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domingo, 12 de enero de 2014

Micropiojosos

Todavía resacoso de  abstemia alegría por la visita de Joe  (en cuanto me recupere, haré la crónica que tan magno evento merece), me complace presentar los ganadores del III certamen de micro Fan Fiction las Casas Ahorcadas,  y  de justa propina, al relato que a punto estuvo de serlo.
No digo más, porque su calidad habla por sí misma.

Angelines
Miguel Rodríguez Segarra

!Sentía un asco...! !unos deseos de matar...! todos muertos, en el fondo de un pozo, el Piojoso debajo. Ojalá.
!Ah... si tuviese mi propio local! ―suspiraba entonces.
Desde que entré de camarera en el bar de mi tío Paco, el Piojoso, me obligaba éste a llevar una minifalda minúscula y atarme la camisa bajo los pechos.
≪Bueno para el negocio≫ decía el muy cabrón. !Claro! su clientela se había doblado...
Como marranos en celo, oye. No me dejaban respirar.
Temía ir a la cocina; en el pasillo solía encontrarme a alguno de aquellos cerdos parroquianos dispuesto a magrearme y restregarme el paquete. Si corría a parapetarme en la barra, mi tío me miraba mal, luego, a solas, una bofetada, por lo menos.
"El chochito de en ca Paco", así me llamaban, que me he enterado.
Aquella noche, el puto Piojoso se empeñó en acompañarme a casa. Me daba repelús su apestosa cercanía; sonreía torcidamente, babeando; iba ciego, sentía su mirada soez desnudándome las tetas.
≪Si intenta algo, lo rajo !no aguanto más!≫ me dije, agarrando mi pequeña navaja dentro del bolso.
Había un tipo en la acera de enfrente; quizá me ayudase... me pareció verle un ojo tapado; su figura me tranquilizaba, me daba ánimos. No sabría decir por qué. Desde entonces, no he vuelto a verlo.
Heredera universal, me dijo el abogado.
Trabajo me costó el papeleo. Y una pasta gansa el letrero luminoso que mandé poner en lugar del mohoso "BAR PACO", un precioso "SALON DE TÉ" orlado de florecillas primaverales.
Mis finas clientas me llaman Nines. En realidad, me llamo Angelines.
Y aunque no sé cuál es, todos los días le enciendo una vela al santo patrón, bendito sea, de los ladrones de tapas de alcantarilla.
Claro que el hijoputa no veía donde pisaba.

¿El tamaño sí que importa?
Noelia Belinchón

Otra vez en el Piojoso, como todos los días desde entonces. Soy incapaz de levantarme de la cama y, simplemente vivir, así que aquí estoy otra vez. Como todos los días. Me siento tan insignificante, tan inútil... Entro arrastrándome al baño, o lo que sea eso. El sitio está siempre de lo más asqueroso, Paco barre cada 29 de febrero. La ponzoña se acumula allá donde mires, igual que en mi vida desde que Julieta murió, así que me siento como en casa. Aquí nadie hace preguntas que no sean ¿Cuánto te debo? o ¿me pones otro carajillo? Las únicas respuestas que se escuchan son gruñidos. Y a veces, se oye algún taco de parte de los parroquianos. Al salir, me apalanqué en mi rincón de siempre intentando pasar desapercibido. Levanté la vista del suelo, algo poco frecuente en mí, y ahí estaba ella: Piernas firmes, tez tostada, unos ojos de impresión… Toda una preciosidad. No era una habitual, eso seguro. En realidad, no se me ocurre que se le podría haber perdido en aquel antro. Juro que desde que Julieta murió, mejor dicho, desde que se la cargaron, no he vuelto a mirar a una fémina, pero es que estaba para mirarla dos veces. Y uno tiene necesidades que cubrir. Han pasado eones desde la última vez y ando algo oxidado en esto de ligar, pero oye, igual era una señal de Dios, y quién soy yo para decirle que no a un señor que se escribe con mayúscula. Entre mi respiración entrecortada se dejó escuchar un <<Hola>> poco audible y menos natural. Ella se dio la vuelta lentamente como en una de esas películas americanas.
Y entonces… ¡ZAS! Mis esperanzas de nueva vida quedaron tan aplastadas como su cuerpecito. Solo se veían vísceras y patas.
- Joder, Paco, jodeer. Así, era así. – Dijo Gafas separando las manos…






ALBINADA

Manolo Polo

-No hubiera pasado esto si no hubieras estirado dos horas la consumición del puto café. Si se enfría el vaso cómo quieres que no se te pegue al mostrador. ¿Qué quieres, que lo deje sin engrasar con el dineral que le costó a mi abuelo? –gruñe el Piojoso.
            -¿Grasa?,  esto se llama cieno en toda tierra de garbanzos -sonríe el intruso.
            -Debes estar mirando un rodal donde se te haya caído la baba -replica el Piojoso.

            El Piojoso no es tan fiero como creíamos. Se está dejando avasallar por este tipejo blanquecino que tan bien principió su visita con un:
- Tumbas habrá mejor iluminadas y que huelan menos a podrido que esta cueva.
Tan caraleches, tan desgarbado, tan delgado que nadie se explica qué necesidad tiene de abrir la puerta para entrar y, menos aún, dejarla abierta, con lo que nuestras esencias ambientales se escaparon como gorrinos  en desbandada. La transparencia del aire nuevo amenaza con dejarnos ciegos.

Para de inmediato, el muy cochino, chulearnos:
-La paz de dios sea con los hombres de buena voluntad, y para los demás aire fresco y cornetilla picante en las almorranas.
¿Qué pasa con este tío fanfarrón que no sabemos de que va, y nos tiene alelados mirándolo como si nos hubiera capado sin anestesia y fuera a mandarle al Piojoso que cocinara nuestras criadillas?

Pero no.
-Café–pidió.

En la pantalla del televisor apagado se nota hoy, sin los humos protectores del tabaco, el sugerente reflejo atocinado del hueco iluminado de la entrada. Allí miraba el blanquecino atentamente mientras saboreaba el café con la parsimonia de un caracol con la casa cargada de hipotecas:
-Exquisito veneno- dijo al fin. Pagó sin preguntar el precio y se despidió:

-Me llaman Alba. Volveré.



Lágrimas negras
Ana Martínez Fernández

Di un pequeño sorbo al café. 
-Su puta madre...está hirviendo- grité mientras una lágrima rodaba por mi mejilla. El Piojoso dejó entrever una sonrisa irónica y siguió leyendo su periódico. "Todavía sigo sin entender por qué coño vengo a este bar. Será porque me pilla cerca, porque Paco no te sorprende o simplemente porque tiene tanta mierda como mi vida, por lo que juego en casa". Todo eso pensaba mientras me acercaba al espejo a arreglarme el rímel que ahora ennegrecía mis mejillas. "Joder, para una vez que tengo una cita". De pronto, un ruido sordo de cristales, varios gritos y dos esquirlas heladas entrando en mis pupilas. 

