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domingo, 8 de octubre de 2017

Granada Noir es la bomba

Solo hay una cosa peor para la salud mental que ser opositor.
Ser opositor perfeccionista, que le da mil vueltas a todo, y no desconecta ni los domingos.
Por eso, y porque soy uno de esos, cuando el jueves pasado marchamos hacia Granada Noir invitado por uno de sus organizadores, mi amigo el gran Jesús Lens, mi intención era aprovechar los descansos para repasar temas.
Y en tu culo, un futbolín.

Pero mejor, empecemos por el principio.
Cinco horas después de salir de la ciudad del crimen, el Google Maps nos informó de que habíamos llegado a nuestro destino, un hotel de puta madre llamado Andalucía Center.
Al poco, llegó a recogernos Alba, la azafata más simpática y “apañá “de tóa Graná.
El plan era sencillo: ir a comer algo con Alba, Jesús y Laura Muñoz, la super-reportera noir, y luego volver a darle un repaso a mis barbas y las preguntas que había preparado para Víctor del Árbol.
Pero como todos los planes sencillos, al final se fue al carajo. La sobremesa se alargó hasta el infinito y más allá de los gin tonics, y a las 6 estábamos en el imponente hotel Alhambra Palace sin afeitar ni revisarme las preguntas.
Eso sí, el lugar y el evento bien merecían mis nervios y mi barba de tres días. Porque el espacio donde tuvieron lugar todos los actos de la tarde fue el “teatrillo” del hotel, en el que han estrenado obras gigantes de la talla de García Lorca o Manuel de Falla. Y porque el primero de la tarde, usando el símil taurino, fue el copón de la baraja. Porque ver a ese puto crack de las artes y las letras granaínas llamado Alejandro Pedregosa y a su sapientísimo paisano Alfonso Salazar, presentarnos al chandleriano detective antinazis Bernie Gunter y el investigador de la Rusia prerrevolucionaria (ahí es ná) Erast Fandorin, y cómo se podrían haber enfrentado estos dos sabuesos a uno de los mayores misterios del siglo XX, el caso Anastasia, no es moco de pavo.
Como a las 8 tenía que presentar a Víctor y todavía no habíamos podido hablar, tuvimos que perdernos el siguiente e interesantísimo acto, sobre otro mito ruski como es Rasputín, para preparar un poco la faena.
Aunque como no podía ser de otra forma con Víctor, mis barbas y mis dudas no pudieron impedir que saliéramos a hombros. Porque después de tantos años y tantas presentaciones, tenemos mucha complicidad, y eso se nota en el escenario.


Al salir, conocí a uno de los grandes hallazgos del fin de semana, Dominique Bonifás, la encargada de la biblioteca de género negro del Instituto Francés de Madrid, que por su cuenta y riesgo, había venido a aprender más de los autores españoles.
Chapeau, cagabanchelega.
Después de cenar todos juntos, decidimos ser buenos, y marchar pronto a dormir, para poder madrugar al día siguiente y estudiar un poco.

Y tan poco, no llegué a abrir el ordenador. Salimos de la habitación a las 9, y regresamos casi a las 2 de la madrugada.
Pasamos toda la mañana paseando con Víctor y Eva por Granada, y después de ver el encuentro de Tony Hill con un club de lectura, nos pegamos un banquete a pescaíto frito.
Para celebrarlo, a las 5. 30 estábamos medio muertos en la Puerta Real, un monumento más antiguo que la Alhambra recientemente reformado, presenciando otro gran evento: una dramatización de radioteatro en directo. Una virguería técnica con todo lujo de detalles actorales y efectos de sonido, digna de Negra y Criminal, que me dejó patidifuso.
Como también la charla sobre el padrino y el management empresarial, a cargo de unos expertos en marketing capaces de venderle un congelador a un esquimal.
Cerramos la tarde con la presentación de la última novela del antiguo presidente de la Junta de Andalucía Rafael Escuredo y la mesa sobre la ciudad, con Paco Gómez Escribano y Quico Chirino (otro gran descubrimiento, por cierto), moderados por nuestro querido Juan Ramón Biedma.
Cuando terminamos, llegaron nuevos refuerzos, como la encantadora Susana Martín Gijón, con la que conecté desde el minuto uno y como con ninguno, o ese inmenso agitador de masas que responde al nombre de Mariano Sánchez Soler, al que hace ya unos añitos tuvimos por estos andurriales hablando de los Urquijo.
Y aunque después de todo el día estábamos reventados, al final volvimos a palacio bastante después que Cenicienta.

