festival internacional de las Casas Ahorcadas, que se celebrará en Cuenca del 7 al 9 de mayo.


martes, 7 de enero de 2020

Un adelanto del próximo Noir Friday




 Se llamaba Anna Karlatos pero ya nadie la llamaba así. Había perdido por completo su identidad, su dignidad… Llevaba veinte meses con ellos. Veinte meses de pesadilla, malviviendo encerrada en una casa en la que encima tenía que oír constantemente que era una privilegiada. ¿Privilegiada de qué? “Tienes suerte de ser hermosa y deseada”, le solía decir Klaudia, no sin cierta envidia. La polaca era la madame, la carcelera… Las seguía por toda la casa como una sombra. Las obligaba a alimentase, a hacer ejercicio, a pasar un rato en el solárium, a depilarse, a aprender castellano. “Pensad en otras chicas. Sois unas desagradecidas… Aquí lo tenéis todo”, les recriminaba cuando oía alguna queja. Anna había aprendido a vivir sin lamentarse. Al principio lloraba cada día y Klaudia la hacía callar a bofetadas. Al poco tiempo de comenzar su cautiverio, fue testigo de cómo metían en un cuarto a una nigeriana que convivía con ellas. La llevaban a rastras. Tenía el rostro hinchado. Los moratones y las rojeces apenas se distinguían a causa del tono oscuro de su piel. Balbuceaba algo ininteligible. Al parecer había intentado huir. Anna no volvió a verla. No eran muchas las que habitaban aquella cárcel. Eso sí, todas guapas, muy guapas. Entre ellas no tenían relación. No estaba permitido. “Esta tarde tienes una cita. Pasaré a media mañana. Manicura, pedicura… Ya sabes, el ritual de siempre. Y alegra esa cara que esta noche follas”, esa era la manera que la vieja Klaudia tenía de anunciarte que ibas a volver a ser sometida. Que iban a abusar sexualmente de ti y que nada podías hacer para impedirlo. Dejarte violar era la mejor opción. Dejarte, dejarte… “Eres una hijadeputa”, pensaba Anna. “Ojalá llegue el día en el que te pudras en el infierno, puta polaca de los cojones”. No podía entender cómo personas de su mismo sexo podían implicarse en algo así. ¡Era una mujer! ¡Joder! En aquellos momentos Anna sentía una gran impotencia… Una gran incomprensión. Aquella mujer de piel arrugada no empatizaba ni un ápice con ellas. Era un ser vacío. Perverso. Era un corazón negro. Como ella llamaba a toda esa gente. Paradójicamente, a Anna la llamaban Bihotza. Corazón en euskera. Y se debía a la forma que tenía un lunar en su pómulo derecho. A menudo, se acusaba de haber sido un corazón negro en el pasado. Les había dado mala vida a sus padres y a la abuela Luigina con sus exigencias y rebeldía. Con dieciocho años, tras discutir con ellos, se largó de casa. Quería trabajar, pasaba de los estudios. Por aquel entonces, la crisis estaba en su punto más álgido en Grecia, y sus padres insistían en que no había trabajo y que debía estudiar duro. Muy duro. Ella detestaba que le impusieran cualquier cosa, las obligaciones espoleaban su alma guerrera. Y por eso se marchó sin dar explicaciones. Se marchó creyéndose mayor… Creyendo que se iba a comer el mundo… Y el mundo acabó engulléndola. Si no hubiese actuado así, si no hubiese tenido el corazón negro, ahora estaría en Grecia… En casa.

 
Corazones negros, de Noelia Lorenzo.

 

 
Y escucha la entrevista con la autora pinchando aquí, a partir del minuto 51.



sábado, 28 de diciembre de 2019

Desvelada la identidad de Carmen Mola


 
Por fin se resuelve uno de los grandes misterios de la novela negra contemporánea. Tras años de incertidumbre y teorías conspiranoicas que aseguraban que la escritora no existía, al fin se hace público el verdadero nombre de Carmen Mola, la exitosa autora de la serie protagonizada por Elena Blanco iniciada con La novia gitana.