El golpe certero de un vaso contra el espejo me cambió la vida. Lo que nadie sabe es que ahora vivo atrapada entre dos mundos y puedo ver la oscuridad en ambos. Pero todas las noches él viene a sanarme, sorbe mis lágrimas negras y se adentra en mí buscando información en mis visiones para seguir repartiendo su justicia...poética o no. ¿Soy feliz? No lo sé. Me acaricia el alma y, eso sí, jamás he vuelto a usar un rímel .

domingo, 5 de enero de 2014

Las Ahorcadas reciben al “Enviado” de Álamo



¿Qué tienen en común un mercader de un futuro de pesadilla, y  las pesadillas de una administrativa sin futuro?
¿Un despiadado publicista de doble vida y un despiojado camarero que va por la segunda?
¿Un angelito al que las visitas nocturnas de su tío quitan el sueño y un tío hecho y de derecho que cree que un ángel vela porque los suyos se cumplan?
¿Una partida de póker de barrio y las deidades que evitan que no nos vayamos todos al otro?


Un enviado
Un libro.
Un originalísimo libro de relatos magistralmente escrito y maquiavélica, milimétricamente pensado para desafiar al lector a  dejar de leer y a encajar los cuentos que componen esta fantástica novela fantástica urbana teñida de negro.
Así que ya sabes, si quieres descubrir un libro diferente y un autor inolvidable, déjate de cuentos, y pásate por aquí, pásalo por ahí.


Como adelanto, ahí va un microregalo de reyes.

WRITING OFF
Para Joe álamo, maestro desde la primera línea, hermano desde el primer abrozo.


En el principio fue la luz.
La luz de un bar, el lugar donde nacen las historias.
Pero parecía que en el desértico As de Picas”, sólo lo hacían las cucarachas.
Y por el gruñido con que me recibió su piojoso camarero, que más bien era el “rey de bastos”.
- Un trato, maestro. Un  bourbon por una historia- propuse.
- Si le contase la mía, pensaría que es un cuento, y que bautizaron al Jack Daniels  en mi honor. Puerta.
Soy un hombre perspicaz, sé pillar una indirecta.
Y a aquellas horas, incluso una puerta.
Iba a entrar al “Cafesito cubano”, cuando un ruido del callejón anexo me invitó a cambiar de idea.
 Un armario andante y una rata humana linchaban a un tipo que aún así no perdía el sombrero y la sonrisa.
-¡Por aquí, policía!- los espanté haciendo gestos a la nada. -¿Se encuentra bien, amigo?- añadí cuando dejamos de ser multitud.
-No sin un  trago- contestó con una sonrisa teñida de sangre.
 Sin embargo, no lucía ojos morados a juego, sino blancos como pescado.
Parecía que el sueño eterno apenas había sido una cabezadita para mi joker particular.
Con todo el dolor de mi corazón y alborozo de mi hígado, no tuve más remedio que  pasarle mi petaca de emergencia.
-Vaya, pensaba que los ángeles de la guarda seríais un poco más altos- se mofó, incorporándose para cogerla.
-Y yo, que las damiselas en apuros algo más guapas y agradecidas, señorita….
-Boggart- replicó con una carcajada.
- álamo, pero busco historias, no problemas. Un placer.
-Espera. Puedo contarte una de detectives reanimados desencantados con la no vida.
-¿La tuya?
-  De un amigo, si quieres publicarla.
- ¿qué tal Tom Z Stone?
-¿Por qué?
-Porque sería un gran epitafio- dije quitándome las lentillas y los iris.

viernes, 6 de diciembre de 2013

III Certamen de Micro Fan Fiction

Las Navidades son muy negras últimamente, y me temo que eso no hay reyes magos ni vagos, Papás
ni Pepés que lo cambien a corto plazo.
 Por ello, desde las Casas Ahorcadas, con motivo de la presentación de “El enviado” de J. E. álamo,
queremos aportar nuestro copito de nieve (que parece que pega más que granito de arena en estas fechas)
y poquito de bienes, convocando el III certamen de micro Fan Fiction, cuyas bases son las que siguen:

1. Podrán participar, con un máximo de dos microrelatos por barba o barbilla, todos
aquellos plumíferos mayores de 16 años, de cualquier nacionalidad, que puedan estar presentes
en la entrega del premio y cuyas obras estén escritas en castellano o conquense legible sin
diccionario de la RACAL.

2. Los relatos tendrán un máximo de 300 palabras y deberán ambientarse en el ínclito
Bar del Piojoso, como en el excelso ejemplo que acompaña a estas no menos magníficas pero
modestas bases.

3. Los relatos podrán ser publicados en el blog casasahorcadas.blogspot.com, en el Boletín
literario de la biblioteca municipal, o cualquier otro medio que Obama considere oportuno.

4. Los participantes deberán remitir sus microgenialidades y datos personales (a
saber, nombre, fecha de nacimiento y situación de su cuenta corriente) a la dirección:
casasahorcadas@gmail.com, antes de las 24 h del 5 de Enero, San Fermín.

5. Se valorará especialmente el estilo, originalidad, negritud y cuantía del cheque al
portador.

6. Los tres microrelatos ganadores serán premiados con un ejemplar de “El enviado”, con o
sin beso (con o sin lengua) de J. E. álamo. y se darán a conocer durante la presentación de dicha
obra maestra de la literatura contemporánea, que tendrá lugar el 10 de Enero a partir de las 18 h
en el salón de actos del Centro Cultural Aguirre.

 7. El jurado estará compuesto por el autor de la novela, el apuesto coordinador de las Casas
Ahorcadas y todos aquellos incautos que se presten a tan grata y altruista labor, y a falta de
jamones ibéricos de última hora, su veredicto será inapelable.
La ciudad del crimen, a 2 de diciembre de 2013.