Ahora, que como el jueves aprendí la lección, el sábado a las nueve estaba afeitado y con mis preguntas preparadas, antes de desayunar y partir para el estupendo tour por la Granada más noir.
Un paseo apasionante por la Historia de la ciudad, que como no podía ser de otra forma, se remontó a la época nazarí, y que llegó hasta la postguerra, llamándome especialmente la atención una banda de maquis urbanos dirigida por los hermanos Quero que durante cerca de una década tuvieron en jaque a las autoridades franquistas.

Después de la caminata por el Albaicín y la parte antigua, decidimos volver grupas hacia el hotel para comer con Víctor y Eva, y después de despedirlos reponer fuerzas antes de marchar de nuevo a la Puerta Real.
Y es que, a eso de las 6, tuvo lugar mi segundo acto granaínoir: una mesa redonda con el grandísimo José María Espinar, la adorable Susana Martín Gijón y el sorprendente Álvaro Botija, en la que diseccionamos “El peso del alma”, “Más que cuerpos” y “Operación Matrioska”, con gran éxito de crítica y público, pese al reto que suponía presentar tres libros que no tenían nada que ver en menos de 45 minutos.

Por eso, después de la mesa redonda, nos dimos un pequeño homenaje en una cuadrada. Y después de abrazar al omnipresente (y casi omnipotente) Pedro Gil, que había venido a presentar el juego de rol Hard-boiled, volvimos para presenciar el estupendo mano a mano entre Tony Hill y nuestro otorrinoginecólogo favorito, mi socio Pere Cervantes, que dejaron el pabellón muy alto hablando de Los ángeles de hielo y Tres minutos de color.
Pero sin duda, el colofón de la tarde fue la mesa de periodistas escritores entre Javier Valenzuela y Mariano Sánchez Soler, magistralmente moderada por Quico Chirino, repleta de experiencia y sabiduría.

Para terminar, cervezas Alhambra nos brindó un cóctel que supuso el broche final a un festival que, como se ha visto, es de lo más completo y multidisciplinar, con un programa de actividades muy amplio y variado que, una vez más, demuestra que la ilusión y el tesón de unos organizadores entusiastas es el mejor de los presupuestos.

Esperemos que dure tanto como la Alhambra.

Porque Granada noir, es la bomba.

domingo, 5 de febrero de 2017

UNOS DÍAS IRREPETIBLES


Barcelona es una ciudad muy especial para mí, aunque llevaba sin pisarla media vida. Doce años. Desde que me refugié en ella, recién perdida la vista, para ver (curiosa paradoja) si un ensayo clínico con tecnología rusa de la Guerra Fría (y no es broma, ni ciencia-ficción), obraba el milagro. Meses muy duros, que no obstante, recuerdo incluso con nostalgia por lo bien tratados que fuimos por todo el mundo.

En todo eso pensaba el miércoles pasado, cuando después de una hora de trasbordo en Valencia, montaba en un TALGO de tiempos de Agatha Christie rumbo a la Ciudad Condal. Un larguísimo viaje (más de tres horas y media) que la próxima novela de Arretxe (en que aparece un vendedor de cupones ciego con mi nombre) hicieron que se me pasaran volando como si fuera un AVE.

Cuando llegamos a la estación de Sans, Para hacer tiempo mientras esperábamos, pregunté a mi IPhone qué temperatura hacía. 16 grados. Nada que ver con los que había en Cuenca a las 8 de la mañana, cuando SIRI me había contestado: ¡Qué frío, hace 2 grados.!

Al poco, llegó Gori Doltz a recogernos con su coche. Y al rato, estábamos en su casa. Un estupendo piso en pleno barrio de Gracia con un salón y un patio dignos de una sitcom americana. Allí nos esperaba Julia para comer un estupendo no se qué (véase estofado de carne, en catalán) que para sorpresa de propios y extraños (soy de los que piensa que la cuchara, solo para los postres) me supo a gloria bendita.

Como el primer acto de Barcelona Negra empezaba a las 16.30, no hubo tiempo para mucho más. Pillamos un taxi, y salimos pitando para el Liceu.
 
Cuando entramos, el salón estaba petado. ¡Y eran las 4.30! Casi cuatrocientas personas escuchaban embobadas al pollito Rabelo, Marcelo Luján y Carlos Zanón miermoderados por el hermano Bassas, homenajear a Manuel Vázquez Montalbán. Una mesa que tenía el morbo añadido de que, como muchos sabéis, Zanón revivirá a Pepe Carvalho el año que viene.

