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domingo, 20 de enero de 2019

La Mancha Negra, Ciclo de novela criminal de las tierras de Don Quijote.




Por Sergio Vera Valencia, Doctor en Comprensión lectora
 y Orientador de Villamayor de Santiago.

 Según la UNESCO, España es el país que más desempleo juvenil presenta de la Unión Europea, porque también es el que más tasa de fracaso escolar muestra. Un hecho que en su informe trabajo para todos, el organismo internacional relaciona con los bajos niveles de comprensión lectora de nuestro alumnado. Algo que corroboran los estudios PISA, que defienden la necesidad de incrementar la motivación hacia la lectura entre nuestros estudiantes.
Y es que, una encuesta llevada a cabo en centros educativos de Castilla-La Mancha por la Consejería de Educación en 2017, mostró que la lectura es la actividad que menos practican los alumnos en su tiempo libre, y que el 76% leen menos de cinco libros por placer al año.
Pero, ¿Cómo mejorar estos resultados? Fomentando la literatura popular de forma popular.
Y en este sentido, la novela negra puede ser un arma poderosa para lograrlo. Prueba de ello, es que seis de los diez libros más leídos por los españoles el año 2017 pertenecían a este género, según la encuesta de hábitos lectores publicada en Enero de 2018.

Por ello, con el patrocinio del Ayuntamiento de Villamayor de Santiago y la colaboración de la Biblioteca Quijotes y Sanchos, el CEIP Gúzquez y el IESO Ítaca estamos organizando La Mancha Negra, un ciclo de encuentros con autores de novela criminal para todos los vecinos de nuestro pueblo y de los pueblos vecinos.

 Un ciclo que, gracias a la colaboración del Instituto Francés, se inició el pasado 18 de octubre con Marin Ledun. El laureado autor galo visitó la Casa de la cultura del pueblo para presentar su última obra traducida al castellano, En silencio, Premio Transfuge 2017. Una atípica novela negra rural que hizo las delicias de los alumnos de 3º y 4º de ESO, que pudieron compartir con el francés sus impresiones y dudas sobre el libro y su proceso de gestación, dejando maravillado al escritor con sus preguntas y comentarios.

 Pero La Mancha Negra no ha hecho más que comenzar… porque el 22 de Enero, nos visitará Antonio G. Iturbe. El escritor y periodista cultural, creador de la popular serie de misterio del Inspector Cito, realizará cuentacuentos y certámenes de dibujo y relato con alumnos de Infantil y Primaria, y comentará con clubes de lectura La bibliotecaria de Auschwitz

 Ya en febrero, concretamente el 22, gracias al apoyo del Ministerio de Educación,  Carlos Bassas diseccionará con alumnos de 1º y 2º de la ESO, Aki y el misterio del cerezo, primera entrega de su serie juvenil ambientada en el Japón feudal. Además, el escritor y guionista analizará con los clubes la segunda parte de la serie del inspector Corominas, Siempre pagan los mismos, VI Premio Tormo Negro-Masfarné.

Y Para incrementar aún más la capacidad de análisis y motivación a la lectura de los adolescentes, los alumnos de 3º y 4º de ESO han decidido democráticamente quién será el último invitado, a partir de una pre-selección de cinco de los mejores escritores de género negro del país. El elegido, ha sido Jon Arretxe, creador de la serie del detective inmigrante ilegal Touré, que acudirá al Instituto y la Biblioteca el 15 de Marzo.

Y como broche final, el 26 de Abril alumnos y profesores del IESO Ítaca visitarán el VII Festival de novela criminal Las Casas Ahorcadas, para dar a conocer el proyecto a otros centros de secundaria, dentro de la II Jornada de Orientación Académica y Animación a la lectura Universidad del Crimen Literario y Multimedia.

De esta forma, La Mancha Negra pretende extender la lectura por las tierras de Don Quijote, y convertir Villamayor de Santiago en el principal referente lector y literario de la comarca.

viernes, 4 de enero de 2019

Presentación de La paradoja del bibliotecario ciego.




Un thriller sobre el lado oscuro de las familias normales.
Por Sergio Vera Valencia, coordinador del club de lectura las Casas Ahorcadas.
 