Y visto en perspectiva, no parece casual que uno de los mayores fenómenos editoriales de la novela negra española de los últimos tiempos debutara con ese título, porque todo apunta a que Carmen Mola Flores, es descendiente nada más y nada menos que de la faraona, así que todos aquellos que defendían que en realidad era un hombre se van a tener que tragar sus palabras como el Sarandonga, con arroz y bacalao.

La información ha sido revelada hoy por un hacker conocido como Wiki-Lit, cansado de que la novela se colara entre los más vendidos, según sus propias palabras, “únicamente por el morbo y la mercadotecnia”. De esta manera, el pirata informático que saltó a la fama mundial por revelar que J. K. Rowling era la autora que se ocultaba tras el pseudónimo de Robert Galbraith, ha vuelto a convertirse en trending topic.

Aunque la noticia todavía no ha sido confirmada ni desmentida por Alfaguara, hay quienes aseguran que la primicia es una “fakenews” orquestada por la propia editorial como campaña navideña, porque desde que la información ha saltado a las redes, las ventas de la novela y de su continuación, La red púrpura, se han disparado.

Por si todo ello fuera poco, ha estallado una nueva polémica, ya que la fundación Secretariado Gitano ha declarado que la obra de Mola “ es una prueba del gran avance experimentado por la comunidad romaní dentro de nuestra sociedad, y particularmente del cambio de rol de la mujer gitana española”, tachando de xenofobia a todos aquellos que la critican

Y tú qué opinas, ¿te mola Carmen Mola?

martes, 10 de diciembre de 2019

Se acerca el invierno…y el negro polar



 
Este curso las Casas Ahorcadas nos hemos dado al polar, que aunque por su nombre podría parecer la novela negra nórdica, en realidad es el crimen literario francés. Y como ya es habitual, los negritos irán dejando constancia de sus opiniones, en este caso bajo la etiqueta Negro polar.
Para abrir boca, Leonilde Álvarez nos reseña la más salvaje de las noirvelas de la temporada, cuyo título lo dice todo: Escupiré sobre vuestra tumba.
 
 Boris Vian (1920-1959) fue un escritor existencialista francés que publicó con el seudónimo de Vernon Sullivan varias novelas criminales que denuncian el racismo contra los negros estadounidenses.
Lee Anderson, negro con aspecto blanco, huye de la tragedia que ha sufrido su hermano pequeño, “el chico”, al que han asesinado por haberse enamorado de una joven blanca. Decide vengar su muerte y todos sus actos van dirigidos a lograrlo. Trabaja como librero y busca integrarse en los grupos blancos sureños a través de la música, la bebida y el sexo. Maneja sus “armas de hombre” hasta entrar en las todopoderosas familias blancas.
Narrada desde el punto de vista de la víctima que busca venganza, esta novela tiene un estilo tan actual que parece increíble que fuera escrita en 1946. Un texto muy valiente para su época y que hoy sigue de actualidad pues el racismo y la ideología supremacista blanca siguen teniendo adeptos.
       Por si el tema no es bastante negro, el autor lo adereza con unos personajes pasotas y amorales con los que no se puede empatizar. Ambientes de corrupción, violencia y pederastia en los que el vengador Anderson se integra hasta finalizar como un psicópata de manual.
Esta obra de Boris Vian fue condenada y prohibida en 1949 por inmoral y pornográfica… como si lo que relatara el autor no tuviera correlación con la cruel realidad de esos años.
 Hoy en día, en el mundo de internet, no nos extrañan las imágenes que evoca la lectura, ya que por desgracia siguen siendo actuales, y no podemos dejar de leer, pues la prosa es adictiva, con un estilo libre y directo que te hace ver que todavía hay algo peor que ser Negro en una sociedad racista …
 
Ser mujer y Negra en una sociedad racista.