El Tamaño Sí Importa


El habitual sale del váter. Mientras se abrocha la bragueta a la vista de todos y acomoda las partes nobles, expele un sentido “Jodeeeer” clavando la mirada en el dueño del bar. Éste le mira de reojo rascándose su propia entrepierna con desgana.
No falla, esos magreos son contagiosos y me tengo que decir que a mí no me pica nada, así que quietecito con la mano.
–Jodeeeeer –repite el habitual, ajustándose unas enormes gafas con montura de pasta. Señala con el pulgar a su espalda y pasea la mirada entre los presentes en busca de un cómplice. No lo encuentra.
Ya he comentado la sensación que tiene cada uno a esas horas menudas de la mañana: la de que ese día podía ser el primero de algo distinto, el inicio de una vida diferente, y todos se aferran a la sensación el tiempo que pueden.
El Piojoso, ante el gesto descompuesto de Gafas, un buen cliente carajillero, acaba por soltar un “¿Qué?” con un “No me jodas a estas horas” entre la Q y la E. Gafas, más animado, enfrenta las palmas de las manos y las separa a unos diez centímetros de –Así, era así, –sentencia.
–Pues si que la tienes pequeña –suelta otro de los habituales. Una carcajada seca recibe el comentario, risa a la que sigue un coro de toses. Se apagan unos cigarrillos mientras esputos indescriptibles pasean por las bocas. No llegan a asomar por los labios y prefiero no pensar en su destino. A continuación, cigarrillos frescos toman el lugar de los consumidos. Gafas aprieta los labios algo molesto, aunque enseguida se recompone.
–Una cucaracha, joder, una cucaracha así –repite y separa un poco más las manos.
–¿Así? –exclama el Piojoso, de pronto interesado.
Gafas cabecea encantado de que al fin le hagan caso.
–Sí, te lo juro. –Y las manos se vuelven a separar un poco más–. Detrás de la taza.
–¡Ah! –dice el Piojoso muy serio-. ¡Pues esa era la peque! ¡Si te llega a pillar la grande, te encula! –exclama dando una sonora palmada en la barra.
Esta vez las carcajadas son más intensas y duraderas. A fin de cuentas, éste es el tipo que les pone el café y la copa todas las mañanas, mejor tenerlo de cara. De las toses mejor no hablar.
–Mira que eres cabrón –farfulla Gafas, cabizbajo.
–Si quieres, pasa al almacén –sigue el Piojoso en un raro, rarísimo acceso de humor–, ahí hasta juegan al fútbol y todo, las muy hijas de puta.
Las risas surgen de nuevo pero los esputos vuelven a hacer de las suyas así que notando un pequeño revuelo estomacal (y os juro que soy bastante duro en ese sentido) pago el café y me largo, preguntándome por enésima vez que coño hago yo ahí.
“El café”, me digo mientras me alejo. “Es por el café”.

...El café... ¿Lo guardará en el almacén?


miércoles, 30 de enero de 2013

Marchando una de micros


Ahí va una nueva remesa de micros….y aún queda el de Solano (en versión extendida) y el de Antonio (que no sé cómo colgar sin descuajeringarlo).

Y no olvidéis mandarme vuestros pastweeds noir (ya sabéis, 140 caracteres, antes del 14 de Febrero), que ya no seréis los primeros.

 

Amparo Prados, Ampoirot de la tribu.

La verdad es que la había jodido, quiso invitar a cenar a Mati, pero sus habilidades culinarias se limitaban a ir al Mercadona y comprar cualquier cosa que se abre y se pone en un plato; bonito, eso sí, y un buen vino para compensar. Pero esta vez la había cagado, esa ensalada americana no era gran cosa, quiso jugar a gourmet, saliéndose de la ensaladilla rusa, y esa cosa yanqui era muy insulsa. Claro que su imbecilidad se había mostrado en grado sumo, ¿desde cuándo la cocina americana impresionaba a una chica? En fin, ya no tenía remedio y esa cosa le había revuelto las tripas como no recordaba desde su época de borrego.

Mati se mosqueó y se marchó, la cagó ¡como si estuviera para desaprovechar las noches que pudieran quedarle!

Al adentrarse en el parque empezó a escuchar murmullos, quejidos…,

THEY´RE OUT TO GET YOU, THERE´S DEMONS CLOSING IN ON EVERY SIDE
THEY WILL POSSESS YOU UNLESS YOU CHANGE THE NUMBER ON YOUR DIAL

Fueron apareciendo uno a uno, eran “terminales”, se acercaban a él, los Z no se atacan entre ellos pero aquellos iban derechitos y no tenía muy claras sus intenciones, eran muchos, no solían verse esos grupos, se supone que la Brigada controlaba esas cosas.

Se encontró rodeado, uno de ellos parecía el cabecilla, balbuceaba que siempre había deseado realizar aquello pero de verdad, nada de mariconadas de videoclip, y empezaron a moverse al son del:

'Cause This Is Thriller, Thriller Night…………………

Lo que yo decía………………..me cago en los americanos.

 

 
Pilar Díaz, Friki Pili para mi gmail.

EL CASO ( PERIÓDICO DIGITAL)

Extraño suceso acontecido la pasada noche en el pueblo Cagamares del Río.


Una extraña “niebla de una espesura considerable” envolvió durante unos minutos a los habitantes del pueblo. No se descarta emprender medidas contra la empresa proveedora de los “petardos”.


 

Celebraban los vecinos el final de sus fiestas patronales dedicadas a San Bartolomé el pasado 24 de agosto, cuando en “La Traca”  final, se produjo el extraño fenómeno.  Los petardos estratégicamente colocados alrededor de toda la plaza, comenzaron a soltar un polvo denso y gris según iban explotando, dejando a todos los asistentes sumergidos  en una nube espesa de humo y toses, pero cuando el último petardo explotó eso se convirtió en una espesura casi fantasmal. Según los asistentes, no podían verse ni tan siquiera las manos, sin contar que por unos minutos se encontraron totalmente desorientados en el tiempo, sin ver ni oír nada. -“Fue una situación extraña”- comentó un lugareño, “-durante unos minutos nos sentimos fuera de éste mundo”-comentó una vecina.,

Mientras en el Bar de la plaza “El Respiro”en el que  se encontraba nuestro detective Tom Z Stone se desarrollaba otra escena digna de mención. Tom Z estaba delante de la máquina “tragaperras” cuando de repente ,la tragaperras se volvió totalmente loca, comenzando  a lanzar euros al “aire” con una violencia y un desespero tal ,que los pocos parroquianos que se encontraban en su  interior tuvieron miedo de morir “acribillados ”. Tenemos que resaltar que a pesar de la violencia de la máquina expendedora  todos los asistentes estaban como locos a la caza de alguno., incluyendo  nuestro famoso detective, que  aprovechando su condición de “reanimado” o muerto viviente decidió atiborrarse hasta arriba los bolsillos del pantalón de tan vil metal. Por un instante y sin previo aviso todos los clientes del bar se vieron envueltos en la extraña niebla ( de la cual ninguno se percató antes, debido a lo entretenidos que estaban en su interior,) y justo cuando estaban empezando impacientarse ,la niebla  desapareció.

Según palabras del Alcalde P. Porras ”Creemos que la causa  de la misteriosa niebla , está en  el contenido de los petardos, por problemas presupuestarios tuvimos que cambiar a nuestro proveedor , por otro más barato” y los resultados a la vista de todos están ., por lo que estamos pensando en demandar a la “Empresa propietaria” por el posible perjuicio contra la salud de nuestros  vecinos  además de añadir el cargo de contaminación ambiental”-” Respecto a la máquina tragaperras emprenderemos una concienzuda investigación sobre tan extraño comportamiento.”

 
Raquel Soler, Raqueltxun para los que se atreven.

—EL PASADO SIEMPRE VUELVE—

Dicen  que hay que dejar el pasado atrás… aunque no siempre es posible. Especialmente sí has sido un poco hijoputa, o un asesino como yo. Hay que decir que tenía mis motivos: solo eran un puñado de moros. De esos que corrompen nuestra sociedad. ¿Quién iba a decirme que esos cabrones volverían?