Jou, jou, jou, ahora que las Navidades, entrañables fiestas familiares donde las haya, han tocado a su fin, y he releído con fascinación esta novela sobre familias aparentemente normales donde todos tienen trapos sucios que, por supuesto, se lavan en casa, me pregunto una vez más, ¿existen realmente las familias normales?
Entonces, ¿por qué las estadísticas dicen que la mayoría de los asesinatos son cosa de familia?
Pero mejor, empecemos por el principio, empecemos por Camilo.
Camilo es un popular novelista de género negro culto y refinado que vive una vida aparentemente idílica, pero frustrado por no ser más que un popular novelista de género negro ignorado por la crítica. Hasta que un día, Camilo descubre una llave oculta en el revólver de su padre, un policía que se suicidó misteriosamente hace veinte años. Una llave que le llevará a reabrir el último e inconcluso caso de su progenitor, y a descubrir sus secretos mejor guardados. Unas pesquisas con las que espera, al fin, poder dar a imprenta una obra con la que alcanzar el ansiado reconocimiento literario.
Y si La paradoja del bibliotecario ciego fuese una novela negra típica, una novela negra más, con la intrincada historia de las indagaciones de Camilo sería suficiente.
Pero claro, si fuese una novela negra típica, una novela negra más, ahora no estaríamos hablando de ella, ni de que en mi opinión es una de las mejores que se publicaron el año pasado en nuestro país, la mejor, a mi juicio, si hubiera contado con un buen corrector para pulir su estilo y limar algunas desafortunadas frases durante sus primeros compases.
Y es que además de un popular escritor culto y refinado, Camilo es muchas otras cosas: El marido maltratador de una bella y elegante ejecutiva, el padre  de un adolescente acosador y consentido, el hermano de una amargada ama de casa  desahuciada, el hijo de una coja manipuladora y castradora, el tío de la principal víctima de su hijo…. Y esos son solo algunos de los más de diez coprotagonistas de esta ambiciosa y coralísima obra que pretende poner el foco sobre la anormalidad de las familias normales, y arrojar algo de luz sobre el lado más oscuro del alma humana.
Porque todos, absolutamente todos los personajes de esta novela tienen algo que ocultar, son lobos con piel de cordero, verdugos de manos inocentes, y todos, absolutamente todos son víctimas de una atmósfera de violencia, de un trágico efecto dominó que les convierte irremisiblemente en victimarios, haciendo que uno tras otro, ficha tras ficha, todos vayan cayendo bajo el yugo del eros y el thanatos, ante las pulsiones de amor por lo prohibido y odio por los que les rodean, llegando incluso a estar dispuestos a la mayor de las bajezas, a verter la sangre de su sangre.
Y todo esto y mucho más es este apabullante thriller costumbrista, que gracias a su continuo cambio de personaje no da respiro al lector durante sus 400 páginas. Una actualización de las más demoledoras tragedias griegas  con la que los ganadores del premio Amazon Indie 2016 Ana Ballabriga y David Zaplana han logrado entretejer magistralmente los destinos de tantos y tan variados, complejos y atormentados antihéroes como solo Víctor del Árbol había conseguido, regalándonos una novela impactante e incómoda como pocas, que sorprenderá y dará mucho que pensar a lectores de toda la familia y todas las familias.
Por eso, si quieres descubrir en qué consiste La paradoja del bibliotecario ciego, las Casas Ahorcadas se complacen en invitarte a su presentación, que tendrá lugar el viernes 11 de enero a las 19 H, en el salón de actos de la Biblioteca Municipal de Cuenca.
Seguro que después, verás a tu cuñado con otros ojos.

martes, 25 de diciembre de 2018

Un regalo de Navidad, a la venta después de reyes



Prólogo: Pionera entre las pioneras.


