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lunes, 22 de agosto de 2016

Verano Negro


Como hace décadas que Chanquete ha muerto, y semanas que no os doy la brasa, he pensado que de aquí a principios de curso, voy a reseñar las dos o tres novelas que más me hayan gustado de este verano negro.

¿Os parece?

¿Sí? Pues aquí va la primera :



El arte de hacer dinero, Jason Kersten.


Desde pequeño, Arthur Williams Jr. Siempre fue un chico despierto. Inteligente. De los que consiguen cuanto se proponen. Un don Nadie que quería ser alguien.

Y vaya si lo consiguió.

Art Williams fue  uno de los mayores falsificadores de dólares de la Historia reciente de Estados Unidos.

Art nació en una familia desestructurada de Chicago. Con una madre con graves trastornos mentales, dos hermanos pequeños y un padre que después de abusar de su hija de cinco años les abandonó a su suerte.

A su mala suerte.

Por eso, desde temprana edad, Art tuvo que ejercer de cabeza de familia. Tuvo que traer dinero a casa. Y cuando tienes trece años y vives en el peor barrio de la ciudad del viento, conseguir dinero nunca es fácil.

Ni limpio.

Así, seremos testigos del inicio de Art en el mundo del crimen. Sus primeros robos, sus primeras detenciones…. hasta que conoce a Pete Da Vinci, un maestro del noble arte de falsificar dinero, que le introducirá en el segundo oficio más antiguo del mundo.

Pero como todo gran poder conlleva una gran responsabilidad, que diría Peter Parker, con los primeros billetes llegan los problemas, ¿dónde colocar  tantos miles de dólares falsos sin caer en las redes de la mafia? ¿Cómo evitar la tentación de gastarse toda la pasta? ¿Cómo seguir imprimiendo billetes si continuamente se están introduciendo nuevas protecciones? ¿Y cómo dar esquinazo a la CIA, si  el servicio de inteligencia más poderoso del planeta te pisa los talones?

Esto y más, mucho más. Es la segunda obra del periodista neoyorkino Jason Kersten, colaborador de revistas tan prestigiosas como Rolling Stone (donde publicó el artículo que inspiró el libro) o Reader`s Digest. Un título que demuestra que la realidad supera siempre a la ficción, no por nada elegido mejor libro del año 2009 por el Washington Post.

Una lectura apasionante que gracias a un estilo ágil y directo, logra que esta suerte de biografía apócrifa se lea como una novela.

Y mejor que la gran mayoría que he leído este año. Una de esas joyitas que de vez en cuando nos regalan las pequeñas editoriales.

Sin duda, uno de los grandes descubrimientos de este verano negro.

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