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sábado, 9 de febrero de 2013

Entrevista con Antonio Santos, Creador de Mauricio Romero, el detective de Cuenca


 

Antonio Santos nació en Honrrubia, pero es conquense por casualidad, porque por aquel entonces sus padres vivían en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), donde residió hasta 1997. Afincado ya en la ciudad del crimen, estudió Humanidades en la Universidad de Castilla – La Mancha, trabajando en lo que podía, ya fuese encuestador, albañil, repartidor o  piscinero.  En la actualidad, imparte clases particulares de Lengua  y Literatura, tras perder su puesto de interino gracias a la proverbial austeridad Cospedaliana.

En lo estrictamente literario, ha publicado un poemario,” Del aire y la voz” (2005), y sus versos han aparecido en la revista Saigón y en las antologías “Inmaduros 26, jóvenes poetas de Castilla-La Mancha  “y “Los rostros de Medusa. 20 años de poesía conquense”.  Así mismo, ha resultado finalista de los certámenes poéticos Villa de Villamayor de Santiago y  el Luis  Ríus de Tarancón, del Alea Iacta est de relato corto y ha obtenido el 2º premio en  la edición 2008 del certamen de jóvenes artistas de Castilla-La Mancha.

“Los Casos de Mauricio Romero, el detective de Cuenca”, es su primera novela.

 

P: ¿Cuándo y cómo nació Mauricio Romero?

R: Mauricio nació hace como seis años, quizás más, como un entretenimiento en las horas muertas de tedioso trabajo de oficina, y, como nació en Cuenca, era lógico que fuese conquense con todos sus defectos y virtudes.  Así, escribí, primero, casi por casualidad, un relato muy cortito y sencillo, el que abre el libro, que solo buscaba matar el aburrimiento propio, y cuando, al dejarlo leer a amigos y compañeros, descubrí que también mataba el aburrimiento ajeno decidí hacer algunos más a ver qué pasaba.  En principio iban a ser como catorce o quince de la extensión del primero pero los otros dos relatos se me fueron de las manos y superaron con creces los límites con los que jugaba al principio.  

 

P: ¿Crees que haber llegado crecidito a Cuenca puede haber influido en que tengas una visión tan incisiva de los usos y gentes del  terruño?

R: Es posible, a veces se ven desde fuera cosas que desde dentro se ignoran, o, simplemente, no parecen llamativas hasta que alguien las señala, aunque realmente creo que va más con la personalidad de cada persona que fija su atención en unas cosas u otras, en mayor o menor detalle, así como el modo de exponerlas.  Realmente la mayoría de cosas que en el libro se destacan no son especialmente llamativas porque, si bien es cierto que me he criado lejos de aquí, lo es también que he crecido en contacto muy estrecho con la idiosincrasia del terruño.

 

P: Cuando, hace más de un año, empecé la novela, que por aquel entonces circulaba por la red, confieso que al principio me tragué lo de que hubiese un huelebraguetas apatrullando nuestras calles, dime por favor que no soy tan tonto como mi madre piensa y no fui el único.

R: No juzgaré los pensamientos de tu madre, pero es cierto que más de uno, obviamente evidenciando que no había leído el libro completo, creyó que un detective del corte de Mauricio Romero podía existir realmente en la ciudad de Cuenca.  Alguno, incluso, no sé si riéndose de mí o en serio, me expuso vía correo electrónico su problemática para contratar los servicios de Mauricio Romero.  Yo creo que esa es la magia del personaje, que puede ser real.  Que cualquier conquense podría ser Mauricio Romero, que cuando vamos al Roco o al Jovi, podemos mirar a nuestro alrededor y preguntarnos si alguno de los hombres que hay ahí en ese momento es Mauricio Romero.   Una vez que se dio por sentado que Mauricio Romero era un personaje, yo no lo tengo tan claro, comenzó la otra carrera, la de averiguar quién se escondía detrás. 

 

P: ¿Y qué te impulsó a pasar de la edición digital al papel?