Todo genial, hasta que Bassas termina con una cita de Montalbán de tintes futbolísticos, que por supuesto consiguió una ovación del público, y que a mí me dieran ganas de aplaudirle entre las piernas y darle el Tormo Negro póstumamente.

A la salida, buffet libre de besos y abrazos para Marta, el señor Rubio, el plumilla Galindo, Ilya Alrevés y los que habían participado en la mesa. Tantas ganas había de cháchara que cuando nos quisimos dar cuenta, se había acabado la siguiente charla, en que participaban dos autores europeos recién publicados con una pinta estupenda….y como tenían tanta cola para firmar, me quedé sin que me dedicaran un libro que me había llevado desde Cuenca.
Y es que, la sala del Liceu estaba tan abarrotada, que no tuvimos otra opción que volver al salón a toda prisa, si queríamos coger sitio para escuchar a Paco Ignacio Taibo II, Antonio Soler y Andreu Martín departir sobre la Barcelona de los años 20 y el pistolerismo. Una interesantísima mesa redonda, excepcionalmente moderada por Antonio Baños, que solo fue superada por la cuadrada que le siguió, en que tuvimos el placer de cenar con Andreu Martín y su interminable repertorio de anécdotas.
  Para cerrar la noche perfecta, nos reunimos de nuevo con Bassas, Zanón, Luján y cía para tomar unos cócteles en “Boadas”. Y claro, como servidor es abstemio, tuve la feliz idea de pedir un combinado sin alcohol que ipso facto me convirtió en motivo de pitorreo general y candidato number one a coordinar “Pluma negra”, el primer festival homocriminal de España.

Y más, cuando juré sobre la foto de Montalbán que presidía el local, que se me estaba subiendo a la cabeza.

Total, que nos dieron las mil. Aún así, cuando volvimos a casa de Gori, todavía teníamos ganas de palique y estuvimos un rato de charleta y copas antes de irnos al sobre casi a las tres de la mañana.

Un suicidio ritual en toda regla, si tenemos en cuenta que al día siguiente tenía una entrevista con Rosa Ribas a las 9.30 en radio El Prat.
 

Pero como somos unos cumplidores, a la hora acordada estábamos en la puerta, justo a tiempo para abrazar a Juan, el padre de Rosa. Y a las 9.15 entrábamos en el estudio, al que pronto llegó Rosa medio afónica. Un vozarrón de ultratumba, ideal para hablar de su próxima novela, protagonizada por un hombre lobo, que acaba de ganar el premio Letras del Mediterráneo.

Y bueno, pese a que en un principio no sabía qué demonios pintaba yo allí (cuando el locutor me preguntó como quería que me presentara, como coordinador de un club de lectura, animador cultural….le dije que como alguien de Cuenca), he de reconocer que la entrevista salió muy bien. Aunque cuando terminamos y pregunté cuando se emitía y me dijeron que era en directo, por un segundo me eché las manos a la cabeza de pensar en todas las chorradas que había dicho en antena.
Terminada la faena, y después de desayunar, pude al fin conocer al santo de Rosa, el Santo Klaus. Un risueño alemán, de español casi perfecto, con el que congeniamos al segundo. Y después de darle un besazo a Montse, la madre de Rosa, dimos un paseo por los dominios de “La marquesa del Llobregat”, que nos presentó a su tía, la inspiración de Ana Martí. Para rematar esta mañana inolvidable, nos invitaron a un restaurante donde comimos el mejor cordero que he probado en mi vida.

Y para celebrarlo, mi padre me bautizó con el vino, y tuve que volver a Barcelona con una camisa de Juan.

Cuando entramos al Liceu, el primer acto de la tarde todavía no había acabado. Era una mesa de autores catalanes en catalán. Pero en cuanto Rafa Melero nos vio, cambió al castellano para que “su amigo Sergio de Cuenca” pudiera entenderlo. Un detallazo que se mereció un gran abrazo, durante las cervezas que siguieron.

En el bar, Ilya nos presentó a Sebastiá Benasar, un experto en novela negra y autor mallorquín que acaba de publicar una novela titulada “El imperio de los leones” que estoy devorando con fruición en estos momentos. Y aprovechando que era una enciclopedia andante, nos acompañó al Ayuntamiento para el evento más importante de BCNegra: la entrega del premio pepe Carvalho.

Una ceremonia donde Ada Colau rindió tributo a Paco Camarasa, que días atrás había anunciado que por problemas de salud sería su último año al frente del festival, y a Denis Lehane, el ganador de este año con un recinto abarrotado de público.