La novela negra española es hija de la Transición. Aunque existieron cultivadores del enigma durante la dictadura, especialistas como Salvador Vázquez de Parga aseguran que el nacimiento del género negro en España se produce después de la muerte de Franco. Algo lógico, por otra parte, si entendemos el género como novela realista y sociocrítica, y no solo como mero pasatiempo paraliterario, pues ¿Qué injusticia podría denunciarse en una sociedad tan perfecta como la franquista?
Ironías aparte, si bien Tatuaje, la primera entrega criminal de la serie Carvalho (paradójicamente, la fundacional Yo maté a Kennedy no suele considerarse parte de la serie), fue publicada por Manuel Vázquez Montalbán en 1974, no será hasta finales de los setenta y principios de los ochenta cuando aparezca la primera generación de criminales literarios pata negra. Y entre las editoriales que trataron de impulsar el alumbramiento de la novela policíaca española, etiqueta más común por aquel entonces para referirse a la literatura de género, destaca por méritos propios Ediciones Sedmay.
Pese a su corta vida, apenas duró dos años y no alcanzó la veintena de títulos, en la colección Círculo del Crimen vieron la luz clásicos del calibre de Prótesis, de Andreu Martín, o Un beso de amigo, de Juan Madrid, ganador y finalista, respectivamente, de la única edición del premio del mismo nombre. Pero también joyas tristemente olvidadas como Gay Flower, detective muy privado, primera entrega del esperpéntico investigador con el que el maestro del humorismo PGarcía parodió el hard-boiled americano, y Picadura mortal, de Lourdes Ortiz, considerada por muchos expertos el primer femicrime ibérico, es decir, la primera novela negra no solo escrita, sino también protagonizada por una mujer en España.
Un título tan adelantado a su tiempo, que la contraportada de la edición original de 1979, ante la ausencia de mujeres que escribieran noir, tanto en el panorama editorial en español como internacional, se comparaba a Lourdes Ortiz con Agatha Christie, la máxima exponente de la literatura de misterio. Una obra imprescindible en una colección como Pioneras, que pretende reivindicar a las primeras autoras del género negro de nuestro país. Por ello, conmemorando el 40.° aniversario de su publicación, hemos rescatado para los lectores la única aventura protagonizada por la inolvidable sabuesa Bárbara Arenas.
No en vano, pese a sus veinticinco primaveras, Arenas es una detective privada fuerte, independiente y testaruda, dispuesta a todo para esclarecer la misteriosa desaparición de Ernesto Granados, un acaudalado magnate canario del tabaco, al que toda su avariciosa prole da por muerto.
Y es que, como los canarios no son los únicos pájaros en la isla, la modélica parentela del viejo incluye buitres como una viuda demasiado joven y demasiado alegre para guardar luto al finado, dos hijos sin oficio que solo buscan su beneficio, y dos peligrosas nueras a las que solo une su odio recíproco y el que sienten hacia sus maridos.
Y si a eso le añades una díscola nieta casada con un mafioso del juego y un hijo pródigo con antecedentes como narcotraficante, aunque Arenas sea una mujer literal y figuradamente de armas tomar, cuando las sorpresas y los muertos se sucedan, nuestra joven investigadora tendrá que dar lo mejor de sí misma para no pasar a mejor vida y descubrir, en la última página, qué pasó realmente con Granados.
Para redondear el explosivo cóctel de enredos familiares e inesperadas vueltas de tuerca con la que hace ya cuatro décadas la polifacética y laureada escritora, traductora y profesora Lourdes Ortiz (Madrid, 1943) debutó en el género negro, Picadura mortal cuenta con una pizca de crítica feminista y un estilo tan natural y divertido, que apuesto a que, como yo, antes de poner punto y final a esta pionera entre las pioneras, estaréis deseando que la pareja Ortiz-Arenas hubiese colaborado en más investigaciones.
 
Sergio Vera Valencia Director de la colección Off Versátil
 



 

domingo, 16 de diciembre de 2018

Brillante como una luciérnaga en la oscuridad



Era verano, y hacía calor. Pero no lo suficiente como para que mucha gente se animara a zambullirse en el “Licor del polo” que en mi urbanización llamamos piscina.

Pero allí estaba Begoña, como todos los días. Y estaba leyendo, como todos los días. Y cuando llegué, como todos los días, para mi paliza diaria, largo va, largo viene, le pregunté que andaba leyendo.

El brillo de las luciérnagas, me dijo. Ni idea, le contesté.

Pues me está encantando, me dijo. A ver si te animas a hacer una reseña, le contesté.