R: El libro fue acabado una noche, y tras consultar con algunos amigos que me ayudaron y lo habían leído, aconsejándome que esperase un poco para hacer modificaciones y correcciones (mis amigos tenían y tienen razón, las necesita) les di la razón, como he hecho ahora, en todo y lo subí a bubook para descargarlo gratis.  Paralelamente creé una cuenta de facebook (eldetectivedecuenca@hotmail.es) a nombre del detective y envié algunos correos también a su nombre, presentándose y creando una ficción de segundo grado, con el enlace para hacer una cadena.  El enlace corrió por la red como la pólvora y en un par de meses o tres, quizás cuatro, ya ni lo recuerdo, el libro había tenido dos mil descargas.  Cada cual que juzgue por sí mismo.  En ese momento, lo que había comenzado como un juego, como una travesura, se me había ido de las manos.  Así que me lancé a buscar quien me lo publicase sin yo poner un duro, porque la Nota al lector final, desgraciadamente, es demasiado habitual.  Los editores me ponían una pega: el libro había tenido ya dos mil descargas, más los ejemplares que habían circulado en cadenas, por lo que no tenía posibilidad de vender más libros.  Finalmente, en Cáceres, en El Hinojal, encontré alguien que apostó por el libro para venderlo en papel en internet (http://www.alternativaluzdeluna.com/show_book.php?isbn=LOS+CASOS+DE+MAURICI&PHPSESSID=eqtl8tijcmq3pe29k4h5g0tn93) en las librerías donde fuese solicitado y en ebook en bubok (http://www.bubok.es/libros/208476/Los-casos-de-Mauricio-Romero-el-detective-de-Cuenca) . 

 

P: Un aspecto que llama poderosamente la atención en tu novela es la enorme cantidad de localismos que aparecen, ¿te has documentado a conciencia, o me has mentido como un bellaco y en realidad eres más de pueblo que los ababoles?

R: Se puede decir que llevo toda la vida documentándome, aunque realmente muchos de ellos se los he robado a mi amigo Marcos Huélamo que es el auténtico especialista en el habla del terruño. 

 

P: La Plaza Mayor y sus antros, el centro y sus bares, ninguna barra escapa al impenitente codo de Mahou, ¿sueles acompañarlo en sus correrías?

R: Los bares que aparecen lo hacen, creo, que bien reflejados y con cariño porque son los bares a los que yo soy o he sido en algún momento o periodo de mi vida asiduo.  Para mí son los mejores bares de la ciudad y claro, supongo que la gente pensará que conozco todos los bares como esos y quizás no es así, pero me gusta aprender y nunca es tarde si la dicha es buena: acepto invitaciones de quienes me quieran presentar sus bares favoritos.

 

P: Aunque la cita con que se inicia sea de Bogart, Mauricio tiene más de pícaro que de Marlowe, ¿cuáles fueron tus referentes literarios y cinematográficos para parirlo?,

R: No tengo claras las referencias literarias.  Si hago un inventario de mis lecturas creo que muy pocas encajarían con el perfil de Los Casos de Mauricio Romero, el detective de Cuenca.  Aunque realmente en este libro se recoge de forma velada y sucinta gran parte de la tradición literaria castellana, en ocasiones incluso redundando en tópicos y tópicos.  El libro que leí justo antes de comenzar a escribir el primer caso del libro fue uno protagonizado por un detective, Pulp de Charles Bukowski, pero creo que no hay demasiadas concomitancias entre ambos más allá de algunos tópicos detectivescos. Cinematográficamente sí podría encontrar algunas referencias del cine negro, el cual me gusta muchísimo.

 

P: Confieso que llevo meses observándote, buscando sin éxito el Mauricio que llevas dentro, ¿eres muy buen escritor o demasiado tímido para compartir tu socarronería?

R: Me gustaría ser buen escritor, pero en realidad me temo que soy más tímido e introvertido que diestro con la pluma.  Me cuesta conocer a gente y darme a conocer, no soy bueno en las relaciones sociales de primeras, pero cuando cojo confianza sí soy muy socarrón. 

 

P: A propósito, además del detective hay otro personaje, Santos, que aparece en  los tres relatos de los que consta el volumen, ¿no será un trasunto del hijo juntaletras de tu madre?

R: Supongo que al final los escritores son todos unos ególatras, y yo que pretendo serlo tengo por lo menos que parecerlo también y ser tan ególatra como el que más.  Dado que el libro no lo firmaba no pude resistirme a llevarme mi parte de protagonismo, mi parte del pastel. 

 

P: En el primer cuento, en origen un caso típico de cuernos aunque provisto de un desenlace sorprendente, se pone de relieve la enorme dificultad que entraña ser detective en una ciudad pequeña donde todo el mundo se conoce, ¿tienes constancia de que haya existido realmente algún investigador privado en nuestra ciudad?

R: Que yo sepa no, y como en Cuenca se sabe todo supongo que así será. Desde luego sería difícil.

