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jueves, 29 de octubre de 2015

Charleta en Belvalle, con JESÚS DE LAS HERAS


Imagen de La Tribuna de Cuenca

Jesús de las Heras (Cuenca, 1943) ha sido periodista durante casi toda su vida en medios como TVE, la voz de Albacete o El País.

Pero antes, allá por los lejanos años sesenta, Jesús fue maestro aquí. Y cuando digo aquí, no me refiero a Cuenca, que también, sino a aquí, en las Escuelas Aguirre.

¿Qué se siente al volver al cole casi medio siglo después?

SINCERAMENTE, EMOCIÓN. El haber sido maestro de escuela primaria me ha marcado en muchos aspectos. Y haberlo sido aquí, en Aguirre, fue muy positivo y tengo muy buenos recuerdos.

Por aquel entonces, a la vez que trabajaba como maestro ya empezaba a hacer periodismo, aquí, en Diario de Cuenca y pude comprobar que la denuncia de lo oculto en la escritura, la prensa o los libros, tiene gran influencia social.

Paralelamente a su labor periodística, durante la Transición desarrolló una curiosa carrera literaria, publicando libros sobre temas tan variopintos como “La España de los quinquis” (Planeta, 1974), “El año Arias” (1975), “El último año de Franco” (1976), “El caso Mestre” (1985) y el que sin duda es mi favorito, “Los chistes verdes españoles” (1980).

¿Podrías refrescarnos la memoria histórica y hablarnos sobre el caso Mestre y los quinquis?

Esos libros fueron consecuencia del trabajo periodístico y del momento histórico. Y los de Arias y Franco, dos diarios políticos de esos años, de hechos y declaraciones, para que su conjunto diera idea exacta de la situación crítica que atravesaba el país.

El caso Mestre, para aportar algo de esclarecimiento sobre un envenenamiento masivo, el síndrome tóxico. Y los quinquis, por la marginalidad existente, tema que entonces, en dictadura, era como nombrar la bicha.

¿Y podrías contarnos el chiste más verde que recuerdes?

No me tira el contar chistes, al menos en frío. Lo siento, pero ahora no puedo.
El libro de los chistes verdes lo hice para contribuir a romper el tabú de la sexualidad todavía persistente en nuestra sociedad, y por eso, además de los chistes, incluí varias entrevistas con diversos intelectuales. Me costó mucho escribirlo porque es muy difícil trasladar al lenguaje escrito el lenguaje oral de un chiste verde sin que pierda su gracia y no resulte obsceno.

Tras un largo paréntesis, en 2011 debutó como novelista con Silencio en Belvalle, con la que se alzó con el premio Alfonso VIII que promovía la Diputación provincial de Cuenca, y en los últimos años ha publicado varios libros de divulgación histórica, sobre la Orden de Santiago, la Orden de Calatrava, Alfonso el de las Navas y este mismo año, sobre la historia de la Espada.

¿No crees que sea injusto para los historiadores que alguien que dio clase a Alfonso VIII como tú se dedique a la divulgación?

Eres un cabroncete. Soy viejo pero no tanto. Yo no le di clases a Alfonso VIII, sino que estudié bachiller en el instituto Alfonso VIII, y en parte por eso he escrito sobre él.

Con las órdenes de Calatrava y de Santiago me pasó algo parecido: me metí con ellas por afinidad histórico-geográfica, y la historia de la Espada ha sido una derivación, en parte, lógica: tanta batalla y tanta espada con las que me topé en los anteriores libros me movieron a indagar sobre esta herramienta con la que el hombre ha ido andando a lo largo de la historia.


¿Qué te llevó a adentrarte en la novela después de tanto tiempo sin dar ni tecla y tanta no ficción?

Un pequeño reto conmigo mismo. A mí me gustaba escribir relatos y publiqué varios en Diario de Cuenca, pero luego, el periodismo puro y duro me absorbió. Así, una vez jubilado, me dije: escribe otro relato ahora. Y salió Silencio en Belvalle.


¿Y por qué en la negra? ¿Y por qué ambientarla aquí cuando llevabas toda la vida en Madrid?

Ciertamente, Belvalle tiene mucho de Cuenca, porque en el esquema inicial del relato quise partir de una localización que me fuera fácil, conocida, y quise que fuese algo negro porque me lo pedía el cuerpo: estaba harto de ver basura en el país.


Lo primero que me llamó la atención en el libro, es su estilo, porque a pesar de ser tu primera novela, salvo en los pasajes bucólicos, en que para mi gusto el texto resulta un poco barroconquense, el resto de la obra está maravillosamente escrita, y para nada parece de un autor novel, pero tampoco de un periodista, ¿cuáles fueron tus referentes?

