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lunes, 13 de noviembre de 2017

INVITACIÓN A LA PRESENTACIÓN DE APÓSTOLES Y ASESINOS


Texto de Apóstoles y asesinos:

... La actitud de Layret y de algunos miembros de su partido no es suficiente para acabar con la desconfianza que a raíz de la huelga general siente el sindicalismo catalán hacia los políticos. Especialmente hacia los políticos de derecha y, especialmente, hacia la derecha catalanista. Cambó se ha convertido en el traidor oficial. Seguí nunca se lo perdonará. En el despacho de Layret, el Noi se desquita. Está de pie, habla con su voz ligeramente ahuecada, como un trueno en una bóveda. Desde la redacción se escuchan perfectamente sus palabras:

«Ése nunca creyó en nada. Ni en ti ni en Domingo, ni en nada. Y menos, que en nada, en sus enemigos, que somos nosotros, el sindicalismo, los trabajadores organizados.»

«¿Me dirás qué tenemos que ver nosotros con Cambó, Salvador?», Lluís Companys le hace la pregunta son su sonrisa de conejo, los ojos alegres.

El Noi alza las palmas de las manos como un cura oficiante, teatral, fingiendo sorpresa:

«Catalanismo. O eso pensaba.»

«¿Es que te parece mal que lo seamos, catalanistas?», Layret lo mira fijamente.

«No me parece nada. O sea, nada en absoluto. Es un adorno. Es un acto secundario. Es lo que viene después de lo que viene luego. Es la cola del cometa.»

«La cola del…»

«¿O de verdad me queréis decir que a uno de nuestros trabajadores, cuando lo entierren a causa del hambre o por el tiro de un guardia civil, le va a importar que la bandera que esté colgada en el gobierno civil tenga las rayas más anchas o más estrechas?»

«Tal vez entonces no se morirá de hambre. Y no le dará ningún tiro ningún guardia», es Companys quien responde, fumando, tranquilo, encogiéndose de hombros.

«Muy bien, pues a lo mejor se lo da un somatén, o uno de Cambó. Por algo son un invento de la tierra, los jodidos somatenes.»

Se callan los tres. El Noi del Sucre, corpulento, agrandándose entre el humo y la estrechez del despacho de Layret, sigue de pie, se mueve, y al final vuelve a hablar:

«Lo que yo os digo, lo que sienten los míos, es que esa gente, los de la Lliga y los que no son de la Lliga pero están con ellos, no quieren ninguna independencia. Lo único que quieren es usar Cataluña como un chantaje. Un trueque. Nada más. Y nosotros, nosotros, no tú ni tú, los trabajadores, nuestras condiciones laborales, nuestra explotación es la moneda de cambio. O una de las que esa gente maneja.» ....


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