 

P: En el segundo caso, parodia Da Vinci reconocida, una esperpéntica secta encomienda a Romero encontrar el Grial y el Santo Madero en la Semana Santa  de Cuenca, resulta asombrosa la abrumadora cantidad de datos históricos que aportas, ¿hasta qué punto  son verídicos?

R: Son verídicos todos, desde la cronología, actas auténticas de juicios de La Santa Inquisición, la autopsia de Carlos II, el Hechizado, etc… excepto aquellos que me fue necesario cambiar o añadir para crear mi trama narrativa.  El segundo caso es muy entretenido y quiere mostrar con qué poco puede hacerse una trama histórica para que la gente aprenda a no leer las novelas como si fuesen manuales de historia, porque son cosas diferentes y tienen objetivos diferentes.  Con ello no critico a los escritores de novela histórica sino a los lectores que hacen un mal uso de ella. 

 

P: Por último, en el transcurso del tercer relato, en que Mauricio tendrá que bregar con el kamikaze de la Parrilla, un conductor suicida que recorría en sentido contrario la carretera nacional, su cliente menciona otros casos célebres de Romero, ¿piensas dar a imprenta más entregas de la serie?

 

R: Lo comercial sería decir que si la gente compra el libro saldrán más entregas.  Pero entonces, Dios me libre, mi mentalidad estaría más cerca de la de un editor del siglo XXI que de la de un escritor, por lo que lo justo sería decir que igual que escribí esta entrega sin demasiadas pretensiones, empujado por cierto instinto y disfrute más que por puro interés, aunque no voy a negar tampoco el interés una vez que el libro se comienza a vender, seguramente, no sé si pronto o tarde, al final acabaré escribiendo más.  ¿Sobre Mauricio Romero?  Tengo ideas, algún caso ya avanzado en la cabeza pero sin comenzar en el papel.

Muchas gracias, Antonio. Ojala no tardemos en reencontrarnos con Mauricio en bares de Cuenca y librerías de toda España.

miércoles, 30 de enero de 2013

Marchando una de micros


Ahí va una nueva remesa de micros….y aún queda el de Solano (en versión extendida) y el de Antonio (que no sé cómo colgar sin descuajeringarlo).

Y no olvidéis mandarme vuestros pastweeds noir (ya sabéis, 140 caracteres, antes del 14 de Febrero), que ya no seréis los primeros.

 

Amparo Prados, Ampoirot de la tribu.

La verdad es que la había jodido, quiso invitar a cenar a Mati, pero sus habilidades culinarias se limitaban a ir al Mercadona y comprar cualquier cosa que se abre y se pone en un plato; bonito, eso sí, y un buen vino para compensar. Pero esta vez la había cagado, esa ensalada americana no era gran cosa, quiso jugar a gourmet, saliéndose de la ensaladilla rusa, y esa cosa yanqui era muy insulsa. Claro que su imbecilidad se había mostrado en grado sumo, ¿desde cuándo la cocina americana impresionaba a una chica? En fin, ya no tenía remedio y esa cosa le había revuelto las tripas como no recordaba desde su época de borrego.

Mati se mosqueó y se marchó, la cagó ¡como si estuviera para desaprovechar las noches que pudieran quedarle!

Al adentrarse en el parque empezó a escuchar murmullos, quejidos…,

THEY´RE OUT TO GET YOU, THERE´S DEMONS CLOSING IN ON EVERY SIDE
THEY WILL POSSESS YOU UNLESS YOU CHANGE THE NUMBER ON YOUR DIAL

Fueron apareciendo uno a uno, eran “terminales”, se acercaban a él, los Z no se atacan entre ellos pero aquellos iban derechitos y no tenía muy claras sus intenciones, eran muchos, no solían verse esos grupos, se supone que la Brigada controlaba esas cosas.

Se encontró rodeado, uno de ellos parecía el cabecilla, balbuceaba que siempre había deseado realizar aquello pero de verdad, nada de mariconadas de videoclip, y empezaron a moverse al son del:

'Cause This Is Thriller, Thriller Night…………………

Lo que yo decía………………..me cago en los americanos.

 

 
Pilar Díaz, Friki Pili para mi gmail.

EL CASO ( PERIÓDICO DIGITAL)

Extraño suceso acontecido la pasada noche en el pueblo Cagamares del Río.


Una extraña “niebla de una espesura considerable” envolvió durante unos minutos a los habitantes del pueblo. No se descarta emprender medidas contra la empresa proveedora de los “petardos”.