Me llamo Ramón, Ramón Matamoros (dulce ironía), valenciano de pura cepa. Desde joven luché por el futuro de mi glorioso país  entrando  en grupos neonazis para proteger a España de la amenaza Islámica. Esos cabrones que quieren recuperar Al-Ándalus y nos quitan el empleo. “Josdeputa”.

Salíamos de caza a menudo, tratando de limpiar España. No tarde en darme cuenta: así no solucionábamos nada. Los moros no se iban y si por casualidad un día nos hubiésemos cargado a alguien, hubiésemos sido los malos. Así que... opté por otros métodos. Métodos mejores, como la infiltración. La idea me la dio un “joputa” que se había metido en nuestro grupo para escribir un libro. Con el tiempo, terminé la carrera de química, mientras de cara a la sociedad era un perroflauta.

No os aburriré explicando como, pero años después, un jodido 7 de Agosto, conseguí realizar una cena de “concordia” entre razas. Allí aproveché mis conocimientos químicos para dar matarile a unas decenas de moros y giliprogres envenenando la comida. El truco estaba en poner el antídoto en el jamón.

Nunca he corrido tanto en mi vida, a los jodidos moros no les hizo gracia despertarse cagaos y muertos pero, finalmente, conseguí esconderme.

Han pasado dos meses desde aquello y ahora me han encontrado. Al parecer contrataron a un puto zeta que está empezando a jugar a los detectives. Un tal Stone. ¿Sabía lo que pretenden hacerme? Ni idea. Lo único que sé es que no habrá FR para mí.

lunes, 14 de enero de 2013

Los microganadoreZ del certámen


 

Mientras saco tiempo para preparar la crónica del acto (¡y qué acto, oigan, ni en diez vidas volveremos a presenciar nada igual!) os dejo con los micros premiados, no sin antes agradecer su participación a los negritos que tomaron parte en el certamen.

Que los disfrutéis (otra vez)

 
DELIRIUM TREMENS.

Ana Martínez Fernández, alias Pichuchina, la payasa bailarina.
 

 
Dos semanas hacía que no volvía a casa. De acuerdo, es un desgraciado, puede perderse varios días entre Jack Daniel´s y Bourbons,….Todos estos pensamientos cruzaban su  cabeza mientras vagaba por las calles cuando lo vio: “TOM Z STONE, investigador ” ¡Será hijo de puta!

 Había ido al despacho  antes de someterme al tratamiento de Godwin para dejarle una nota a Mati, por si se le ocurría volver por allí. Seré un gilipollas, pero un gilipollas romántico, ¿qué le vamos a hacer? En esas estaba cuando llamaron a la puerta. Abrí con el estómago encogido. ¿Sería Mati? No, era una guapa borrega, una auténtica femme fatale. Desde luego, los años la habían desmejorado. Su delgadez era extrema y sus pechos se vencían ante la fuerza de la gravedad. Pero lo que más inquietaba eran sus ojos, a punto de salir de sus órbitas. Me resultaba vagamente familiar. Empezó a gritar, pero ya no pude escucharla porque me desmayé.

Cuando me desperté no me extrañó ver  a Garrido con cara de pocos amigos al lado de mi cama. Lo que sí me jodió, y mucho, fue volver a ver a la femme fatale de mi despacho. Cada vez me resultaba más familiar, ¿de qué la conocía?

- Garrido, yo… - susurré.

- Déjate de gilipolleces. Con tanto alcohol vas a terminar perdiendo lo que tienes, desgraciado- dijo señalando a la rubia que me miraba espeluznada- Esta vez has ido demasiado lejos, que si reanimados, que si putos zetas y Mati por aquí y Mati por allá. ¿Quién coño es esa Mati?

En ese momento recordé todo, y sí, la borrega era Paula, mi mujer;  y Garrido, mi viejo compañero de parrandas y...  ¿Mati? Joder, entonces, ¿nada de lo demás existía realmente? ¡Qué mierda! Y entonces, me morí por única y definitiva vez.

 

  IT WON'T BE LONG

CristinaAsensio, más conocida como CrisMarple.

 

Lo mejor de ser un zeta es que, como llegas con fecha de caducidad, no tienes que preocuparte por las miserias que acongojan al ser humano con respecto a su futuro y puedes dedicarte a lo que deseas.

Lo que yo deseo es ajustar cuentas con un cabrón que conozco.

Antes tenía familia. Mi padre dedicó toda su vida a trabajar y mi madre a administrar el fruto de ese esfuerzo con una meticulosidad de cirujano. Dos hijos con la carrera terminada, la hipoteca de la casa cancelada y unos buenos ahorros en el banco prometían una plácida jubilación.

Todo se torció cuando, movidos por un incomprensible impulso, invirtieron su dinero en una de esas empresas “sólidas” que necesitaba ampliar su capital para crecer más.

Cuando empezaron los primeros rumores ya era demasiado tarde. El cabrón había liquidado la sociedad a través de un testaferro para no pagar a los pequeños inversores. Ahora vivía a lo grande a costa de ellos.

Tuvo la desvergüenza de hacer declaraciones en los medios proclamando su insolvencia y  asumiendo el compromiso de pagar sus deudas cuando pudiera. Nadie le creyó.

Mi padre murió de un infarto, con el corazón roto por la rabia y  la impotencia, mi madre de pena y yo en un accidente de tráfico, volviendo de una asamblea de afectados  por el caso.

La voz me llegó desde atrás.

- Nemesio, suba la calefacción que me estoy quedando helado. Y ponga ambientador que esto huele a podrido.

El nombre no es casualidad. Llevo cuatro años preparando este momento, cuatro días devorando hígado crudo, cuatro horas intentando controlar los espasmos y cuatro minutos ansiando abalanzarme sobre el puto borrego cabrón. Afortunadamente el desvío está a cuatro metros.

 
 

MUNDO  Z

Manolo, el de la bomba.

 

Estoy jodido. Treinta años de servidumbre, treinta, que se dice pronto. Dos de preparación me costó el plan. Una inversión muy considerable. Y vaya fracaso.

Nunca trabajé, la verdad. Quien haya superado la animalidad bruta tiene la obligación de escaquearse. Heredé sólo facciones correctas y buen palmito, me casé pues con la tonta del pueblo, fea además, pero rica. Me salió ninfómana, como su madre viuda, y acabé de garañón para los dos adefesios. Nunca imaginé que la jodienda  llegara a ser desgracia tan tremenda. Treinta años durmiendo la mitad de lo normal, comiendo doble y fornicando triple. Siempre esquelético, claro,  porque las dos brujas nunca se hartan.

            Tenía cincuenta y cinco años, dos menos mi mujer, mi suegra setenta y tres. Estaba harto de cama, sofá y mesas, manías de ellas, espectadoras de pelis porno. Y de duchas y agua jabonosa. Así que escogí sitio y ocasión y salimos de Mislata un día espléndido de primavera que la información meteorológica anunciaba lluvioso para Cuenca.