Bueno, me planteas muchas cosas.

Primero, lo de barroconquense. Sí, quizás hay alguna descripción y algún costumbrismo excesivos. Menos mal que también te parece “maravillosamente escrita”, muchas gracias.

Y en cuanto a  mis referentes, me basé, además de en mis experiencias, en lo leído, aunque no era mucho, de este género de novela, para ser coherente con ella y, a la vez, para ser algo distinto. O sea, la novela negra clásica tenía que estar en Belvalle, pero no todo tenía que ser estilo norteamericano sino también un poco costumbrista. Y en parte tuve muy en cuenta la novela Tiempo de silencio, de Luís Martín Santos, que ya en 1961 criticó las trabas sociopolíticas existentes en España para llevar a cabo investigaciones que mejorasen la vida ciudadana (en aquel caso eran de carácter científico).  Quizás en el coloquio podamos abundar sobre todo esto.  


Con todo, me parece que la trama es una mera excusa para el verdadero fin de la novela, que no es otro que retratar Cuenca y criticar sus usos y costumbres.

Así que lo primero, cómo fuiste tan cobarde para rebautizarla como Belvalle.

No hay cobardía ni valentía en este caso con respecto a una ciudad concreta. Belvalle es Belvalle, no es Cuenca. Por supuesto era consciente de que Belvalle podía ser, y debía ser, identificada con Cuenca, pero Belvalle es cualquier pequeña ciudad de provincia española.


¿Son reales también los personajes?

Todos los personajes de una novela son siempre ficticioreales, perfiles basados en personas, pero en el caso de Belvalle no retratan a nadie en concreto y, simplemente, algún perfil sirve para tejer la trama.


Por si fuera poco, destapas una trama de corrupción inmobiliaria, mucho antes de que el tema estuviera de moda, ¿o es que este tema siempre lo ha estado entre los políticos?

La corrupción inmobiliaria era tema que ya me era conocido desde la época del franquismo, que fue creciendo y que ya se había empezado a abordar en la novela negra española en la época democrática. Cuando me planteé escribir Silencio en Belvalle tenía claro que esa corrupción sería parte principal de la trama. Y esta podredumbre no ha dejado de crecer.

Tanto provincianismo y tanto cacique abruma a Dolores, que es una mujer con ganas de volar, pero atrapada en una jaula dorada, algo que choca con la visión idílica de Belvalle que transmiten personajes como Fernando Torres.

¿Con quién coincides más, con la profesora o con el periodista?


En ese ambiente, el personaje del periodista local Fernando Torres representa el entrañable individuo que ama a su ciudad, aunque haya cosas de ella que no le gusten y por las que no pelea demasiado, quizás porque es difícil hacerlo en una ciudad pequeña. Mientras que el personaje de la profesora de Bellas Artes, Dolores Campos, representa el elemento incómodo en una sociedad asfixiante y en parte corrupta. Y ella me gusta más.


Por último, si a la primera fue la vencida, y te llevaste un premio, ¿por qué no has vuelto a recalar en la novela en general y en la negra en particular?

Algunas veces me tienta novelar alguna historia que conozco, sin determinar a priori la forma o el género, pero eso es algo que está ahí, flotando simplemente. Más probable es que reinicie algo negro, quizás un día de estos.

lunes, 19 de octubre de 2015


SILENCIO EN BELVALLE  de Jesús de las Heras
por Sergio Vera Valencia

Ángel Bueno no es detective.

Ni falta que le hace.

Ángel Bueno es investigador en una asesoría de la gran ciudad.

Y no le va nada mal.

Pero un día, un mal día, Ángel Bueno acepta hacer de detective.

Nada, dos casos de lo más tópicos: proteger a una bellísima dama en peligro, y conseguir pruebas de la infidelidad de una mujer casada.

Dos casos típicos, si no fuera porque la dama en cuestión, Dolores Campos, es la presuntamente infiel esposa del otro cliente, el magnate Alfonso Huertas.

Y que Ángel Bueno ha aceptado los dos casos.

Así que, aunque ejerza de ángel de la guarda, Ángel Bueno tampoco es un angelito, que digamos.

Ni lo suficientemente bueno, para evitar la tragedia que pronto se sumirá sobre Belvalle.


Belvalle, Una pequeña y pintoresca ciudad de provincias más vetusta que Vetusta, donde nunca pasa nada.

Belvalle, el coto privado del todopoderoso Alfonso Huertas, y la cárcel sin rejas de Dolores Campos.

Belvalle, Cuenca para los amigos.