 

Celebraban los vecinos el final de sus fiestas patronales dedicadas a San Bartolomé el pasado 24 de agosto, cuando en “La Traca”  final, se produjo el extraño fenómeno.  Los petardos estratégicamente colocados alrededor de toda la plaza, comenzaron a soltar un polvo denso y gris según iban explotando, dejando a todos los asistentes sumergidos  en una nube espesa de humo y toses, pero cuando el último petardo explotó eso se convirtió en una espesura casi fantasmal. Según los asistentes, no podían verse ni tan siquiera las manos, sin contar que por unos minutos se encontraron totalmente desorientados en el tiempo, sin ver ni oír nada. -“Fue una situación extraña”- comentó un lugareño, “-durante unos minutos nos sentimos fuera de éste mundo”-comentó una vecina.,

Mientras en el Bar de la plaza “El Respiro”en el que  se encontraba nuestro detective Tom Z Stone se desarrollaba otra escena digna de mención. Tom Z estaba delante de la máquina “tragaperras” cuando de repente ,la tragaperras se volvió totalmente loca, comenzando  a lanzar euros al “aire” con una violencia y un desespero tal ,que los pocos parroquianos que se encontraban en su  interior tuvieron miedo de morir “acribillados ”. Tenemos que resaltar que a pesar de la violencia de la máquina expendedora  todos los asistentes estaban como locos a la caza de alguno., incluyendo  nuestro famoso detective, que  aprovechando su condición de “reanimado” o muerto viviente decidió atiborrarse hasta arriba los bolsillos del pantalón de tan vil metal. Por un instante y sin previo aviso todos los clientes del bar se vieron envueltos en la extraña niebla ( de la cual ninguno se percató antes, debido a lo entretenidos que estaban en su interior,) y justo cuando estaban empezando impacientarse ,la niebla  desapareció.

Según palabras del Alcalde P. Porras ”Creemos que la causa  de la misteriosa niebla , está en  el contenido de los petardos, por problemas presupuestarios tuvimos que cambiar a nuestro proveedor , por otro más barato” y los resultados a la vista de todos están ., por lo que estamos pensando en demandar a la “Empresa propietaria” por el posible perjuicio contra la salud de nuestros  vecinos  además de añadir el cargo de contaminación ambiental”-” Respecto a la máquina tragaperras emprenderemos una concienzuda investigación sobre tan extraño comportamiento.”

 
Raquel Soler, Raqueltxun para los que se atreven.

—EL PASADO SIEMPRE VUELVE—

Dicen  que hay que dejar el pasado atrás… aunque no siempre es posible. Especialmente sí has sido un poco hijoputa, o un asesino como yo. Hay que decir que tenía mis motivos: solo eran un puñado de moros. De esos que corrompen nuestra sociedad. ¿Quién iba a decirme que esos cabrones volverían?

Me llamo Ramón, Ramón Matamoros (dulce ironía), valenciano de pura cepa. Desde joven luché por el futuro de mi glorioso país  entrando  en grupos neonazis para proteger a España de la amenaza Islámica. Esos cabrones que quieren recuperar Al-Ándalus y nos quitan el empleo. “Josdeputa”.

Salíamos de caza a menudo, tratando de limpiar España. No tarde en darme cuenta: así no solucionábamos nada. Los moros no se iban y si por casualidad un día nos hubiésemos cargado a alguien, hubiésemos sido los malos. Así que... opté por otros métodos. Métodos mejores, como la infiltración. La idea me la dio un “joputa” que se había metido en nuestro grupo para escribir un libro. Con el tiempo, terminé la carrera de química, mientras de cara a la sociedad era un perroflauta.

No os aburriré explicando como, pero años después, un jodido 7 de Agosto, conseguí realizar una cena de “concordia” entre razas. Allí aproveché mis conocimientos químicos para dar matarile a unas decenas de moros y giliprogres envenenando la comida. El truco estaba en poner el antídoto en el jamón.

Nunca he corrido tanto en mi vida, a los jodidos moros no les hizo gracia despertarse cagaos y muertos pero, finalmente, conseguí esconderme.

Han pasado dos meses desde aquello y ahora me han encontrado. Al parecer contrataron a un puto zeta que está empezando a jugar a los detectives. Un tal Stone. ¿Sabía lo que pretenden hacerme? Ni idea. Lo único que sé es que no habrá FR para mí.

sábado, 19 de enero de 2013

UNA PRESENTACIÓN DE MUERTE (Y RESURECCIÓN)


Era miércoles, víspera de la víspera de la presentación, cuando  comenzó mi particular vía crucis molar.
Un dolor tan intenso, tan inasequible a las drogas legales, que de buen grado le habría dado una oportunidad a la botica de algún jorobado de confianza, si me hubiera dado la más mínima  garantía.
Mas, ¿quién me habría dicho a mí, que tan sólo 90 minutos antes de la presentación estaba postrado en mi alcoba pidiendo la extremaunción, que doce horas más tarde estaría haciendo lo propio con una Coca-cola al tiempo que escuchaba la detallada audiodescripción que un zombi con sombrero me hacía de los sinuosos bailoteos de cierta exservidora del Señor metida a go-gó?