Toda una lección de compromiso político con la cultura y de pasión ciudadana por la lectura que me dio mucha envidia sana.
 
De camino a la fiesta del premio en el Centro Cultural del Born, nos encontramos con Víctor, Eva y Manzano, y cuando llegamos al lugar del ágape también con Aro Sáinz de la Maza, con el que quedamos al día siguiente para que nos enseñara las principales localizaciones de su última novela. Y gracias a Galindo, tuve oportunidad de charlar cinco minutos con Lehane, y de hacerle un video en plan forofo.

Agotados después de un día tan ajetreado, volvimos a coger un taxi para la pensión Casa Gori. Sin embargo, esta vez, una manzanilla me dejó fuera de combate en el primer round.

A las 11.30 otro taxi nos dejó a las puertas del mercado de la Barceloneta, el antiguo barrio de pescadores donde vive Milo Malart, el protagonista de la serie creada por Aro. Y allí estaba él, tan afable y friolero como siempre, para hacer de cicerone con un anorak a 18 grados. Un paseo de tasca en tasca que terminó en “Negra y criminal”. Una pena, que Camarasa no escuchase el teléfono, entrar en la mítica librería habría sido el broche de oro a una mañana tan mágica.
Pero como a falta de pan buenas son tortas, nos tomamos una caña en “El vaso de oro”, la mejor cervecería de la ciudad, y una paella de marisco que daba mil vueltas a cualquier valenciana que yo haya probado en “El sheriff”, donde Aro insistió en invitarnos.

Prepárate, amigo, cuando vengas por Cuenca, pienso cebarte como un cochinillo.

A las 4, en la sala BARTS, con aforo para 900 personas, asistimos al entrañable homenaje a la Semana Negra que hicieron Mariano Sánchez Soler, José Luis Muñóz, Paco Ignacio Taibo II, David C. Hall y Andreu Martín. Después de las batallitas de los veteranos, entraron en escena Lorenzo Silva, Dolores Redondo y Sergio Vila-SanJuán para una interesante mesa sobre periodistas e investigadores impecablemente moderada por Pilar Argudo. Y como guinda del pastel, Antonio Lozano entrevistó a Paco Ignacio Taibo II y Denis Lehane.

Tras conseguir que el de Boston me firmara cuatro libros (incluido el que servirá como premio para nuestra liga deductiva), otro taxi nos llevó a casa para la fiesta que Gori había preparado. Un evento donde al fin pude conocer, entre otras muchas e interesantes personas, al grandísimo Carlos Puyol, reencontrarme con Aro (que pese a que le había ayudado a prepararla durante nuestra comida, seguía atacado porque al día siguiente tenía que moderar una mesa redonda) y a Charo, una lectora voraz de género a la que inmediatamente fiché para nuestro club.

Y entre risas, cotilleos y proposiciones más o menos honestas para que les invitásemos al club, volvieron a darnos las mil.

Tras un sueño tan breve como reparador y una buena ducha, preparamos las maletas y cogimos el enésimo taxi para no perdernos el bautizo moderador de Aro. Una mesa con Claudio Cerdán, Félix Modroño, Santiago Álvarez y Miguel Pajares que, aunque Aro me hizo caso con algunas preguntas, salió bastante bien.
 
Y para cerrar el festival, Paco Camarasa y Antonio García Iturbe, comisario y subcomisario de BCNegra, presentaron “Sangre en los estantes”. Un acto de lo más emotivo, que como no podía ser de otra forma, terminó con un rendido aplauso a Paco.
 

A la salida, pude abrazar a Claudio, y tomarnos algo con todos antes de comer a toda prisa y montarnos en el tren de vuelta a Cuenca.

Por el camino, antes de que me venciera el sueño, pensé, agradecido, en lo mucho y bien que todo el mundo se había portado con nosotros. En la gran familia en que se ha convertido el mundillo de la novela negra. Una gran familia por la que merece la pena seguir luchando.

Y que, aunque han sido unos días irrepetibles, espero repetir el año que viene.

domingo, 22 de enero de 2017

EL FESTIVAL MÁS ESPECTACULAR



Desde su primera edición, tuve claro que Pamplona Negra no era un festival más, ni como los demás.
Su organizador, mi hermano Bassas, tiene una creatividad fuera de lo común, y una capacidad para el espectáculo como no hay dos.

Y como veréis, si seguís leyendo, este año, se ha superado.

Salimos para Navarra el jueves, antes de que pusieran las calles. Un viaje largo y con trasbordo en Madrid. Suerte que la compañía de JM Mulet (al que nos encontramos en Atocha) hizo algo más llevadero tanto chaca cha y tanto tren.