Porque en esta su primera novela, que en 2001 se alzó con el premio Alfonso VIII, Jesús de las Heras (Cuenca, 1943) se sirve del género negro para pintar un lúcido fresco de las sombras de su ciudad natal, plasmando brillantemente su cerrada y opresiva sociedad, su endogámica vida cultural y su caciquil sistema de gobierno.

Y lo consigue con creces, gracias a la destreza del que lleva toda una vida como periodista en El País y medios de todo el ídem, y la perspectiva del que ha sido conquense pródigo durante décadas.
En suma, una más que recomendable forma de descubrir la cara oculta de una ciudad tan encantada de conocerse, que como es patrimonio de la humanidad, no necesita

sábado, 10 de octubre de 2015

Tartan noir: Escocia se viste de negro.


Como ya es habitual en las Ahorcadas, este curso intentaremos hacer un recorrido por los criminales literarios más relevantes de un país.

Pero como es novedad en estas Casas, este año entre toda la tribu vamos a ir reseñando poco a poco los autores que vayamos leyendo.

Y como este curso el país elegido ha sido Escocia, es impepinable abrir esta sección con uno de los maestros: el edimburgués ( sí, suena mal, pero es así como se dice) Sir Arthur Conan Doyle.

Os dejamos con la estupenda reseña de Raquel Soler de las primeras aventuras de su inmortal criatura, el gran Sherlock Holmes.

 Hacer a estas alturas una introducción a Sherlock Holmes y su inseparable Watson sería, sin lugar a dudas, algo innecesario. Todos conocemos perfectamente al legendario detective, tan racional y deductivo como psicopático. Sin embargo, casi todo el mundo relaciona este personaje con la novela detectivesca, olvidándose de los más de 50 relatos cortos que se escribieron sobre Holmes, Watson y sus casos.

Las Aventuras de Sherlock Holmes es uno de los cinco libros de relatos cortos que Sir Arthur Conan Doyle escribió sobre este detective. Al contrario que en sus novelas, la trama es más clara, y los procesos deductivos más directos y sencillos. ¡Es lo normal! Al fin y al cabo nos está resolviendo doce casos diferentes. Eso sí. La sencillez no resta calidad literaria a la obra. Al contrario, creo que es en este tipo de relatos donde la trama y el personaje de Holmes brillan con más fuerza. Al ir directos al grano y tener unos casos más simples (aunque no por ello aburridos) podemos disfrutar más de la genialidad de nuestro cocainómano favorito.

Esta recopilación de relatos destaca además por tener a uno de los personajes más memorables de toda la mitología holmesiana: Irene Adler. Este magnífico  personaje solo necesitó un breve relato (Escándalo en Bohemia) para ganarse el corazón de los fans. ¿Pero cómo no ensalzar a este personaje, siendo como fue capaz de engañar al ilustre detective?

Irene Adler aparte, cada uno de estos relatos nos a una pequeña píldora de Holmes. Desde su lado más divertido, en “La Liga de los Pelirrojos”, “El hombre del Labio Torcido” o “El Aristócrata Solterón” a otros más dramáticos, como “El Misterio del valle Boscombe”.

En resumen, un gran libro de relatos de misterio del genio escocés. Cargaditos de sorpresas y de sarcasmo, como solo Doyle sabía hacer.

viernes, 2 de octubre de 2015

El Planeta se acerca




La semana pasada, nuestro querido Naranjito del Árbol volvió a demostrar que lo suyo es el francés, alzándose con el premio más importante del género negro en el país vecino. Un galardón que sólo dos compatriotas habían conseguido antes que él. Nada más y nada menos que Manuel Vázquez Montalbán y Arturo Pérez Reverte.

Os dejamos con la estupenda entrevista que el martes le hizo el hermano Manzano en la que probablemente sea la última de sus “Crónicas del vértigo”.


Y es que, digas lo que digas,  el Planeta está cada vez más cerca, Víctor.
Y si no, no haberte llevado el Tormo Negro.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Dos negritas, dos psicothrillers


La chica del tren, Paula Hawkings.
Por Leonilde Álvarez.

Paula Hawkins nació en Zimbabue, se mudó a Londres en 1989, donde trabajó como periodista. Este libro es reciente, de este mismo año y habla de la pérdida, de la mentira y de las cosas cotidianas que pueden llevar a un asesinato.

Es un thriller psicológico que se desarrolla en la periferia de Londres, con la ventanilla del tren de las 8.04 como punto de observación de su protagonista Rachel. Una treintañera, divorciada, con problemas por el alcohol, sin trabajo, que echa de menos la vida que tuvo y que perdió. Una mujer que imagina las vidas que ve desde el tren en los adosados que lo flanquean y que a través de la desaparición de una de las mujeres que observaba va a descubrir los engaños que rodean sus vidas, frustrada por su incapacidad de recordar lo que ocurrió la noche clave, mientras su vida es una sucesión de mentiras que no puede controlar.