            Le conté a la policía cómo paramos para mear yo cuando bajábamos de Uña un poquito antes de llegar al Ventano del Diablo. No sé si mi señora, algo bebida, quitaría el freno, el coche se despeñó hasta el Júcar. El equipo de rescate las subió muertas. Al Hospital de la Virgen de la Luz llegaron vivas. Machacadas, la mitad de los huesos rotos, pero vivas. Recuperaron movilidad, se defienden solas. Las caras no tuvieron nunca nada digno de recuperarse.

            Quien está en cama ortopédica soy yo, sin precisarlo. Ellas sí.  Atado por tobillos y muñecas, me atiborran de comida y de Viagra. Han pasado dos años y ahora me miran la entrepierna y se relamen de gusto. Me temo que voy a morir desangrado en la próxima felación.

            Me jodió la puta resurrección general.

martes, 25 de diciembre de 2012

UN MICROREGALO NOIRVIDEÑO


¿Qué tal se ha portado Papá Noel, tribu?

Aquí os dejo el microregalo que ha dejado en mi casa para vosotros, con la esperanza de que os guste tanto como para animaros a participar en el concurso, o tan poco como para hacerlo a fin de enseñarme a escribir.

 
Las mujeres que no amaban a los hombres

 Para la tribu de las Ahorcadas, que siempre me ha echado un cable, y nunca me ha dejado colgado.

 
-Señor Stone, quiero  saber quién me mató- me dijo el arenque, ojos blancos contra ojos blancos.

Decía ser escritor de novela negra, y yo detective privado.

Ninguno que los dos éramos zomb…, perdón, reanimados.

Cuando tienes los minutos contados, hablar por hablar, es tan absurdo como beber por beber.

Siempre que no sea Jack Daniels, por supuesto.

Tarifa estándar- le dije, tarifa doble, me dije.

-Triple, si recupero los derechos.

 Según el arenque, había escrito una trilogía poco antes de pasar a mejor vida, y ahora era número uno de ventas en media Europa, pero como estaba legalmente tieso, llevaba sin ver un pavo desde acción de gracias.

-¿De verdad que ya lo tiene?- dijo entusiasmado, cuando lo cité en mi despacho a la semana siguiente.

-Sí, pero antes, déjeme que le presente a alguien: Larson, el comisario Garrido. Garrido, un pescado con más vidas que un gato.

En efecto, como sus novelas tenían tantas hojas que más que negras eran armas blancas, y sabía que haría falta un milagro para que alguien las comprara, el arenque decidió fingir su muerte por paro cardíaco para darles publicidad gratuita, cambiar de identidad, pirarse luego a Valencia con su mujer,  y vivir a lo grande el resto de sus días.

 ¿El problema? El de siempre. Que después de un tiempo, su esposa pensó ¿para qué seguir actuando, si tienes pasta para matones y amantes para aburrir?

¿Quién habría dicho que Larson regresaría clamando venganza y derechos de autor?

-¿Por qué? ¿Por qué me traicionó? ¡Y con mi padre y mi hermano! lloriqueó, sin saber que las sirenas de policía lo guiaban hacia la que había causado su perdición, aunque sí que no sólo hay hombres que no amaban a las mujeres.

Pero no dije nada. Dos vidas no son suficientes para entenderlas.

En cualquier caso, ¡Muchos ánimos y feliz Noirvidad!

domingo, 23 de diciembre de 2012

II certamen de micro fan fiction Las Casas Ahorcadas





Con motivo de la concesión del Tormo Negro 2012 a la mejor novela criminal leída por nuestro club durante el curso pasado a J. E. álamo, por la obra “Tom Z Stone”, con la colaboración de la editorial Dolmen, se convoca el II certamen de micro fan fiction Las Casas Ahorcadas, cuyas bases son las que siguen:

 1. Sólo podrán tomar parte en el certamen, con un máximo de un microrelato por persona, los miembros activos del club y todos aquellos que hayan colaborado con esta bitácora.

2. Los relatos tendrán un máximo de 300 palabras y deberán ambientarse en el universo de la novela galardonada.

3. Los participantes deberán remitir sus creaciones junto con sus datos personales a la dirección: casasahorcadas@gmail.com, antes de las 24 h  del 7 de Enero.

4. Se valorará especialmente el estilo, originalidad y coherencia con la serie.

5. Los tres microrelatos seleccionados serán galardonados con un ejemplar de “Let it be”, segunda entrega de la serie protagonizada por el detective reanimado, y se darán a conocer durante la ceremonia de entrega del Tormo Negro 2012, que tendrá lugar el 11 de Enero a partir de las 18 h en la sala 1 de la biblioteca Fermín Caballero.

 6. El autor actuará como único jurado, y su veredicto será inapelable.

 

Cuenca, a 23 de diciembre de 2012.

miércoles, 9 de mayo de 2012

And the almost winners were…

1
Carolina Vázquez.

Fundido en rojo. La Cava Baja siempre me sorprende. Hay otra carta huérfana en la acera. Esta vez un as, la pica ladina, una soleá a la fortuna. Tiene algo escrito, escondido entre salpicaduras: “¿Dónde hallarás quien resistirse pueda, ciega deidad...”. Está demasiado oscuro, avanzo pero la lluvia se pega a los cristales de mis gafas. Lentes sobre lentes que todo lo alteran. Miro entre gotas y haces de luz que proyectan sombras desenfocadas. ¿Un hombre? y un nombre que se oculta en él. José Vázquez, Vázquez… ¿Qué falta? Piensa. Avanzo pero ya no veo nada. Está cerca, peligrosamente cerca. Dedos nerviosos acarician unas patillas afiladas a la luz de un mechero de plata. Mientras, los pies apagan colillas lanzadas al suelo por manos anónimas. Otra vez juntos aunque este canijo canalla no sea de fiar. Vázquez… sí, me acuerdo, en la universidad siempre el último apellido de las listas. Gris y sin sentido del humor. Nuestras timbas de mus se ensombrecían en su presencia y la empatía le era absolutamente ajena. Todo empezó allí, cuando arañó el límite. No matarás. Ahora el gotelé del tercer piso suda sangre (diez a uno a que la gota cae en el sofá). Ahora reproduce lo vivido, cada herida, cada señal. Ahora escenifica el patíbulo… el Cadalso. Por eso la sangre, por eso el ensañamiento. El esperpento del horror en mi casa. Otra vez ella. Filis ha vuelto. Capaz de eso y más.
Fundido en negro. Los créditos bailan en la pantalla del Doré, “Lo sabes, y que yo sólo deseo huir de ti... por más que me acaricies o persigas”. Julio Cabria, ahora ya despierto, salió del cine, respiró el húmedo frío nocturno y pensó que al fin todo tenía sentido



II
Cristina Asensio
Inspirado en “Impar y Rojo” .