Ni en mis mejores sueños.
Ni en los más surrealistas.

 Pero empecemos por el principio: conmigo presa de la fiebre hasta las 16:30, fiebre que me impidió no ya maquillarme de zeta como era mi intención, sino incluso ir a recoger a Joe, como mandan las más elementales normas de ducación ante un invitado.
En aquellos momentos, hasta me compadecí de nuestro monarca, que incluso con la cadera para el desguace se vio forzado a cazar elefantes… por obligaciones del protocolo, claro.


El caso es que, al final logré levantarme y vestirme de gala y  cuadro cubista (no hay más que ver las fotos, para comprobar el parecido más que razonable entre mi jeta y el caballo del Guernica) para el evento.



Un evento para el recuerdo, donde hubo tiempo para reír y mucho con las ocurrencias de Jo…. Digo Tom, con los microrelatos ganadores  (¡Qué grande, ese Manolo!) y los comentarios de la tribu (mención  aparte, merecen el suero Goodwin y BMV, inesperados pero bien hallados invitados a la fiesta).

Un éxito de crítica (porque no creo que haya otra, aparte de ésta) y público (porque había treinta y nueve sujetos,  aparte de éste) que tuvo en la entrega de nuestro tormo Negro    (ahora sí, a la altura artística del prestigio del que goza dentro y fuera de nuestras fronteras) otro de sus momentos culminantes.

Y luego…. luego hubo más y más risas entre plato y plato, y muy especialmente entre negrito invisible y negrito invisible  (todos de Paco, cómo no), terminando la (re)animada sobremesa con dos modestos pero sentidos homenajes a Ampoirot (artífice del profundo lavado de cara de nuestro galardón) y Carolina (por desgracia, muy pronto miembro virtual  de nuestra tribu).

A continuación, pusimos rumbo al Calderón (que, por cierto, no me había dado cuenta hasta ahora, pero es tan apropiado o más que el Bogart, en este caso) para seguir riendo con Noemí, Pichuchina y Cris Marple, ases de copas primero, y luego indiscutibles reinas de la pista cuando, no sé muy bien cómo, decidimos terminar la velada en el Bus.

 

En suma, otra noche memorable en las Ahorcadas.
 
Para las pastelosas y los thompsonianos.

 Para las simenonianas y los hammettianos.

Para todos.

Y gracias a todos.

Próxima estación: “La tristeza del samurái”.

lunes, 14 de enero de 2013

Los microganadoreZ del certámen


 

Mientras saco tiempo para preparar la crónica del acto (¡y qué acto, oigan, ni en diez vidas volveremos a presenciar nada igual!) os dejo con los micros premiados, no sin antes agradecer su participación a los negritos que tomaron parte en el certamen.

Que los disfrutéis (otra vez)

 
DELIRIUM TREMENS.

Ana Martínez Fernández, alias Pichuchina, la payasa bailarina.
 

 
Dos semanas hacía que no volvía a casa. De acuerdo, es un desgraciado, puede perderse varios días entre Jack Daniel´s y Bourbons,….Todos estos pensamientos cruzaban su  cabeza mientras vagaba por las calles cuando lo vio: “TOM Z STONE, investigador ” ¡Será hijo de puta!

 Había ido al despacho  antes de someterme al tratamiento de Godwin para dejarle una nota a Mati, por si se le ocurría volver por allí. Seré un gilipollas, pero un gilipollas romántico, ¿qué le vamos a hacer? En esas estaba cuando llamaron a la puerta. Abrí con el estómago encogido. ¿Sería Mati? No, era una guapa borrega, una auténtica femme fatale. Desde luego, los años la habían desmejorado. Su delgadez era extrema y sus pechos se vencían ante la fuerza de la gravedad. Pero lo que más inquietaba eran sus ojos, a punto de salir de sus órbitas. Me resultaba vagamente familiar. Empezó a gritar, pero ya no pude escucharla porque me desmayé.

Cuando me desperté no me extrañó ver  a Garrido con cara de pocos amigos al lado de mi cama. Lo que sí me jodió, y mucho, fue volver a ver a la femme fatale de mi despacho. Cada vez me resultaba más familiar, ¿de qué la conocía?