Nos habla de la veracidad de nuestros recuerdos y de la vulnerabilidad que se siente cuando no puedes confiar en ellos o cuando no puedes recordarlos.

El libro tiene una narrativa clara, al principio un poco lenta, que se va acelerando hasta el final. Hay dos líneas de tiempo y varias narradoras. Los personajes que en su inicio parecen normales, por la presión psicológica resultan cada vez más repulsivos, pero a la vez más reales.

Es un libro que se lee fácil, que entretiene y si habéis tenido alguna vez lagunas mentales u olvidos os dará que pensar.



Ópera Magna, Vicente Marco.
Por Almudena Torrijos.

Esta novela, ganadora del XXIX Premio Jaén de Novela, está Calificada como  “thriller psicológico”. Sobrevuela el mundo de premios literarios (tan conocido por el autor) y el mundo íntimo y familiar de una pareja. La novela relata el encuentro de dos autores en el momento de recoger un premio. Mando Benavides, ganador del mismo y su mujer, Aina, son abordados por Diego Leonarte, finalista del galardón.

La incursión de Diego en la vida de Mando es la misma que la de una gota de agua en medio de una roca: firme, certera y lenta pero imparable.

Diego quiere ser amigo incondicional de la pareja, ¿qué hay de malo tener un amigo fiel y dispuesto a todo por ti?.

La novela está escrita en primera persona, lo que aumenta la tensión psicológica y el entramado inexplicable de sensaciones que el autor siente y que son incomprendidos a su alrededor. Esta forma narrativa nos acerca a la atmósfera asfixiante que vive el protagonista; a esto le ayudan los diálogos cortos y apropiados, las frases breves y certeras que no se pierden en descripciones banales ni pomposas construcciones gramaticales.

Entrar en la mente de Mando, vivir su angustia y sentir sus celos, puede llegar a hacernos entender las oscuras naturalezas que a veces rondan al ser humano.


La novela está bien desarrollada, construida con ritmo ágil y con un final digno del Premio Jaén de novela.

Si aun dudas si leerlo te contaré que el final es inesperado para los que no tienen una mente retorcida y capaz de vivir "vidas paralelas".

martes, 15 de septiembre de 2015


"Un hombre", de Oriana Fallaci.
Por Sierra Soria
Este libro nos narra la vida del inclasificable Alekos Panagulis, desde su atentado fallido a Papadopoulus en la dictadura de los coroneles en la Grecia de 1968, hasta su muerte en extrañas circunstancias en 1976.
Como es un libro muy extenso (casi 500 páginas), mi recomendación para el club se ciñe a la primera parte del libro: desde el atentado hasta su salida de la carcel, lo que abarca los cinco años de prisión.
 Pero ¿por qué una biografía en un club de novela negra?:
- Porque la realidad supera con creces a la ficción y es mucho más rica en matices.
- Porque lo que se nos narra es brutal pero no necesitamos quitar los ojos del libro para descansar del horror, sino que el libro nos atrapa, nos arranca la sonrisa e incluso la carcajada.
- Porque el personaje lo merece, es un hombre entre un millón
- Porque nos muestra el valor de la voluntad por encima de todas las tiranías.
- Porque a la que suscribe le ha encantado y os lo cuenta, así que leed y juzgad.
  

Sangre de barro, de Maribel Medina.
Por Aurelia Martín Mayordomo.

Esta historia comienza en Les Diablerets, un pueblo situado en los Alpes suizos. En este pueblo se encuentra un centro de alto rendimiento para atletas profesionales.

Úna Kovalenko está en su habitación disfrutando, a través de la ventana, de la belleza del anochecer y se prepara para acostarse. Cuando llega la noche cerrada Úna duerme profundamente y ya no despertará. No acude a los entrenamientos, van a buscarla y la encontrarán muerta.