Cuando llegamos, a eso de las tres, Bassas y Cristina Fernández (la traductora y santa de Arretxe) nos esperaban ya para llevarnos al restaurante. Al poco, Rafa Melero también se unió a la mesa, y entre risas y chascarrillos, llegó también Marta Leer sin prisa, y cuando nos quisimos dar cuenta, era la hora de dirigirnos al Baluarte para el primer acto de la tarde.
Una mesa sobre el mal moderada por el mierderator del Rey en que participarían el propio Melero, la psiquiatra y escritora María José Moreno, Reyes Calderón…. y un exorcista. Sí sí, habéis leído bien. Un madero, una psiquiatra, una autora de éxito y un exorcista, que hablaron, literalmente, de lo humano y lo divino, que dejó a los cerca de 200 asistentes con ganas de más (especialmente, sobre el noble arte de combatir al demonio).
Y aún más, me gustó el siguiente acto: la charla sobre criminología de J. M. Mulet, que, si nada lo impide, tendremos el gusto de disfrutar en las Ahorcadas dentro de unos meses (más información, próximamente). Una lección magistral no solo de la historia de la criminología, que también, sino de cómo captar la atención del respetable digna del mismísimo Bassas, que dejó las trescientas bocas presentes abiertas de par en par.

Tras despedirnos de Mulet, pusimos rumbo a Arbizu, donde Il castrato di Basauri nos esperaba para presentarnos a la pequeña Mai. Una risueña muñequita de 20 meses, que, pese a balbucear un indescifrable cruce entre vietnamita y euskera solo apto para Iker Jiménez, hizo que se nos cayera la baba (especialmente a mi padre, que cada vez está más claro que quiere ser abuelo).

A la mañana siguiente, mientras el pitufo estaba en la guardería, aprovechamos para dar un paseo por el pueblo y descubrir que… me gusta el vermut.

Así que, ya sabéis, nenas, aquí tenéis a vuestro chico Martini.

Después de comer y despedirnos de la familia Arretxe, il castrato nos dejó en el hotel Tres Reyes. Y en cuanto cruzamos sus puertas, nos encontramos con Víctor, la encantadora novia de alquiler de Bassas y al rato, también con Pere Cervantes. Besos, abrazos, y cagando leches al Baluarte para la prueba de sonido.

Y es que, a las 18, tuve el honor de presentar la conferencia de Víctor del Árbol sobre los personajes. Una lección magistral de literatura del más alto nivel (que habría hecho las delicias de Juanita), que tuvo su frikada contrapartida en el siguiente acto: la teatralización de la selección de un jurado popular a cargo de un fiscal real. Un acto supercurioso, de esos que solo se le ocurren a Bassas.

Y me habría encantado quedarme a la película basada en “Vientos de Cuaresma”, la tercera novela sobre Mario Conde del cubano Leonardo Padura, pero como no todo iba a ser cultureta, después de que el gran Jesús Lens la presentara (y le atizásemos un abrazo Teletubbie) nos fuimos a cenar un chuletón digno de Pedro Picapiedra.

Algunas copas y horas de sueño más tarde, Lens y servidor estábamos echando un vistazo a los materiales que algunos forenses habían dispuesto en el Hall de Baluarte, antes de colarnos en plan malote en un taller juvenil sobre grooming que Pere hizo con chavales. Una charla disfrazada de juego de rol que nos tuvo a todos flipando (y que pienso colar en mi programación para la oposición como sea).

Entonces, para ir abriendo boca antes de comer, otra ración de abrazos. Esta vez, para juan Mari Barasorda, el organizador de la deliciosa “Bruma Negra”, y uno de los tipos más frikis y majos (vestidos, afortunadamente) con los que servidor ha tenido el placer de conocer desde que lleva en el mundillo noir.

Mención aparte merece (aunque yo no me enterase de la misa la media) la demostración canina que después hicieron expertos de la policía foral de Navarra.
 

Y como a esas alturas, ya había ganusa, volvimos grupas hacia el hotel Tres Reyes, para uno de los platos fuertes de este año: un menú noir presentado por Juan Mari Barasorda y preparado por Xabi Gutiérrez, autor y jefe de innovación de Arzak. Un menú alucinante inspirado en novelas de personajes como nuestro querido Corominas, la Amaya Salazar de Dolores Redondo (con la que tuve el placer de compartir mesa) o del Germinal de “La víspera de casi todo”. Una maravilla culinaria que, pese a que yo pensaba que me iba a hacer añorar el kebab de la Plaza España, me reconcilió con la alta cocina.
 