Y la hizo.

A pesar de que en los dos años que llevaba en el club de lectura, Begoña era tan tímida que nunca decía nada, por mucho que le insistiera, cumplió con su palabra.

A los pocos días, me mandó una reseña, pidiéndome por favor, que le diera mi opinión para retocarla. Y mi opinión fue que, por favor, no retocase nada.

Porque la reseña era muy curiosa. Tan curiosa, que no pude resistirme a leer la novela. Aunque me había jurado y perjurado no leer ninguna novela reseñada durante el verano, porque eran propuestas para el curso, y por tanto, candidatas a ser releídas si las leía antes de empezar el curso.

Y no sé tú, pero yo, odio releer.

Mucho.

Pero la leí, y no me arrepiento.

Nada.

Porque “El brillo de las luciérnagas” es una novela que no se parece a nada que haya leído. Una de esas raras novelas, que disfrutas la segunda vez que las lees tanto o más que la primera.

Y porque gracias a ella, he conocido a Paul Pen.

Un tipo capaz de contestar un correo con el asunto “Invitación a las Casas Ahorcadas (no, Paul, no es una broma, ni SPAM”… ¡ y un domingo por la mañana!

Pero no solo contestó. Además accedió a mantener un encuentro con nosotros, a cambio de nada, cuando su primera novela ha sido adaptada al cine este año, y su segunda, la que ahora nos ocupa, vendió más de 150.000 ejemplares en Estados Unidos.

Llevo casi una década en el mundillo literario, y nunca dejará de sorprenderme la generosidad de algunos autores. Y más, cuando, curiosamente, los más generosos, suelen ser los mejores.

Total, que el tiempo pasó. Entre esto y aquello, trabajo y trabajo, colegio y club de lectura, el tiempo se me echó encima. Tan encima, que temí que Paul se hubiera olvidado de mí, y no pudiera atendernos.

Afortunadamente, no fue así. Quedamos en que le llamaría el jueves, para que charlásemos, antes del encuentro del viernes.

Fue raro. Fue raro, la primera vez que alguien me reconoce la voz antes que yo a ese alguien, porque Paul había escuchado el programa que le habíamos dedicado en “Hoy por Hoy Cuenca”
 
Y yo, no le había escuchado en mi vida.

Y fue raro. Fue raro, porque aunque acabábamos de conocernos, parecía que nos conocíamos de toda la vida.

Y lo mismo ocurrió al día siguiente, el viernes pasado. A pesar de que el sonido no era tan bueno como nos gustaría, no recuerdo ninguna vez, y en nueve años de encuentros con autor van unas cuantas, en que comentar un libro con su creador fuese tan esclarecedor.

Palabra.

No puedo, ni quiero deciros todo lo que se habló, porque os estropearía la novela. Solo puedo recomendaros vivamente su lectura, y que vengáis a escuchar a Paul, cuando nos visite en la próxima edición del festival.

Porque Paul Pen es brillante. Brillante como sólo puede serlo una luciérnaga en la oscuridad.

Gracias, Begoña. Y gracias, Paul. Nos vemos en Abril.

jueves, 22 de noviembre de 2018

En negro y blanco: clásicos americanos adaptados al cine

 
Cada año, las Casas Ahorcadas dedicamos un ciclo de lecturas a un país, para conocer otras culturas sin maleta,  y descubrir otros momentos históricos sin máquinas del tiempo.
 Y este curso, le ha llegado el turno a los clásicos de la novela negra americana adaptados al cine. Novelas en negro y blanco que inspiraron los clásicos del noir.
Y comenzamos este ciclo, con una rareza solo apta para bibliófilos empedernidos y cinéfilos impenitentes.

Scarface, Armitage Trail
 
Por Miguel Esparcia
 
 
Estamos ante una de las primeras novelas de género negro escritas desde el punto de vista del delincuente.

 Poco se conoce del autor, dada su corta vida y obra. Pero saber algo de su biografía quizá nos ayude a comprender un poco más esta novela.

Armitage Trail es uno de los pseudónimos de Maurice Coons. Nacido en 1902 en Nebraska, tuvo una infancia itinerante, como consecuencia del trabajo de su padre  en la compañía de Opera de Nueva Orleans.

