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sábado, 14 de enero de 2017

EL ARTE MÁS ÍNTIMO



 

 
EXQUISITE CORPSE O EL ARTE INTIMIDATORIO DE POPPY Z BRITE
 
Por Nieves Guijarro
           
 “….Me llamo Andrew Compton. Entre 1977 y 1988 asesiné a veintitrés niños y jóvenes de Londres. Tenía diecisiete años cuando empecé y veintiocho cuando me cogieron. Durante todo el tiempo que permanecí en prisión sabía que, si me dejaban salir, seguiría matando. Aunque también sabía que no me dejarían salir.

            Mis chicos estaban de paso en la ciudad: no tenían amigos, estaban hambrientos, borrachos y enganchados a la excelente heroína paquistaní que corría por las venas de Londres desde los alocados años 60. Les daba comida, té, un sitio caliente en mi cama y los pocos placeres que mi cuerpo les podía ofrecer. A cambio, lo único que les pedía eran sus vidas....”

 
            Exquisite Corpse (1996), inexplicablemente renombrada El arte más íntimo para la edición española, es la tercera incursión en el mundo de las letras de Poppy Z Brite (25 de mayo de 1967, Nueva Orleans), prolífica autora de género Estadounidense que cuenta en su haber con una amplia lista de nominaciones y premios en prestigiosos certámenes literarios. Se dice de Poppy que su obra es “rica, sensualmente gratificante y perversa como un pastel de chocolate guarnecido con ácido” (Alex S. Johnson, Poetic Gore), y lo cierto es que la dama de Nueva Orleans se ha encaramado en uno de los listones más altos gracias a su extensa creatividad, apasionada dedicación y, sobre todo, desinhibida provocación.

           
            Muestra del inabarcable talento de la mencionada Poppy es este Exquisite corpse, curiosa mezcolanza de biopic y acción coral ambientada a medio camino entre Birmingham y Nueva Orleans. Dotada de una alta capacidad introspectiva, la novela sumerge al lector en la intimidad de Andrew Compton, un asesino en serie con tendencias necrófilas condenado a cadena perpetua en la prisión de Birmingham que logra huir de su destino gracias a un curioso plan que, a decir verdad, resulta ciertamente inverosimil. Forman también parte de este urdido entramado, personalidades tan sugerentes e histriónicas como Jay Byrne, un frustado asesino homosexual y antropófago, Lush Rimbaud, locutor y contertulio de una emisora pirata, seropositivo y violento y Tran Vihn, un guapo y joven vietnamita que, esclavizado por las drogas, busca dejar atrás una vida desesperada.

 
            Pero, por encima de toda esta maraña de conexiones abocadas al más terrible de los destinos, destaca la historia de un encuentro, de ese momento en que dos almas confluyen y se tocan, uniéndose ya irreversiblemente. Eso es lo que sucede cuando Jay y Andrew se conocen y deciden dar rienda suelta a sendas depravaciones en una lujosa mansión del barrio francés de Nueva Orleans. Vileza, depravación, obsesión enfermiza y un repugnante grafismo que, a lo largo de 288 páginas, harán las delicias de todos los amantes de la literatura más insidiosa y provocativa del siglo XX. No en vano, la escandalizante obra de Brite fue nominada al premio Stoker en la categoría de mejor novela en el año 1997, reconocimiento al cual la autora pudo acceder en tres ocasiones más gracias a su relato corto The Ash of Memory y sus novelas Lost Souls y Drawing Blood. Así, Poppy Z, Brite se convierte en una de las autoras más veces nominada a este galardón que la asociación de escritores de terror (HWA) otorga desde el año 1987, considerado ya a la altura de los mismos Oscars.

 
            Muy a pesar de haberse ganado un nombre de peso entre los amantes de la literatura de terror y fantástica, la autora afirma rehuir de esta clase de condicionantes y es por ello que, en una entrevista para la web Barcelona review, aportó unas reflexivas declaraciones acerca de su negativa al encasillamiento:
 

            “Las etiquetas son herramientas de marketing y, como tal, apestan. Con ello, no rechazo el género con el que me inicié en la literatura y que ha tenido gran influjo en mi trabajo, pero, por otro lado, no quiero que mis libros acaben apretujados en la parte trasera de las librerías, donde la mayoría de la gente a quien le podrían gustar no pueda encontrarlos. En su favor, debo decir que Simon & Schuster no han comercializado “Exquisite Corpse” como un libro de terror, y algunos libreros lo están sacando de esta sección. En cuanto a mis dos anteriores novelas, una era un relato de vampiros y el otro la historia de una casa embrujada, por lo que no puedo quejarme demasiado. Obtengo mucha publicidad por el “boca a boca”, y sé que la mayoría de las librerías gay y lesbianas los venden, y eso es bueno.”