Después de la charla de Dolores Redondo con el bueno de Jesús Lens, llegó la apoteosis final: un concierto de bandas sonoras de cine negro. Una maravilla, con la aparición estelar de Basas que pistola de juguete en mano, abrió fuego contra el cuarteto de jazz.

Como ya es habitual, al acabar el festival, los autores autóctonos nos agasajaron con otra cena baja en calorías en una sociedad gastronómica. Una noche para el recuerdo, gracias a las portentosas dotes adivinatorias de Fátima Frutos que, entre otros arriesgados augurios, leyó en mis manos que el destino me tenía deparado pasar por el altar en menos de cinco años ¡con una escritora de novela negra madrileña!

Así que, ya sabéis, solteras conquenses de oro, si no os dais prisa… ¡puede que alguna lagarta del foro se os adelante!

Por desgracia, esta mañana tocaba despedida. Levar anclas, y volver al chaca chá del tren y la rutina.

Aunque después del festival más espectacular que nunca he visto, ya estoy deseando que llegue la cuarta Pamplona Negra.

miércoles, 22 de mayo de 2013

SIN PALABRAS



Así estoy, después de este fin de semana:

SIN PALABRAS.

  • Qué decir, después de tantos abrazos fraternales, tantas anécdotas memorables, y tantas risas contagiosas.

  • Después de tantos buses sin parada, tantas copas sin rey y tantas horas sin sueño.

  • Después de tantas (sobre) mesas redondas,  tantas charlas (para) literarias, y tantos discursos de barra.

  • Después de tantas Fiestas con Maluenda, de tantos bailes con Cabanas y de tantas noches con Víctor-Tristante.

  • Después de tantos solos de Márquez, tantos vítores por Urra, y tanto quedarnos a cuadros con el ingenio de Pepe Serrano.
  • De tantas aventuras con Alfred y Ana Campoy, tanto ver el lado  extraño de Joe y tanto  comprobar como todavía hay editores Alreves de su fama.


Sólo  una cosa:

GRACIAS.

  • Gracias, a todo el personal de la Diputación,  y muy especialmente África y Marta, que han hecho lo imposible para que el Encuentro fuera posible, y para que el primero no sea el último.



  • Gracias, a los bibliocriminales que acudieron prestos a mi llamada, aunque fuese casi a cobro revertido,  por ayudarnos a perpetrar este primer Encuentro criminal.
  • Gracias, a los negritos que me han ayudado a sacar todo esto adelante, sin  que servidor tuviera que salir con los pies por el mismo sitio.
  • Y sobre todo, gracias, un millón de gracias a todos vosotros, a toda la tribu, mención especial a la yaya Marple,  por estar ahí al pie del cañón, por hacer que los sueños que me lo quitan se hagan realidad.

Eso, ¿y cuándo repetimos?


lunes, 24 de septiembre de 2012

VUELTA AL COLE

Como prometí, ahí va el resumen de la reunión que hemos mantenido esta misma tarde con la dirección de la biblioteca y los derivados de la misma.
A partir de ahora, como coordinador del club de lectura, seré el depositario de nuestro carnet colectivo, por lo que habremos de ser autónomos. Totalmente autónomos, hecho que, a efectos  prácticos, se traduce en:
1.  que aunque nos traerán los lotes, yo seré el único responsable de los mismos. En otras palabras, que la BP Fermín Caballero sólo ejercerá como correo, y una vez aquí, habrá de ser el coordinador el que os entregue los ejemplares en mano y el que los recoja. Y hasta que no esté completo el lote, no podré llevarlo a la biblioteca. Y, como hasta que no lo haga, no podremos solicitar el siguiente, será imprescindible, y subrayo imprescindible, que los que cojan un ejemplar lo devuelvan a la sesión siguiente, o se lo den a alguien para que lo haga en su nombre, porque ya no será posible hacerlo otros días, dado que el departamento de Actividades ha desaparecido.
2. Como no hay dinero ni para pipas, aquellos lotes que no estén en la red de Castilla-La Mancha que queramos leer, habremos de correr nosotros con sus portes. A este respecto, deciros que, tal y como tengo planteado el curso, estaríamos hablando de cinco, cuatro de Barcelona y uno de Azuqueca que, como su Ayuntamiento está en la puta ruina, no puede hacerse cargo de los gastos. Y lo peor es que es el primero….y sólo hay diez ejemplares.
3. Las sesiones serán los viernes de las 18 a las 20 horas, para no estar continuamente pivotando de fecha y hora para las presentaciones y potenciar la socialización alcohólica ulterior, cañas para los amigos.
4. Habrá un límite de 30 plazas, para acabar con las discrepancias entre apuntados y asistentes El que falte más de dos sesiones seguidas, abandonará las Casas del Gran Ahorcado.
5. Voy a necesitar ayuda para organizar los aspectos ajenos a lo estrictamente cultural. Para empezar, un secretario que levante acta de cada sesión: número de asistentes,  tareas llevadas a cabo y demás parafernalia. Como de regreso a mi casa, me he topado con el bueno de Guillermo y se ha ofrecido a serlo, una cosa menos, pero sigo necesitando gente para otros menesteres.
 He pensado que, para repartir el trabajo, podríamos crear tres comités:
 A) organización y gestión de eventos (reserva de bus para Getafe, restaurante para las presentaciones…).
 B) Difusión local de nuestras actividades (imprimir carteles, colgarlos por la ciudad…).
 C) Nuevas tecnologías (Diseño de carteles, edición de videos de los eventos, subida de fotos a Face-book…).
Id pensando cuál se ajusta más a vuestras posibilidades y aptitudes.