 Desde sus primeros años, comenzó a interesarse por los Gangsters, como el que se aficiona a los cromos, sellos o monedas. Otra de sus aficiones era escribir. Pasión por la cual abandonó la escuela a los 16 años, para firmar historias de crímenes y detectives dentro del género Pulp.

 Vivió en New York, recalando finalmente en Chicago, donde por las noches frecuentaba ambientes “gansteriles” y confraternizó con un abogado italo-americano que le proporcionó bastantes conocimientos sobre el tema.

Nunca conoció a Al Capone, pero le fascinó su figura, escribiendo Scarface a modo de pseudo-biografía en 1929. Se publicó en 1930. Pronto el magnate de Hollywood Howard Hughes le compró los derechos por 25.000$. Nuestro autor se trasladó a Los Ángeles, donde se acentuó su alcoholismo, ganó peso y vivió con extravagancia extrema, lo cual desembocó en un Infarto de Miocardio a la tierna edad de 28 años, por lo que nunca vio su historia en el cine.

 Por ello, nunca sabremos que hubiera podido opinar de la película. Lo que sí se sabe, es que Capone se ofendió, no por la historia, sino por el trabajo de Paul Muni representando su persona. (A mí me hubiera pasado igual)

En 1983, Brian de Palma dirigió una adaptación más modernizada, protagonizada por Al Pacino y Michelle Pheiffer.

Scarface es una novela corta, que nos narra los inicios de un avispado chico de barrio en el mundo del Hampa. Trata de como una persona con habilidad innata, rapidez de pensamiento e ingenio para los “negocios”, dentro de un cuerpo con arrojo y valentía, asciende en el mundo del crimen, hasta hacerse con una de las bandas más potentes de su ciudad.

Narra de forma veraz el ambiente de la época: las relaciones entre gangsters, policías, políticos, y figuras como las “pistoleras”, sacando a la luz todos los conocimientos obtenidos de primera mano por el autor en su Chicago de juventud.

A medida que avanzas en la novela, hay momentos en los que se empatiza con el personaje. Es despiadado y cruel donde los haya, pero en este mundo de buenos y malos, los buenos son en general tan corruptos y cínicos como los del bando criminal.

Sobornos, traiciones, hipocresía, vanidad, poder... un cocktail explosivo, que muestra fielmente la sociedad  americana de los tiempos de la ley seca, y el inicio del gansterismo y una especie de protomafia que vino para quedarse.

Las adaptaciones cinematográficas se dejan ver, pero la novela, como en muchas ocasiones, es mejor. En mi opinión es más fiel la de 1932. La de Brian de Palma es más “ochentera” y técnicamente mejor presentada, pero pierde la esencia de los inicios del Crimen organizado.

sábado, 10 de noviembre de 2018

La sombra del Olmo, sí que es alargada


Ayer fue un día grande en las Ahorcadas. Tuvimos el placer de comentar virtualmente con Benito Olmo su novela “La tragedia del girasol”, segunda entrega de la serie protagonizada por el gigantón Manuel Bianquetti.

Y de verdad, que lo de este autor gaditano, es para hacerle una chirigota y un monumento.

Como sabrán los seguidores del blog, su novela fue una de las elegidas para este año de entre las propuestas por el club este verano. Pero lo que ignorarán, es que bastó con un simple tweet de la incombustible Olmos, para que el bueno de Benito nos dijera sí a todo.

Sí, a comentar con nosotros la novela cuándo y cómo quisimos.

Sí, a ser entrevistado en el espacio radiofónico mensual del club dentro de “Hoy por Hoy” Cuenca.

Y sí, a venir al festival de este año.

Con la mayor humildad del mundo, ayer Benito encajó críticas y halagos, sugerencias y comentarios, y entre risas y confidencias, a pesar de lo frío que suelen resultar este tipo de encuentros telemáticos, fue como si por una hora, la plomiza tarde conquense se convirtiera en una soleada charla entre amigos a orillas del mar gaditano.

Como muestra de que Benito es aún más grande que su personaje, ahí va la breve entrevista emitida el lunes en la cadena SER.





