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domingo, 15 de julio de 2018

Guau, una novela negra canina


 Como prometimos, después de un forzoso parón nada vacacional, las Ahorcadas vuelven a las andadas, con la primera recomendación del verano.
Una reseña diferente, de una novela negra diferente.
Porque, ¿cuántas novelas negras protagonizadas por perros habéis leído?
¿Y de Pérez Reverte?
Como supongo que a estas alturas estaréis babeando como los chuchos de Pavlov, os dejo que le hinquéis el diente.

 
Los perros duros no bailan, de Arturo Pérez Reverte.
 
por Miguel Esparcia

 
Mmmmm, ¡¡qué bueno está este hueso de ternera!!. Tiene un bouquet a heno de la zona de Liébana.... pfffff.

Ah, perdonad, es lo que tiene ser perro, a veces el instinto me ciega la mente, no lo puedo evitar... No sabéis la de tiempo que no degustaba una delicia como ésta. Al final siempre estás un poco harto del pienso de todos los días.

 Me voy a presentar. Mi nombre es Urko, y soy un perro policía jubilado. Vivo en casa de unos amos  aficionados a la lectura desde que dejé mi unidad. Aunque ellos no lo saben, aprovecho el reflejo de las farolas de la calle para leer por las noches, y os he de ladrar sobre un libro que acabo de devorar.

Un nuevo estilo de Novela Negra, nos podríamos atrever a bautizar como CaniNoir.

Por fin, un texto que narra las atrocidades que mis congéneres más desgraciados, sufren ante la pasividad de los humanos. Un mundo sórdido y  atroz, que se aprovecha de nosotros con crueldad extrema. Utilizados como carnaza para divertimento de una inhumana plebe y  para enriquecimiento de gente sin escrúpulos. Sangre y entrañas sobre la Arena, en un  Circo actual y despiadado.

Momentos épicos, como los de Vero y Prisco en el Coliseo de Tito, recreados con una crudeza tan magistralmente narrada que la vives como protagonista. Héroes anónimos que no trascienden a los medios del “mundo civilizado”, salvo que el problema, estalle por su propia e  insostenible brutalidad. Como Espartaco, el esclavo tracio en los finales de la República Romana.

Pérez-Reverte nos muestra con su habitual  ladrido agridulce  y vivo, toda esta tragedia que sufre en silencio la especie mejor amiga del hombre. Personajes entrañables, leales, con sus peculiaridades genéticas y sus comportamientos adquiridos de sus amos,  según les ha tratado la vida. Y lo más notable. Desde la óptica que mejor lo puede mostrar, la canina.

No os voy a ladrar más, solo os animo a leer esta novela, para tomar conciencia de otra entre las muchas indecencias que pasan en nuestro civilizado mundo, aunque lo que trascienda sea el gol de fulano o el amor de turno de Mengano.
 

¡¡Unid vuestros ladridos!!

6 comentarios:

Antonio Elena dijo...

Muchas gracias Miguel. Interesante e inquietante reseña, sobre todo para mí, que soy un enamorado de los perrillos. A leerlaaaaa

Cristina dijo...

No sé si me atreveré aunque para muchos debería ser lectura obligada.

Lucia Guijarro Casados dijo...

Genial reseña Miguel! La leeré sólo por esta reseña tan interesante

Anónimo dijo...

Me has convencido.... habrá que leerla

Amparo Prados Cuevas dijo...

Muy interesante, habrá que hacer hueco

Firestarter qnk dijo...

Ufffff,no sé si podré,el tema ...muchas gracias por la reseña.