Dicho esto, os informo de que el curso empieza el próximo viernes 5 de octubre, de que el plazo de inscripción se abre mañana, y de que Todos aquellos que se inscriban se comprometen a:
·        Abonar 20 euros para lotes y gastos de presentaciones durante día la primera sesión.
·        Recoger y entregar sus ejemplares puntualmente.
·        Asistir a las sesiones con asiduidad.
·        Colaborar activamente con alguno de los comités.
·        Amar a las Ahorcadas (y a su apuesto coordinador) sobre todas las cosas. O al menos, lo suficiente como para cumplir con los puntos anteriores y evitarle un paro cardíaco fulminante el día menos pensado.

Siento ponerme tan duro, parecer un sargento chusqero, pero es la única forma de que nuestro club continúe.
Por cierto, dejaros ya de romanticismos chorras y compraros un lector, que cuanto antes lo hagáis, antes podremos ser absolutamente autónomos. Además, adelanto que una lectura obligatoria de este curso estará única y exclusivamente en e-book y que prepararé archivos con lecturas complementarias en formato electrónico.
Animaros, que he oído que ahora el Kindle vale 80 euritos de nada.
Turno de ruegos y preguntas

domingo, 5 de febrero de 2012

Qué tarde-noche la de aquel día

Más terminal que reanimado después de las emociones del viernes, aquí va la pequeña crónica de un gran día.
Chin Chand Chung
Señoras y señores, el tren (de la bruja) procedente de Valencia con destino Madrid hará su entrada en la estación en breves instantes.
Y con él, el cálido abrazo de Joe, que no perdió la sonrisa pese a cuatro horas de incansable traqueteo, ni las ganas de comerse las Casas Ahorcadas, el mundo…y un buen bocadillo de jamón ibérico en el bar de la estación.
Engullido éste y un par de brebajes espirituosos (por los dos Josés, of course), pusimos rumbo a la biblioteca para el magno evento.
Un evento que, sin lugar a dudas resultó inolvidable para todos.
No en vano, pese a las reticencias iniciales del sector más purista de la tribu (¡¡Como si no leyésemos sobre suficientes descerebrados todos los días en los periódicos, ahora nos vienes con un detective zombi!), hasta el negrito más necrófobo se deshizo en alabanzas para con autor y personaje, coincidiendo en señalar el enorme salto cualitativo respecto a su anterior novela, el indudable carisma del que hacen gala sus personajes (Mati for president), la gran verosimilitud y originalidad del universo creado, y lo logrado de su inesperado desenlace Un evento que, sin lugar a dudas resultó inolvidable para todos.

Mención especial a la confesión de nuestra genial benjamina, la pequeña gran Noelia, que, travestida de Holmes, aseguró haberse enganchado tanto con las aventuras del tío Tom, que se pasó la víspera de un examen de historia que todavía no había tocado leyendo .
Aún así, sacó un 9,75 la niña. Si llega a estudiar….le quita la plaza a la profesora.
Tras el encuentro, llegó el esperado momento de hacer entrega de su merecido premio a
la mítica Cris Marple, imponiéndole Joe una banda Made in Amparo que pasará a la
posteridad, y de obsequiar a nuestro padrino con unas “Casas Ahorcadas” en miniatura.