- Garrido, yo… - susurré.

- Déjate de gilipolleces. Con tanto alcohol vas a terminar perdiendo lo que tienes, desgraciado- dijo señalando a la rubia que me miraba espeluznada- Esta vez has ido demasiado lejos, que si reanimados, que si putos zetas y Mati por aquí y Mati por allá. ¿Quién coño es esa Mati?

En ese momento recordé todo, y sí, la borrega era Paula, mi mujer;  y Garrido, mi viejo compañero de parrandas y...  ¿Mati? Joder, entonces, ¿nada de lo demás existía realmente? ¡Qué mierda! Y entonces, me morí por única y definitiva vez.

 

  IT WON'T BE LONG

CristinaAsensio, más conocida como CrisMarple.

 

Lo mejor de ser un zeta es que, como llegas con fecha de caducidad, no tienes que preocuparte por las miserias que acongojan al ser humano con respecto a su futuro y puedes dedicarte a lo que deseas.

Lo que yo deseo es ajustar cuentas con un cabrón que conozco.

Antes tenía familia. Mi padre dedicó toda su vida a trabajar y mi madre a administrar el fruto de ese esfuerzo con una meticulosidad de cirujano. Dos hijos con la carrera terminada, la hipoteca de la casa cancelada y unos buenos ahorros en el banco prometían una plácida jubilación.

Todo se torció cuando, movidos por un incomprensible impulso, invirtieron su dinero en una de esas empresas “sólidas” que necesitaba ampliar su capital para crecer más.

Cuando empezaron los primeros rumores ya era demasiado tarde. El cabrón había liquidado la sociedad a través de un testaferro para no pagar a los pequeños inversores. Ahora vivía a lo grande a costa de ellos.

Tuvo la desvergüenza de hacer declaraciones en los medios proclamando su insolvencia y  asumiendo el compromiso de pagar sus deudas cuando pudiera. Nadie le creyó.

Mi padre murió de un infarto, con el corazón roto por la rabia y  la impotencia, mi madre de pena y yo en un accidente de tráfico, volviendo de una asamblea de afectados  por el caso.

La voz me llegó desde atrás.

- Nemesio, suba la calefacción que me estoy quedando helado. Y ponga ambientador que esto huele a podrido.

El nombre no es casualidad. Llevo cuatro años preparando este momento, cuatro días devorando hígado crudo, cuatro horas intentando controlar los espasmos y cuatro minutos ansiando abalanzarme sobre el puto borrego cabrón. Afortunadamente el desvío está a cuatro metros.

 
 

MUNDO  Z

Manolo, el de la bomba.

 

Estoy jodido. Treinta años de servidumbre, treinta, que se dice pronto. Dos de preparación me costó el plan. Una inversión muy considerable. Y vaya fracaso.

Nunca trabajé, la verdad. Quien haya superado la animalidad bruta tiene la obligación de escaquearse. Heredé sólo facciones correctas y buen palmito, me casé pues con la tonta del pueblo, fea además, pero rica. Me salió ninfómana, como su madre viuda, y acabé de garañón para los dos adefesios. Nunca imaginé que la jodienda  llegara a ser desgracia tan tremenda. Treinta años durmiendo la mitad de lo normal, comiendo doble y fornicando triple. Siempre esquelético, claro,  porque las dos brujas nunca se hartan.

            Tenía cincuenta y cinco años, dos menos mi mujer, mi suegra setenta y tres. Estaba harto de cama, sofá y mesas, manías de ellas, espectadoras de pelis porno. Y de duchas y agua jabonosa. Así que escogí sitio y ocasión y salimos de Mislata un día espléndido de primavera que la información meteorológica anunciaba lluvioso para Cuenca.

            Le conté a la policía cómo paramos para mear yo cuando bajábamos de Uña un poquito antes de llegar al Ventano del Diablo. No sé si mi señora, algo bebida, quitaría el freno, el coche se despeñó hasta el Júcar. El equipo de rescate las subió muertas. Al Hospital de la Virgen de la Luz llegaron vivas. Machacadas, la mitad de los huesos rotos, pero vivas. Recuperaron movilidad, se defienden solas. Las caras no tuvieron nunca nada digno de recuperarse.

            Quien está en cama ortopédica soy yo, sin precisarlo. Ellas sí.  Atado por tobillos y muñecas, me atiborran de comida y de Viagra. Han pasado dos años y ahora me miran la entrepierna y se relamen de gusto. Me temo que voy a morir desangrado en la próxima felación.