Estoy convencido de que si todos los escritores fueran así de cercanos y sencillos en su trato, los lectores ibéricos no estaríamos como los linces, en peligro de extinción.


Así que, ¡larga vida a Manuel Bianquetti, y te esperamos en Abril por las Ahorcadas!

domingo, 4 de noviembre de 2018

Marin Ledun: “Una vez entras en la literatura te basas en otra forma de pensamiento”


 

Callado y observador, el autor del Premio Transfuge 2016 a la mejor novela francesa se asoma a Cuenca para abrir las tapas de sus libros y de su denuncia social.

POR LIBERTAD MARTÍNEZ GONZÁLEZ / FOTOGRAFÍA: MARÍA NAVARRO FAJARDO

 

Al más puro estilo francés. Se sonroja cuando ríe, al hablar mueve las manos con elocuencia. Frunce el ceño cuando piensa y los labios cuando escucha. Mira hacia todos lados, quizá  intentando guardar fotografías en su mente.  

Fuera llueve. Él lleva vaqueros, deportivas y un jersey de lana gris. Tampoco parece tener frío cuando se queda en manga corta, dejando ver su brazo izquierdo, todo tatuado.

 Pero se le nota cansado, ha tenido un día duro. Viene del festival “Getafe negro”, ha pasado por Villamayor de Santiago para tener un encuentro con los estudiantes del instituto Ítaca y finalmente ha presentado sus libros en Cuenca ante el Club “Las casas ahorcadas”.

Después de un día tan agotador, aún tiene tiempo para hablar un rato más, de forma cálida y distendida, aunque la piel de sus ojeras ya se torna violácea. Toquitea delicadamente el paquete de tabaco que y  mientras se deleita con un cigarrillo, mira, como preguntando si puede ya empezar a hablar.

 

Pregunta: ¿Ha influido en que escriba novela negra el hecho de que haya estudiado sociología?

Respuesta: Cuando empecé a escribir mi primera novela intenté usar las herramientas de la sociología para documentarme, para hacer un esquema de lo que quería contar. Pero una vez que tuve mi esquema y un montón de documentación, entendí que iba a ser muy complicado escribir una novela que tuviese misterio y todo. Entonces tiré toda la documentación y empecé de nuevo.

 Es realmente otro trabajo muy diferente. Una vez entras en la literatura te basas en otra forma de pensamiento. Al fin y al cabo la labor de un escritor es contar historias, poner palabras sobre las emociones. Me había pasado más de quince años leyendo todos los días, pero también escribiendo cartas a amigos… y cartas de amor. Descubrí que no era tan difícil. Las cartas son en realidad como las novelas: poner palabras sobre las emociones, un poco de manipulación, un poco de seducción… Este tipo de escritura es una forma de escribir que viene un poquito de la cabeza, pero que sale sobretodo del corazón y de las tripas. Asique sí, me influyó, pero no me sirvió más que para darme cuenta de que escribir historias no era teorizar.

 
P: ¿Cómo se le ocurrió la trama de su libro “Perros de porcelana”?

R:  Perros de porcelana” es un libro muy duro, porque la situación era dura. Necesitaba contar una experiencia. El punto de partida del libro es un colega de trabajo que un día estando en el aparcamiento me dijo que me acercase a su coche. Abrió el maletero y me pidió que mirara: había un fusil. Me asusté, lo reconozco. Cerré el maletero y me fui para atrás. Me explicó que el fusil llevaba mucho tiempo allí escondido. Que todos los días desde hacía un año venía al trabajo con él y que no podía más, que el secreto le pesaba tanto que necesitaba hablar de ello con alguien, porque sabía que algún día lo iba a usar.

 


 P: La situación de la que habla es el acoso laboral. ¿Por qué necesitaba hablar de esto?