Concluido el acto…llegó el momento de la cena que tantos y tantos quebraderos de cabeza nos había dado.
Una cena que resultó más memorable si cabe, pues sirvió para que los más tímidos se
acercasen a Joe (después de hacerlo a Johnny Walker), y para que descubriera:
- Que no sólo las sillas eléctricas son mortales de necesidad (pobre Willy).
- Que Holmes con falda es aún mejor que con pipa (Elemental, querida Prados).
- Que con monjas tan encantadoras como Ana, no habría tantos ateos por esos mundos de dios (palabra de renegado de colegio de monjas).
- Que la Marple Junior, maestra indiscutible de la recapitulación y del buen rollo, es aún más sagaz que la senior.
- Que los epilépticos son los mejores perros policía (aunque sean vegetarianos y pastelosos).
- Que, como Teruel, Mauricio Romero existe, aunque Antonio se esfuerce en disimularlo.
Eso, y que podríamos haber invitado a cenar a toda la urbanización Buenavista.
En cuatro palabras paquiles, Fan-tás-ti-co.
Ojalá no tengamos que esperar hasta Navidad para que nuestro gran padrino
Joe vuelva a sus Casas

martes, 25 de octubre de 2011

Vuelta a Getafe en 40 líneas




I Tormo Negro




Con la del sábado, es ya la segunda vez que nuestro ínclito club visita Getafe Negro…y la tercera que me pregunto por qué demonios Lorenzo Silva no lo monta en Cuenca. Total, si el 90% del aforo éramos nosotros, ¿no es más normal que Mahoma venga a la sierra, que la sierra a Mahoma? Si yo soy capaz de abarrotar el Volao (últimamente me siento como los Rolling, llenando todos los días), no quiero ni imaginarme que ocurriría si viniera alguien que de verdad supiera del tema (aunque tuviera menos sex-appeal).
Pero bueno, empecemos por el principio, que hay mucho que contar y tampoco es cuestión de convertir el post en testamento (que eso sería más putada que milagro).
Con exquisita puntualidad británica, aunque sin Noelia (¡traidora!), partimos de la estación, diez negritos y dos mulatas, que se apuntaron al bombardeo de forma espontánea.
Dos horas de jarana más tarde, nos apeamos del minibús. Tras llenar el depósito de café y vaciar el otro, pusimos rumbo a la carpa donde Lorenzo Silva actuaría como insigne maestro de ceremonias de “acceso no autorizado”, última novela de Belén Gopegui (que en unas semanas se dejará caer por Cuenca, novia cadáver dixit).
Acto seguido, y nunca mejor dicho,, les llegó su turno a Enrique Rubio, Nicolás Casariego, Yanet Acosta (que me ha dado su palabra de honor de que pasará por las Ahorcadas próximamente), Alejandro Pedregosa (gratísima sorpresa este granadino, y su novela negra ambientada en el camino de Santiago, todo un descubrimiento) y Gabriela Cañas (autora novel paisana que también perjuró por lo más sagrado que pasaría por aquí a hablarnos de su ficción sobre el incendio de la Torre Windsor).
Las 2, hora de comer. Y qué mejor que hacerlo con otro plumífero amigo y futuro visitante de nuestra banda: el inigualable Javier Márquez Sánchez.


Paradójicamente, los platos fuertes llegaron después de los postres, cuando hicimos entrega de su “Tormo Negro “(soga y objeto contundente por fuera y veneno por dentro, el premio criminal definitivo) a Lorenzo Silva, por “La niebla y la doncella”, y saeteamos a preguntas a Luis García Jambrina durante una hora larga.
Mención especial merece la crítica que Francisco le hizo a un latinajo que aparecía en la novela… ¡mal declinado! Cualquiera le tose a Paco Didio Falco….
Por último, acudimos prestos a la carpa para la mesa redonda sobre novela negra de ambientación histórica, donde el propio Luis, el cardo del Norte, Francisco Balbuena y Jorge Navarro departieron animosamente sobre sus últimas novelas: “el manuscrito de nieve” (¿os suena?), Espido Freire (¿o era al revés?), “El alcalde del crimen” (cuyas 700 páginas me estoy hincando con fruición ahora mismo) y “Las cinco muertes del barón airado”.


Concluida ésta, ocho y media pasadas, nos pusimos en ruta, con tan mala fortuna que nuestro hasta entonces apacible conductor descubrió su vocación de kamikaze y casi nos estampa, volantazo va, volantazo viene, de regreso a la ciudad del crimen.
Por suerte, no fue así.
Y… volveremos.


…a menos que Silva entre en razón.