El agente Belmonte sacó un café de la máquina. Hacía mucho tiempo que no lo tomaba en el bar As Meigas con los compañeros, pensó con una sombra de amargura en los ojos cansados, y una tristeza infinita se fue adueñando de su alma a medida que evocaba sus primeros años en la comisaría de Leganitos.
       Se había presentado lleno de ilusión ante el comisario Márquez, hablado de sus legítimas aspiraciones con la confianza en alcanzarlas que otorga la juventud. Quería estrenarse con empeño en la carrera policial. Oficial, subinspector, inspector...
       Y luego el verano que empezó a salir con Rosa. Una chica de su pueblo alegre y parlanchina que no reconocía en la esposa actual, instalada en un silencio hosco preñado de reproches. Después los hijos, las estrecheces económicas, las intervenciones policiales fallidas y la losa pertinaz de la mala suerte aplastando sus sueños.
       Recordó la llegada de Subirats a la comisaría, agostando cualquier vestigio de autoestima que pudiera abrirse paso entre sus mermadas esperanzas de reconocimiento profesional. Y también la aparición de Modesto Martínez, policía inteligente, seguro, decidido y tan eficiente con el papeleo que fue acaparando responsabilidades a medida que él se convertía en un comparsa.
       El teléfono lo sobresaltó. Subirats. Que le llevara el expediente de los colombianos, del despacho de Eme-Eme. Belmonte se apresuró con el conformismo del que se sabe relegado a los recados. Cogió la carpeta desvelando la agenda de Martínez. La curiosidad pudo más que los principios. Mientras leía despacio, intentando asimilar lo que procesaba su cerebro, un gozo espurio sacudió su cuerpo.
       Ahí estaba la mano que todo jugador esperaba, su salvoconducto para la reivindicación profesional. Ahora sólo tenía que saber cómo jugar sus cartas. Ya se le ocurriría algo, pensó con una euforia renacida.


III
PARODIA DE PANDORA
Pater Comunitatis

Ocurrió en Julio. Cabría preguntarse algunas cosas pero, para el caso, es lo mismo. Nunca hay respuestas satisfactorias.
Cabria había aceptado el encargo "convencido" por las deudas y la confianza en que Vitriolo hubiese leído los labios correctamente. También porque "El Cuadros" pagaba bien y sólo se trataba de localizar el envío de "pan de oro" que los italianos habían traído a Madrid y que podía hundir, por mucho tiempo, los precios de la encuadernación de lujo y la restauración artística.
Pensó aliarse con "El Portes", pero prefirió no hacerlo, pues éste se dedicaba más específicamente a mudar gente de este valle de lágrimas; y tampoco era el caso.
Días después, con todos los datos y más contento que un pavo el día de Reyes, Cabria llegó al lugar indicado. Se trataba de un caserón ruinoso y en plena restauración. Forzó la puerta y entró. Un poco a tientas subió para, desde arriba, hacerse una idea de la situación. Pero entonces tropezó, un pie se le lió en una cuerda y haciendo cabriolas colgado de un cabrio, al cabrón/cabrito de Cabria no le cabría mayor cabreo cuando vio aquel gran montón de cajas que contenían ¡¡¡pandoro!!!,el típico dulce italiano de Navidad.


Nota: El pandoro es un dulce originario de la ciudad de Verona. Es, junto al panettone, uno de los dulces navideños más típico de Italia. Hace varios años que se vende en España.

IV
Noelia

-Por fin se despierta el cabrón.
Mierda, ¿cuánto tiempo he estado dormido? Abro los ojos, y trato de concentrarme un poco, aunque con el golpe que me han arreado en la cabeza me duele hasta pensar en pensar.
Trato de evaluar la situación con toda la sangre fría que puedo. Estoy sentado en una caja de madera y atado de pies y manos. Un par de armarios de dos por dos me flanquean. Por supuesto armados hasta los dientes.
¿Es que tengo cara de McGiver? Con cincuenta años y las rodillas hechas polvo ¿Qué esperan que haga? ¿Matarlos a todos con un clip?
Antes de acabar mis reflexiones aparece por la puerta un mequetrefe del tamaño de un corcho, y, aunque se me nubla la vista creo reconocerlo.
¿Qué tal estás tratando a mi Sarita, Fernando?
La única respuesta que recibo es un puñetazo en el hígado, cortesía de mi amigo el mastodonte de mi derecha.
Toso con dificultad viendo como el piltrafa se acerca.
-No mucho mejor que a ti, pero sin mi no es nada.
Me retuerzo con rabia e intento zafarme de las ataduras inútilmente.
-Tranquilo, soy muy cuidadoso, no hay moratones a la vista.
Se acercó tanto a mí que podía oler ese aliento de perro sarnoso.
-¿Qué es lo que quieres de mi?
-¿De un perdedor? Nada, pero la pasta del cumpleaños de Sarita, eso es lo que necesito.
Cobró generosamente parte de la sangre que me brotaba de la boca. Y yo a cambio una patada en la misma.
-No vas a ver un duro, tapón. Es la ley.
Con gran satisfacción vi como se coloreaba de rojo ira, pero dio la vuelta, insinuó un gesto a los colosos y dijo:
-Espero que tengas un buen seguro… Ah, por cierto, nos casamos en Mayo.


V
Ana Martínez

Una respiración entrecortada y una luz parpadeante hicieron a Julio Cabria apartar la cara que buceaba en su entrepierna y encender bruscamente la luz. La chica se levantó de golpe, con una mirada aterrada y una gota viscosa resbalando entre la comisura de sus labios. Allí estaba el enorme cuerpo de Segundo junto a su pequeña cabeza sonriente.
- ¡Hombre, Crisóstomo,  te echaba de menos! Veo que todavía conservas la llave de mi casa. ¿A qué debo el honor?
- Hola Cabria, ¿ya leíste el libro? Supongo que sí, porque veo que ya has encontrado una de las Cien razones para vivir – afirmó el matón mientras sacaba un pañuelo para ofrecérselo a la chica.
 La muchacha se cubrió con la sábana y entró precipitadamente en el baño. Se oyó la cerradura de la puerta y el ruido de la ducha. Parecía una mala película de terror.
- Bueno, Crisóstomo, agradezco tu visita, pero ya ves que estoy  ocupado.
- Seré breve- dijo Segundo- sólo quería traerte esta carta.
- ¿Una carta? Crisóstomo, ya sabes que no eres mi tipo. Aunque te aceptaría un buen cigarrillo. ¿No será un nuevo encargo de tu jefe?
- Ahora tengo un nuevo jefe, ya no sigo órdenes humanas.
Segundo, con una mirada condescendiente, dejó el sobre en la cama y desapareció tan sigilosamente como su pesada envergadura le permitía. Julio abrió la carta  y leyó mientras una mueca de dolor se dibujaba en su cara.
Te espero en la otra orilla de la laguna Estigia. No olvides la moneda. Nadia.
Segundo se detuvo unos instantes ante el cuerpo retorcido de Julio Cabria sobre los adoquines de la acera. Llevaba una moneda apretada en su mano y una irreverente sonrisa en su cara.
- Ya sabía que sería fácil. Cabria tenía Cien razones para morir.

jueves, 26 de abril de 2012

And the winners are….