R: Hace años trabajaba para France Telecom. Allí fui víctima de acoso laboral, de violencia en el trabajo. No hay sufrimiento sin violencia. Cuando me despidieron necesité seis años al menos para estar en paz conmigo mismo, y entonces, saliendo de ese sufrimiento, me aventuré a escribir con una amiga psiquiatra y un amigo sociólogo un ensayo sobre los suicidios en France Telecom. Intentábamos denunciar la forma en la que se trataban estos suicidios en los medios, pues los tachaban de “moda”. Nuestro ensayo salió en Francia en 2010, pero una vez editado nos encontramos con el problema del secreto médico. Teníamos muchísima información que no podíamos sacar a la luz, o demostrar, debido a la intimidad de los pacientes, por eso decidí escribir “Perros de porcelana”, para poder decir todo lo que no había podido escribir en el ensayo. Y fue un momento muy emocionante cuando me di cuenta de que estaba usando las armas de mi nuevo trabajo como escritor de novela negra para poder denunciar lo que había sufrido en mi antiguo trabajo. Una vez se editó el libro siguió siendo duro. Antiguos compañeros del trabajo me insultaron, otros en cambio me lo agradecieron. Hubo gritos, hubo lágrimas…Aun así hace ya casi diez años que escribí “Perros de porcelana” y desgraciadamente, la información que me llega, es que las cosas no han cambiado.

 
P: Aunque “Perros de porcelana” y “En silencio” son novelas muy diferentes, ambas tienen un inicio muy violento. ¿Cómo se le ocurrió el principio de esta novela, en el que Émilie seduce a Simon para raptarlo y luego le dispara en una pierna?

R: Lo que me importaba era el hecho de que mientras Émilie le disparase a Simon le dijese: “Ahora estamos iguales, vamos a poder hablar”. Aunque su forma de entablar conversación no es muy democrática (sonríe mientras dice esto), está claro que no es más que una puesta en escena. Una exageración violenta, para permitir al lector interesarse por quién ha hecho qué, lo que siempre cuento pasada la introducción. Esta estrategia la utilizo en casi todas mis novelas.

 

P: ¿Por qué gran parte de “En silencio” transcurre en una perrera?

R: Situé la ambientación en una perrera porque quería mostrar al lector que Émilie estaba en ruptura con la sociedad de los humanos, encontrándose ahora en una sociedad de animales. El perrito Bop representa la prolongación de la humanidad que Émilie ha perdido pero que quiere buscar, al igual que su pierna. Bop es libre, salvaje, lo que Émilie envidia.

 

P: Hablando de la pierna de Émilie… ¿Por qué quería que la protagonista tuviera discapacidad física?

R: No conozco a nadie que tenga discapacidad física, por eso dudé bastante tiempo antes de representar un personaje con este hándicap. Tenía en mente a una bailarina con sólo una pierna y quería hablar de la desclasificación social. Ensamblé estos dos elementos para intentar mostrar más allá de la discapacidad física la discapacidad social que sufría esta joven.

 
P: ¿Por qué Émilie elige a Simon para su venganza?

R -Es una putada, pero es la decisión del novelista. Soy un poco romántico y pienso que Simon es un espejo de Émilie. La única diferencia es que Simon acepta la fatalidad de la vida, lo que Émilie no consigue hacer. Sus actos son reproducciones de su cultura, de su entorno…  Su venganza hacia el mundo (y no sólo hacia Simon) es su forma de luchar contra este determinismo social. No sabe hacerlo de otra forma y considera que raptar a este hombre y dispararle en la pierna para que sienta su mismo sufrimiento es lo apropiado.

 
P: ¿Con qué personaje de su libro “En silencio” le gustaría pasar un día entero?

R: (Casi responde antes de que termine la pregunta) Con Bop, el perrito. En realidad la historia de Bop es otra historia triste, con un fusil (se ríe). Son los dos únicos fusiles con los que me he encontrado hasta ahora en mi vida. Iba a hacerle una visita a un vecino cazador para pedirle prestado el tractor cuando vi que estaba a punto de matar al cachorro que su perra de caza acababa de parir. Su argumento es que no servía para cazar, así que cogí al cachorro y me lo llevé a casa. Pero sí que valía para la caza: mató a todas mis gallinas. Le tengo tanto aprecio que quise meterlo en la novela.

 
P: Para terminar, como escritor de novela negra que es, ¿cómo le gustaría morir?

R: No quiero morir (dice abriendo los ojos). Aunque si me asesinasen, supongo que preferiría que me dejasen en un barco en medio del océano para morir, puesto que me llamo Marin, que es marinero en español.