 
            Este último punto es también una importante característica de la producción literaria de Poppy, ya que la mayoría de sus personajes son bien homosexuales o de sexualidad ambigua. Precisamente, fue en torno a este fetichismo tan sui generis que la autora realizó unas declaraciones para el espacio digital El arco de papel:

 
            “Es justo lo que soy. No hablo de gente gay con el propósito de hacer apología. Escribo de lo que conozco, de la gente a la que amo y de los personajes que comprendo. Mis primeras novelas se hicieron populares de a misma manera que muchos personajes gays en los libros actuales de la saga “Liquor”. No me veo como una autora activista de los derechos de los gays, aunque espero que llegue el día en que el hecho de que yo escriba a través de os ojos de los personajes gays no sea tan inusual que haya que mencionarlo, porque querrá decir que los retos que aún afronta la comunidad gay (matrimonio, adopción, etc.) serán aceptados como derechos humanos básicos.”
           

            De esta forma, no solo existe esa tendencia a la relegación de Poppy a un único género, sino que también se ha tachado a su tercera novela como un intento de intimidación del lector a través de los actos de deshumanización de sus personajes principales, sobre todo de la depravación de Compton, llegándose a afirmar que, en su fondo, constata una página más en la literatura de la pornografía de la violencia. Sin tapujos, la autora ha confesado públicamente ser una gran amante de la literatura pornográfica y, también, comprender que no a todo tipo de lectores les resulta sencillo descifrar el propósito de sus personajes. Más positivamente, la obra no pasa por alto ante ningún ojo crítico sin recibir un merecido hincapié en la fuerza emocional de sus protagonistas y su ligereza en el estilo narrativo, aunque si bien, como se comentaba anteriormente, los premios Stoker la favorecieron, no sucedió así con los Lambda, a los cuales fue nominada en convocatorias anteriores por sus novelas Lost Sould y La música de los vampiros. Para el critico de Lambda, su extensión era demasiado exigua y con menos atmósfera que los anteriores trabajos de la autora. Parece ser, también, que ciertos sectores del sexo femenino pudieron asegurar que la obra resultaba ofensiva para la comunidad gay, aspecto que no resulta claro del todo y que, en todo caso, solo  ha logrado nutrir la extensa polémica que circula alrededor de este trabajo .

 
            No apta para estómagos sensibles, Exquisite corpse representa la transgresión llevada a los límites más perversos y oscuros. Un paseo por el lado más salvaje de la degradación humana capaz de hacer sombra al mismísimo Bateman de Easton e, inclusive, a la depravación constante de  Guillaume Apollinaire en Las once mil vergas,  perfectamente apta para ser incluida en los primeros puestos de una lista de libros tabús. Explosivo cocktail en el cual se mezclan constantes reminiscencias a la psique de Jeffrey Dahmer y, más de lejos, me atrevería a decir guiños a la metodología de Albert Fish y John Wayne Gacy, todo ello convenientemente aderezado de fluidos corporales, desmembramientos y delicatessen varias como antropofagia, necrofilia y un ambiente suburbial de una decadencia demoledora.

 
            Alejada ya de estos inquietantes derroteros desde el año 2000, Poppy nos ha dejado para cumplir otros menesteres muy alejados de sus conocidas tendencias, realizando críticas culinarias para un periódico de Nueva Orleans e imbuida en otros proyectos como The value of X o la saga Liquor (D*U*C*K), protagonizada por una pareja de cocineros homosexuales. Tras comenzar en el año 2010 su proceso de cambio de sexo, anunció oficialmente su retiro en junio de ese mismo año, adoptando el nombre de Billy Martin. Pero, a pesar de no sentir ya esa relación que la unía a sus personajes literarios y, en sus propias palabras, haber perdido su capacidad para interactuar con su obra, su inmenso legado es absolutamente imborrable, tanto como para lograr atrapar a olas de generaciones venideras.
           

            Sin duda, una lectura exquisita y una oportunidad de oro para conocer en profundidad el peculiar universo de Poppy Z. Brite.

2 comentarios:

cristina asensio dijo...

Nieves, qué nivel, más que una reseña parece una tesis. La temática en tu línea. Gracias por la recomendación.

Vincent Hammett dijo...

Nieves, una crítica muy completa e instructiva, se agradece las reseñas sobre las entrevistas que hacen entender mejor la personalidad de Brite. Está claro que su literatura no es para todos los paladares, pero a mí me encanta, ojalá siga escribiendo novelas y relatos cortos. Por cierto ¿has leído su relato "Su boca sabrá a ajenjo"? Es un relato muy en la línea de su segunda novela, con personajes gays y vampirismo con una ambientación fantasmagórica.