lunes, 25 de noviembre de 2019

UN TRÁILER DE EN BLANCO Y NEGRO


 
 
Sacó una fotografía y me la tendió con pulso firme. La analicé con aire competente. Se trataba del retrato, en satinado blanco y negro, de una bella mujer de suaves y delicadas facciones. Su boca carnosa era una incitación al pecado. Los pómulos bordeaban un rostro afilado e incitaban a tocarlo, a perfilar la línea con la punta de los dedos. La mirada altiva, de color indefinido, helaba la sangre incluso a través del papel baritado. Era como un ser supremo e inalcanzable, como una de esas fogosas divas que posan en las revistas de cine como si fueran maniquíes en un escaparate, luciendo su belleza espectacular y despertando la envidia, el deseo y la lujuria de quienes las admiran.

―¿Su hija?

―Mi mujer ―afirmó con arrogancia.

Sentí que me atragantaba al contemplar la foto que, en ese instante, era como una reliquia sagrada, como una postal con la efigie de una diosa de carne y hueso, tan real como el hombre que tenía delante exudando poder. Sí, poder. Porque él la había poseído. Y eso lo henchía del poder que da el sentirse dueño de alguien.

―Es bellísima.

―Lo es.

―¿Se dedica al negocio del cine?

―No, pero podría, ¿verdad? ―Asentí, admirada. Fue curioso, no podía acertar el color exacto del cabello, pero casi podía entrever su textura sedosa―. Creo... estoy seguro de que me engaña.

(…)

Él tomó un sorbo y se aferró al vaso como un náufrago a la tabla de salvación.

—Tómese el tiempo que necesite.

―Estoy bien. Es que busco las palabras adecuadas para que pueda entenderme. ―Me cayó mal aquel tío―. No me malinterprete. Una mujer no comprende lo que siente un hombre cuando su esposa lo engaña.

―Ya, apuesto que no es lo mismo que cuando sucede al revés.

―Exactamente, no lo es. ―¿He dicho que me caía mal?

(...)

—En caso de que eso fuera cierto, su esposa no es tonta como para...

—Mi mujer es tan guapa como tonta —me interrumpió—. Y es muy guapa, como ha visto usted. Ella vive en un mundo paralelo. Le prometes la luna y espera que se la entregues envuelta en papel celofán y con un lazo rosa.

No objeté nada, pero Violet Grant tenía cara de todo menos de tonta.

Hizo una pausa cargada de significado.

—No entiendo qué la empuja a sus brazos. Conmigo lo tiene todo.

Todo no, cavilé, le faltaba lo principal: su respeto.

―¿Cómo sabe tantas cosas de Besson?

―Tengo mis métodos.

Otra vez se mostró esquivo, pero insistí. Tuve la intuición de que mi cliente era proclive a expresarse con las manos y quise probarlo.

―Si yo fuera un hombre, ¿me lo diría? ―Asintió a regañadientes―. Pues imagine que soy el señor Bladovich. Al fin y al cabo, él leerá mis notas.

―Mi mujer me lo ha explicado. ―Dejó el vaso sobre la mesa―. Ayer tuve una charla con ella, ya sabe.

Cerró el puño izquierdo e hizo girar su alianza. Vi unos rasguños superficiales en los nudillos y la marca encarnada provocada por la ausencia de otro anillo. La verdad, no me gustaría charlar con él, tenía pinta de acabar llevando siempre la razón.

Por enésima vez, miré la imagen de Violet Grant. La compadecí. Su belleza la había convertido en un objeto decorativo, en una posesión. La razón que la había empujado a aceptar esa vida quedaba fuera del alcance de mi lógica. Una chica que podía tenerlo todo con chasquear los dedos... Clavé los ojos en sus ojos grises y ya no me pareció tan altiva ni tan ardiente, al menos no la clase de ardor que había interpretado momentos antes. En aquella mirada de papel satinado había tristeza, vacío, angustia. Y una necesidad vital de afirmar con rotundidad que no pertenecía a nadie más que a sí misma