Maire Gallagher recibe la noticia de la muerte de su hija y queda hundida sin saber cómo reaccionar ante la noticia. Lo único que se le ocurre es llamar a Thomas Connors, su primer amor de la adolescencia, para que gestione la repatriación a Irlanda del cadáver y recoja las pertenencias de su hija. Thomas Connors es psicólogo criminalista, trabajó de perfilador psicológico de asesinos para el FBI de New York y ahora trabaja en Lyon para Interpol como enlace con la ONU.
En el tiempo que Connors está haciendo los trámites de reconocimiento del cadáver y la repatriación de Úna, muere otra atleta en el mismo centro de alto rendimiento. Y también pertenece a la Federación Rusa.
Laura Terraux, la forense encargada de las autopsias, se alarma ante la muerte de estas jóvenes. La muerte súbita solo le permite certificar muerte natural pero se salen de las estadísticas. Laura contacta con Thomas, y le plantea las dudas que tiene sobre estas muertes. A partir de aquí comienzan una investigación conjunta que les va descubriendo un mundo inquietante y muy peligroso.
Paralelamente a la investigación, viviremos el proceso de transformación que vive Janik Toledo, otro atleta que vive en el mismo centro. Janik es un joven con muchas ilusiones por triunfar como corredor de medio fondo, que se ve obligado a enfrentarse a la realidad del doping dentro del deporte de élite si quiere llegar, algún día, a estar dentro del grupo de los mejores del mundo.
Con un buen estilo narrativo y mucha sutileza, Maribel Medina, nos va poniendo anzuelos donde va picando nuestra curiosidad e interés por desentrañar los secretos de esta historia, creando una lectura adictiva página tras página que me ha mantenido clavada a la lectura. Una prosa sencilla y directa, en la que abundan los diálogos, nos permite una lectura ágil y muy amena.
El/la que se anime a leer esta novela, cuando pase algo más de la mitad, puede tener la sensación de que ya sabe cómo se va a resolver toda la historia porque da la sensación de que es un argumento predecible, pero nada más lejos de la realidad. Igual que he contado que Maribel Medina nos va poniendo anzuelos sutiles y nos vamos enganchando a la lectura casi sin darnos cuenta, con el desenlace de la historia pasa algo parecido, va girando el argumento poco a poco hacia un final que no sospechaba y que me ha sorprendido. Un final perfecto como reflejo de la realidad.
El eje argumental es el doping en el deporte profesional. La autora aporta una gran cantidad de datos, tanto económicos como de productos y técnicas para esta práctica, la importancia y poder de la industria farmacéutica y lo que me ha inquietado más, porque de verdad es muy inquietante, es en qué punto se encuentran la investigación y hacia dónde va en el descubrimiento y desarrollo de productos para la creación de atletas sobrehumanos. Creo que la novela tiene un gran trabajo de documentación.


domingo, 6 de septiembre de 2015

DOS RECOMENDACIONES DE LA TRIBU


El asesinato de Pitágoras, de Marcos Chicot.
Por Aurelia Martín Mayordomo.

El anciano filósofo Pitágoras, uno de los hombres con más poder de su época, está a punto de elegir un sucesor entre sus discípulos. Para ello, ha decidido organizar reuniones donde poder observarlos y tomar la decisión, que marcará el futuro de la escuela pitagórica.

Pero en la 1ª, muere asesinado uno de los discípulos, por lo que Pitágoras contrata al investigador egipcio Akenon, que junto a la enigmática hija de Pitágoras, tratarán de descubrir quién es el asesino.

Una historia muy bien contada, con un argumento de novela histórica y novela negra donde tienen protagonismo las matemáticas y la filosofía. Con prosa sencilla y muchos diálogos, el autor consigue que su lectura sea amena y emocionante, y el interés aumenta cuando descifras los enigmas y asesinatos, cuya resolución depara una sorpresa final.


No mires atrás, de Karim Fossun
Por Leonilde Álvarez

 Karin Fossum, nacida en 1954 en Sandefjord, Noruega, es una autora de la narrativa policíaca escandinava. Su estilo se centra en la introspección y las motivaciones psicológicas de los personajes que protagonizan las historias criminales.

Esta novela fue publicada en España en 1999 por Editorial Grijalbo. Es la segunda de la serie del inspector Sejer, el cual utiliza la intuición y el trabajo en la calle, ya que sabe que los asesinos son gente como los demás.

 Desde el inicio nos despista e intranquiliza con la desaparición de una niña de seis años y la aparición de una adolescente muerta en la orilla de un lago. No parece haber motivos para la muerte de una buena chica, deportista y trabajadora a la que todo el mundo quería. Pero a medida que avanza la novela vamos descubriendo el sórdido pasado de algunos vecinos del pueblo y como los problemas psicológicos condicionan la vida de las personas.


La forma de escribir de la autora hace que el principio y el final abierto de la novela formen un círculo de pesadilla.

Si tienes curiosidad por el paraíso natural y social nórdico, del que tanto hemos oído hablar, en esta novela la autora describe las diferencias entre la vida rural y urbana, y nos muestra como los diversos tipos de familias respetan la forma en que cada uno de sus miembros quiere desarrollar su existencia.