Hora de conocer a los ganadores de nuestro certamen.

Señoras y señores, negritos todos,  ahí van, en riguroso orden alfabético, los tres micros premiados en nuestro I concurso de micro fan fiction, galardonados con sendos lotes de Julio Cabria.

Enhorabuena a todos, y pronto, también el resto, que no me cansaré de repetir que muy bien podrían haber sido los afortunados.



LAS CUCARACHAS

Marta Buendía


            Cuando uno recibe una mala noticia y además inesperada todo a su alrededor queda mudo, y sólo se percibe un pitido agudo que produce una extraña paz, parecida a sumergirse en una piscina y  tocar el fondo.

            Así se sintió el Vitriolo cuando el Botines le comunicó  la muerte de Nadia. “Tanto tiempo preparándola para ser una buena soplona y ahora se la cargan, joder”. Eso le dijo en el entierro. Nadie llevó flores. Nadie lloró.

            Nadia y el Vitriolo se habían conocido hacía un año, el Vitriolo era un profesional, un traficante de palabras, las palabras son poderosas, como oro invisible, siempre había trabajado solo, libre, con sus camisas de colores, su coleta lacia y su cojera. Pero el Botines le contrató. Al principio no daba crédito a su encargo, enseñar la profesión a una mujer, era una locura.  Lo que hacía el Vitriolo era un arte, pero la suculenta suma y las razones ofrecidas le convencieron, en un mundo de hombres nadie sospecha que una mujer  pueda ser tan importante como para causar problemas.

            Y así comenzó su extraña relación de profesor-alumna, Nadia aprendía rápido, era dulce y discreta. El Vitriolo disfrutó enseñando.

- Entonces ¿somos traidores? -le preguntaba.

- Sí, uno debe saber lo que es.

- Pero a veces traicionamos a los malos…  eso nos convierte en…Vitriolo…somos ¿buenos o malos?

            Y  el Vitriolo no supo que contestar.

            Ahora frente a su tumba sin flores ni lágrimas, el enterrador intentaba matar a unas cucarachas que caminaban por el mármol.

-No son buenas, ni malas, pero a la gente no le gustan- dijo el hombre al Vitriolo.

- No las mate,… son supervivientes. –contestó el Vitriolo y allí se quedó un buen rato, frente a la tumba de Nadia, sin flores ni lágrimas.

  

LA DAGA DE PANDORA

Por Amparo Prados.



Cuando un ruido a su espalda le anunció que la habitación tenía otra entrada, se quedó esperando. En las películas ahora aparecería la imponente Nadia, y sin mediar palabra caería rendida en sus brazos, todo el mundo sabe que las treintañeras de buen ver aspiran a proporcionar un momento de placer al primer detective madurito que se cruza en su camino.

Quedó esperando sentir su aliento, allí estaba, le susurraba algo al oído, Cabria no entendía, era un sonido dulce, cadencioso, se dio cuenta que le hablaba en italiano. Se giró y encontró esos ojos cual agujeros negros, por los que no le importaría colarse y quedar atrapado para siempre.

-Has encontrado a Pandora. Por fin. ¿Quién más me está buscando?

-Sabes que no puedo decírtelo, pero podemos jugar a averiguarlo. ¿Hace un strip-poker?

Nadia sonrió. Justo es lo que estaba ella pensando, jugar al strip-poker con semejante perdedor. Pero quería saber quién andaba tras su pista, no podía permitirse que alguien la encontrara, que descubriera su identidad. La vida le había ofrecido pocas oportunidades, por eso tuvo que aprovecharlas, y nada mejor que dejar que piensen que eres un elemento decorativo, una “madonna” entre cuyas cualidades no se encuentra la inteligencia. Había puesto a su hermano a salvo, siempre cuidando de él, todo por él. Ahora tenía que salvarse a sí misma.

Cabria la miró. Ella le dijo –vamos, pregunta-. El hizo su apuesta, -¿acaso no eres tú esa Pandora a la que buscan?

Ella rió. Vaya, se había descubierto su tapadera.

-Efectivamente, Julio. Has acertado, yo soy Pandora, ya me has encontrado. Es justo pagar la prenda ¿no?

Deslizó sus dedos largos y blancos por el escote, sacó la daga de entre los pechos, y la clavó en el corazón de Julio. Es el precio por encontrar a Pandora.




CARTAS ERUDITAS Y CURIOSAS

Por Antonio Santos.


El olor empalagoso del Croquipán se colaba como un ladrón por la ventana en aquella tórrida noche veraniega en la calle Antonia Callas de Puente de Vallecas.  Anaximandro tenía razón, porque en una mesa camilla cubierta por un tapete verde se resume todo el mundo y nuestra existencia.

 Era la primera mano, es siempre la más importante, porque define el resto del juego, junto a la última, porque después de ella ya no hay nada.   En la mesa, para jugar a las siete y media sin banca, un juego tan sencillo que cualquiera puede perder: Carlos Escobar, el anfitrión, un paisa de Medellín que presumía de dar plomo en su país pero que aquí se dedicaba al reparto de paquetería y al menudeo, Arturo Lamela, un profesor jubilado de la USC, Julio Cabria, un rompecamisas a jornal, Alicia , simplemente Alicia o Cariño, una anoréxica de tetas recolocadas que no sé a quién de los otros tres se la había chupado para estar ahí, y yo, un estudiante que vivía de sus padres y trabajaba en el Burguer King de esa misma calle para pagarse algunas partidas como la de esa noche. 
 

Cerraba juego.  Todos antes de mí pidieron carta excepto Julio Cabría, parecía que tenía un siete y era un jugador conservador, así que yo, con un siete en el tapete pedí carta: un tres.  Las apuestas subieron, sobre la mesa, además de dinero contante y sonante, había joyas y móviles.  Cabria jugaba fiado por Escobar desde hacía ya dos apuestas bajo la consigna: las deudas de juego son deudas de honor.  Levantamos cartas.  Todos nos habíamos pasado, faltaba Cabría: un dos.  Entonces Lamela sacó un libro de su maletín y se lo dio a Cabria.


-         Lee la undécima cuando tengas tiempo.



domingo, 4 de marzo de 2012

I Certamen de Micro Fan Fiction Las Casas Ahorcadas

Con motivo del encuentro que nuestro club mantendrá con Óscar Urra, con la colaboración de la editorial Salto de Página, se convoca el I certamen de micro fan fiction Las Casas Ahorcadas, cuyas bases son las que siguen:

1. Sólo podrán tomar parte en el certamen, con un máximo de un microrelato por persona, los miembros activos del club y/o todos aquellos que hayan colaborado con este blog, ya sea con microcrímenes o reseñas.
2. Los relatos tendrán un máximo de 300 palabras y deberán ambientarse en el universo de Julio Cabria (“A timba abierta”, “Impar y rojo” o “Bacarrá”).
3. Los participantes deberán remitir sus creaciones adjuntas a un correo con sus datos personales a la dirección: lascasasahorcadas@gmail.com, antes del 15 de Abril.
4. Se valorará el estilo, la originalidad y la coherencia con las obras de referencia.
5. Los tres microrelatos seleccionados serán galardonados con la trilogía de Julio Cabria, valorada en 40 euros, y se darán a conocer durante el encuentro con su creador, el 20 de Abril, y en esta misma bitácora, en que verán la luz.
6. El jurado, cuyo veredicto será inapelable, estará compuesto por el autor y el coordinador de las Casas Ahorcadas.

