¿Y qué mejor
que dárselo al Larry, al mismísimo primo y puterísimo testaferro insular del
Turco?
Aunque para
lograrlo, necesita alguien con experiencia, alguien con contactos, alguien
desesperado, alguien como el Rubio, un experto en seguridad que en otro tiempo
lo fue de saltársela.
Y el Rubio,
mucho dinero y pronto, para salvar del cáncer al amor de su vida, al amor que
le salvó de la mala vida.
Pero tampoco él puede hacerlo solo. Necesita
un cómplice y un señuelo, un hombre de acción con cabeza y una mujer de armas
tomar con cerebro. Y lo más parecido, son el Palmera y Cora, un regular parado
que sueña con abrir una cafetería, y una prostituta que anhela cerrar las
piernas, un fulano sin oficio ni beneficio y una fulana de oficio harta de que
se la beneficien. Dos pringados condenados a quererse, y dispuestos a todo para
seguir haciéndolo, que pronto descubrirán que el golpe les viene grande, y que
pueden perder lo único que tenían.
Con mimbres tan
humanos, y un estilo a ratos lírico a ratos hijoputesco, Alexis Ravelo (Las
Palmas de Gran Canaria, 1971) urde una vertiginosa novela de personajes
apasionados y apasionantes repleta de giros inesperados pero sumamente
creíbles, real como la muerte misma.
Una brillante
novela de delincuentes, una “crook story” que bebe de los clásicos sin
emborracharse de tópicos, una obra orgánica, viva, de GÉNERO con mayúsculas,
justa ganadora del premio Novelpol y el Hammett de la Semana Negra y por
supuesto del Tormo Negro, que sitúa al canario entre los cuervos
iberoamericanos de primer nivel.
Si queréis
comprobarlo, echad un oído al programa, y un ojo a este
novelón por menos que cuesta una cerveza (al menos en Cuenca).
Y por supuesto,
el jueves volvemos, con la reseña juvenil de la semana.