            Me jodió la puta resurrección general.

martes, 8 de enero de 2013

DÍA DE REYES MAGOS


 

¿Qué, mucho carbón, gente?

No para todos, espero, que al final participan siete negritos.... aunque sé de un detective conquense al que le quedan pocos roscones de vida.

Tenéis suerte de que Joe sea mas magnánimo que yo,y le haya encargado a Baltasar, su majestad negrita, el siguiente regalo.

Que lo disfrutéis ....y que ganen los mejores.

 

Merry Xmas, Tom!
 

“I´m dreaming of a white Christmas”

Bing Crosby

 
–¿Y esto? –Mati levanta un paquete rectangular forrado de morado y con un delicado lazo negro a modo de remate en una esquina.

            –Un regalo –responde Stone–. Es Navidad. Ya sabes, llega el hombre gordo vestido de rojo con un saco a la espalda y se cuela en tu casa y coloca regalos debajo del árbol. Vino anoche y te dejó eso.

            Mati enarca una ceja mientras juguetea con el lazo.

            –Si pillo a un tipo debajo del árbol que no seas tú, le hago un agujero extra en el culo.

            –Niña, es Father Christmas, Papá Noel. Joder, la ilusión que me hacía de crío...

            –Aquí somos más de los Reyes. Ya sabes, tres tipos que viajan en camellos y se cuelan en tu casa y te dejan los regalos al lado del belén. Vendrán la noche del día cinco... Ahora que lo pienso, mejor que no los pille a ellos tampoco.

            –Los Reyes Magos... Cuando vine a vivir a España ya no creía en Papá Noel y menos en Reyes Magos. Y los únicos camellos que conozco ni siquiera te escupen gratis. Y mi padre había muerto. Desde entonces, cultivo un odio exquisito hacia la Navidad.

            Mati sigue manoseando el envoltorio, luego sacude con suavidad la caja.

            –¿Qué es?

            –Un lanzallamas con los depósitos repletos de brea líquida.

            –Eso quiere decir que lo abra, ¿no?

            Stone enciende un cigarrillo y sonríe. –Me gusta que me leas la mente, es lo que tiene el amor.

            Mati suelta un bufido y acaba por desenvolver el regalo. Stone mientras tanto, enciende la radio. Se oyen villancicos.

            –Yo no te he comprado nada, Tom. Me fastid... ¡Joder! –Levanta la vista del interior de la caja y la clava en él. El reanimado le guiña un ojo.

            –En realidad no importa, nena; tú ponte eso y los dos tendremos nuestro regalo.

            Mati saca la prenda del interior de la caja, la observa con un ojo cerrado y vuelve con Stone.

            –¿Es mi talla?

            –Mmm, yo diría que no. La idea es que te quede... ajustado.

            –Cabrón –se ríe Mati y se escurre hacia el dormitorio.

            –Sí, la verdad es que sí –sonríe Stone para sí mismo.

            Gato entra desde la cocina y se restriega contra la pierna del investigador. En la radio suena White Christmas de Bing Crosby. Stone se sirve una copa que apura con calma mientras mira por la ventana.

            –Tooom... –la voz se insinúa melosa–. Ya he envuelto tu regalooo.

            Stone se agacha, acaricia a Gato y sube el volumen de la radio. La voz de Crosby le sigue en su camino hacia el dormitorio. Abre la puerta y se asoma.

            –Nena –la voz del hombre ha cobrado una ronquera repentina–, acabas de conseguir que vuelva a amar la Navidad.

 

FIN.

martes, 1 de enero de 2013

¡FeliZ año!


¿Qué tal el 2013, tribu?

Para empezar con buen pie, os dejo con la tercera entrega de Zarajo Noir, mi modesta colaboración dentro del boletín “Entrelíneas” de la biblioteca municipal, en este caso dedicada, cómo no, a nuestro reanimado favorito.

Que aproveche.
 
 
 
 

 Una presentación de muerte

 
¿Qué harías, si un buen día volvieras del más allá y tu familia pasara de ti como de la mierda?

Si eres un cínico alcoholizado como Tom Z. Stone, seguro que lo tendrás claro como el Jack Daniel’s: echarte una gabardina sobre los hombros, tocarte con un sombrero y hacerte detective privado.

¿Y si una espectacular femme fatale requiriese tus servicios?

Aceptar,  of course,  dureza obliga.

Aunque a su marido  le apoden “el Sanguinario”… y odie a los reanimados como tú.