Cuenca, a 4 de Marzo de 2012.

viernes, 12 de agosto de 2011

And the winner is…

Tras un largo, larguísimo proceso de deliberación, tanto que me he visto forzado a reducir el número de integrantes del jurado para no alargarlo aún más, por fin, habemus ganador.
Antes de revelar su identidad, me gustaría dar las gracias, como coordinador de “Las Casas Ahorcadas” y administrador de este chiringuito virtual, a los seis participantes, en especial a todos aquellos que no asisten al club, por tomarse el tiempo y la molestia de participar en nuestro humilde certamen.
Y, sin más dilación, vamos a proceder a designar a nuestro ganador.
Sergio Vera, en calidad de vocal del jurado compuesto por Joseph Álamo, Luis Gutiérrez Maluenda y Verónica Martínez, declara ganadora del primer certamen de micro relato “se ha escrito un (micro) crimen” a…
¡Cristina Asensio!
¡Enhorabuena, Cris Marple!
Al tratarse de un miembro del club, la ceremonia de entrega tendrá lugar en algún momento de Octubre, en algún lugar de la biblioteca que, por motivos de seguridad, prefiere permanecer en el anonimato.

Por último, aunque sin duda sea lo más importante, allá va el esperado desenlace de nuestro primer microcrimen.

Las alarmas se dispararon la mañana del lunes. El inspector Casas no se había incorporado al trabajo tras el fin de semana, no se encontraba en su casa y tenía el móvil apagado.
El comisario convocó una reunión de urgencia con los que llevaban el caso de la biblioteca, como habían dado en llamarlo. Sebastián, muy apesadumbrado, repasaba con sus compañeros los últimos acontecimientos y actuaciones.
No salió nada definitivo de esas dos horas, aunque Sebastián no podía librarse de una idea: ¿Por qué el inspector tardó más de lo debido en pedir la autorización del juez para entrar en las viviendas de las víctimas? ¿Por qué accedió, sin renuencia, a que Mauricio investigara por su cuenta, dando por sentado que se trataba de un simple crimen pasional?
Después de cenar, decidió afrontar el insomnio con el libro que tenía empezado, un ejemplar de “El halcón Maltés” perteneciente a un lote colectivo, como todos los que le había proporcionado su amigo, de esos que leían en el taller de novela negra. Qué curioso, pensó, que hubiera una valiosísima figurita de por medio.
En el capítulo VII un párrafo lo sobresaltó, leyó con avidez y al pasar la página encontró una frase subrayada referida al mismo personaje, Flitcraft. “Se fue tal cual- dijo Sade- tal como desaparece un puño al abrir la mano”.
Corrió a la comisaría sintiendo el corazón desbocado. Entró en el despacho del inspector y se sentó ante el ordenador. Los dedos le temblaban mientras tecleaba “Flitcraft”. Fue un ábrete sésamo, buscando entre los archivos abrió “Sam Spade”. A medida que leía la estupefacción daba paso al horror.
“Hola amigo, si estás leyéndome es que has adivinado lo esencial y te mereces el resto. No sé cómo ni cuándo descubrieron mi lado oscuro pero me abordaron en la Semana Negra de Barcelona de 2007. Estaba allí con Domingo Villar, a quien conocía de Vigo, mi primer destino, y había asesorado en la creación del inspector Caldas.
Meses después llegó el encargo: vigilar a Mila, poseedora de una estatuilla de valor incalculable. Hace un año me apremiaron para que estrechara el cerco. Así monté el tinglado de Las Casas Ahorcadas para estar en contacto permanente con ella. Por Mila me enteré de que Ainoa de las Heras estaba decidida a que no le renovaran la beca. Eso truncaba mis planes. Fue fácil liquidar a esa imbécil envidiosa. Pero Salcedo precipitó los acontecimientos matando a Mila y el maldito cabrón con el que comparto existencia volvió a actuar. Mató a Tomé y Salcedo, jodiéndolo todo. Podría haberse controlado por una vez.
Antes de solicitar la orden judicial registré, sin éxito, la casa de Mila y recientemente también la de Leila, con idéntico resultado.
Ahora tengo que desaparecer. La Organización no perdona. Además, ¿cuánto tardarías con ayuda de Mauricio, en empezar a sospechar y llegar hasta mí? Hasta siempre”.
Las lágrimas fluían incontenibles, aliviando la presión de la garra que le atenazaba el corazón. Tendría que hablar con Leila, pensó.

PD: Dentro de poco, el epílogo.
PPD: Y en Octubre, más y mejor.

miércoles, 8 de junio de 2011

5 libros y un millón de gracias:

Mientras nuestros valientes participantes dan los últimos retoques a sus microcrímenes, me gustaría romper una lanza en favor de todos aquellos que habéis hecho posible este modesto concurso.
En primer lugar, al cerebro y principal promotor del mismo, el incombustible Joe Álamo, que no contento con participar dos veces en la micronovela, enviar innumerables comentarios y visitar nuestro cuartel general, tuvo la desfachatez de proponerme este concurso y de enviarme un ejemplar de su oscura “Penitencia” y su genial “Tom Z Stone”. Un novelón como la copa de un pino, que no puede faltar en vuestras estanterías pese a que el angelico cometiera el imperdonable suicidio editorial de incluir una frase promocional mía en la contraportada. No se lo tengáis en cuenta, por favor, que el resto del libro merece muy mucho la pena.
Luis Gutiérrez Maluenda es otro de los imputados por generosidad en tiempos de crisis, un crimen harto infrecuente por estas latitudes, por cierto. No en vano, mandó la friolera de 32 libros a nuestro club y ha prometido actuar, junto con Joe y el inigualable Enrique Rubio, como jurado de honor del certamen.
Los dos libros restantes corren a cargo de otro gran amigo, de otro autor que dará mucho que hablar próximamente, Emilio Bueso, hijo bastardo de Jim Thompson y Anne Rice, que acaba de regalarnos su imprescindible “Diástole”.
De igual manera, me gustaría destacar a tantos y tantos amigos juntaletras, como Jero Tristante, Juan Ramón Biedma, Pedro de Paz, Carlos Salem, José Miguel Vilar Bou, Claudio Cerdán y Luis García Jambrina, que también han aportado sus buenos cubos de arena para que el proyecto saliera a flote.
Muchas gracias, hermanos, ahora sólo queda esperar…y que gane el mejor.