Y sea un caso de chantaje por cuernos, con un reanimado como tú.

Suerte que tienes a Mati de tu parte. Con esa mezcla de vulnerabilidad y sarcasmo, sensibilidad y rudeza, Mati es la ayudante perfecta, un amor imposible, un personaje inolvidable.

Y que, por fortuna,  no todo el mundo en la Valencia Post-Fenómeno Reanimación, de innegables reminiscencias Chicago años 20, es tan necrófobo y rematadamente hijo de puta como el Gran Lui, el mayor capo a ambos lados del  Turia.

Echa un vistazo si no, a los numerosos titulares e intrahistorias que, a modo de microinterludios, trufan las desventuras de este Bogart castiZo.

Total, para lo que te queda en el convento…porque si alguien no encuentra una solución pronto, todos los zetas os convertiréis en “desgastados”, en menos que tardaría uno de ellos en devorar tus entrañas.

 Estamos ante una inmejorable muestra de que  “el hard raw”, la negritud zombi, constituye un soplo de aire pútridamente fresco, una buena forma de renovar dos géneros que, en demasiadas ocasiones, quizá por el buen momento editorial por el que pasan, huelen siempre al mismo muerto.

 
Porque con “Tom Z Stone” (Dolmen, 2011), su primera incursión en el crimen después de una exitosa carrera como autor de terror, J. E. Álamo logró algo que parecía imposible: resucitar el espíritu de Chandler literal y literariamente de forma tan pasmosamente creíble y divertida, que ni los amantes del género negro ni los de los no muertos descansen  en paz hasta devorar la serie protagonizada por este  peculiar Marlowe despertado del sueño eterno, como prueba el hecho de que su primera entrega fuera galardonada con el Premio Pandemia que concede la página de temática zombi Infectados.com, y el Tormo Negro 2012, cuya entrega tendrá lugar el próximo Viernes 11 de Enero a las 18 h en la sala 1 de la biblioteca Fermín Caballero.

Estás invitado.

Y faltar a la cita, sí que sería un crimen.

martes, 25 de diciembre de 2012

UN MICROREGALO NOIRVIDEÑO


¿Qué tal se ha portado Papá Noel, tribu?

Aquí os dejo el microregalo que ha dejado en mi casa para vosotros, con la esperanza de que os guste tanto como para animaros a participar en el concurso, o tan poco como para hacerlo a fin de enseñarme a escribir.

 
Las mujeres que no amaban a los hombres

 Para la tribu de las Ahorcadas, que siempre me ha echado un cable, y nunca me ha dejado colgado.

 
-Señor Stone, quiero  saber quién me mató- me dijo el arenque, ojos blancos contra ojos blancos.

Decía ser escritor de novela negra, y yo detective privado.

Ninguno que los dos éramos zomb…, perdón, reanimados.

Cuando tienes los minutos contados, hablar por hablar, es tan absurdo como beber por beber.

Siempre que no sea Jack Daniels, por supuesto.

Tarifa estándar- le dije, tarifa doble, me dije.

-Triple, si recupero los derechos.

 Según el arenque, había escrito una trilogía poco antes de pasar a mejor vida, y ahora era número uno de ventas en media Europa, pero como estaba legalmente tieso, llevaba sin ver un pavo desde acción de gracias.

-¿De verdad que ya lo tiene?- dijo entusiasmado, cuando lo cité en mi despacho a la semana siguiente.

-Sí, pero antes, déjeme que le presente a alguien: Larson, el comisario Garrido. Garrido, un pescado con más vidas que un gato.

En efecto, como sus novelas tenían tantas hojas que más que negras eran armas blancas, y sabía que haría falta un milagro para que alguien las comprara, el arenque decidió fingir su muerte por paro cardíaco para darles publicidad gratuita, cambiar de identidad, pirarse luego a Valencia con su mujer,  y vivir a lo grande el resto de sus días.

 ¿El problema? El de siempre. Que después de un tiempo, su esposa pensó ¿para qué seguir actuando, si tienes pasta para matones y amantes para aburrir?

¿Quién habría dicho que Larson regresaría clamando venganza y derechos de autor?

-¿Por qué? ¿Por qué me traicionó? ¡Y con mi padre y mi hermano! lloriqueó, sin saber que las sirenas de policía lo guiaban hacia la que había causado su perdición, aunque sí que no sólo hay hombres que no amaban a las mujeres.

Pero no dije nada. Dos vidas no son suficientes para entenderlas.

En cualquier caso, ¡Muchos ánimos y feliz Noirvidad!