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lunes, 24 de junio de 2013

La tristeza del samurái, Tormo Negro 2013.




Como ya es tradición en las Casas Ahorcadas, durante la última reunión, aparte de cena de gala y copas con gula, abrazos y despedidas, también hay espacio para la votación del Tormo Negro, el premio que anual y democráticamente concedemos a la  mejor novela leída durante el curso.
Un Tormo negro pero transparente, humilde pero honrado, que en su primera edición hace dos años, recayó en “La niebla y la doncella”, la tercera entrega de las andanzas de la benemérita pareja de Lorenzo Silva, y el año pasado en “Tom Z Stone”, el debut del carismático Bogart reanimado por Joe Álamo, y que en esta ocasión ha sido para “La tristeza del samurái”, la segunda obra de Víctor del Árbol, que ya recibiera el (casi tan) prestigioso Premio a la mejor novela negra europea 2012 de la revista francesa Le Point.
Y aunque lamentablemente nuestro galardón no sacará de pobre al ganador (que para eso están los más de 100.000 ejemplares que lleva vendidos al otro lado de los Pirineos), hacerse con él no es moco de pavo, oigan.
 Porque, como el leitmotiv del presente año era analizar comparativamente la evolución de la novela criminal en España y Estados Unidos década por década, desde que surgiera el noir en las revistas pulp americanas de los años 20 hasta que Carvalho y Montalbán acometiesen su personalísima crónica sentimental en negro de la Transición española , el samurái del Árbol ha tenido que vérselas, entre otros, con rivales de la talla de la mítica “Cosecha roja” de Dashiel Hammett,” “Adiós, muñeca” del todopoderoso tándem Marlowe-Chandler, “El asesino dentro de mí” del deliciosamente desquiciado Jim Thompson, o “Las hermanas coloradas” que en 1969 le valieron un Nadal a Plinio, el jefe de la guardia municipal  de Tomelloso creado por Francisco García Pavón.
Un honor subjetivo (por definición, todos los artísticos lo son), pero indiscutiblemente merecido por su ambición narrativa y preciosismo literario.
 No en vano, este adictivo thriller histórico a caballo entre los primeros días del franquismo y los de la democracia, se sirve de un estilo crudo y poético para armar una laberíntica trama de engaños, traiciones y vendettas familiares repleta de personajes redondos, frases lapidarias y giros inesperados, que reflexiona de forma descarnada sobre un tema tan humano y universal como es la culpa. Porque, ¿es lícito que los hijos paguen por los pecados cometidos por sus padres?


Una lectura diferente, ideal para sobrellevar los largos y tediosos meses de verano.

Una novela que no te puedes perder

martes, 11 de junio de 2013

TORMO BUSCA NEGRITO

Tras una primera votación, celebrada el pasado 7 de junio, la tribu de las Casas Ahorcadas ha decidido que los finalistas del Tormo Negro 2013 son:

Víctor del Árbol, por “La tristeza del samurái”.



Galgo Cabanas, por “Cuando estás en el baile, bailas”.



Joe Álamo, por “Let it be”.



El ganador será elegido el 21 de junio, en la cena de fin de curso.
Enhorabuena a los nominados, ¡y que gane el mejor!
O el que La tenga más larga.

La cuenta corriente, se entiende. 

miércoles, 22 de mayo de 2013

SIN PALABRAS



Así estoy, después de este fin de semana:

SIN PALABRAS.

  • Qué decir, después de tantos abrazos fraternales, tantas anécdotas memorables, y tantas risas contagiosas.

  • Después de tantos buses sin parada, tantas copas sin rey y tantas horas sin sueño.

  • Después de tantas (sobre) mesas redondas,  tantas charlas (para) literarias, y tantos discursos de barra.

  • Después de tantas Fiestas con Maluenda, de tantos bailes con Cabanas y de tantas noches con Víctor-Tristante.

  • Después de tantos solos de Márquez, tantos vítores por Urra, y tanto quedarnos a cuadros con el ingenio de Pepe Serrano.
  • De tantas aventuras con Alfred y Ana Campoy, tanto ver el lado  extraño de Joe y tanto  comprobar como todavía hay editores Alreves de su fama.


Sólo  una cosa:

GRACIAS.

  • Gracias, a todo el personal de la Diputación,  y muy especialmente África y Marta, que han hecho lo imposible para que el Encuentro fuera posible, y para que el primero no sea el último.



  • Gracias, a los bibliocriminales que acudieron prestos a mi llamada, aunque fuese casi a cobro revertido,  por ayudarnos a perpetrar este primer Encuentro criminal.
  • Gracias, a los negritos que me han ayudado a sacar todo esto adelante, sin  que servidor tuviera que salir con los pies por el mismo sitio.
  • Y sobre todo, gracias, un millón de gracias a todos vosotros, a toda la tribu, mención especial a la yaya Marple,  por estar ahí al pie del cañón, por hacer que los sueños que me lo quitan se hagan realidad.

Eso, ¿y cuándo repetimos?


sábado, 11 de mayo de 2013

I ENCUENTRO DE NOVELA CRIMINAL "LAS CASAS AHORCADAS"



El crimen ha vuelto a nuestra ciudad… para quedarse

Imbuido del espíritu de la Semana Negra de Gijón, el encuentro de novela criminal “Las Casas Ahorcadas" nace con el firme propósito de ser un evento ameno y horizontal que rompa con la tradicional imagen sesuda y elitista de la literatura para acercarla al gran público.
¿Y qué mejor para lograrlo que el género negro, el que más éxito de ventas cosechó el año pasado en nuestro país?
 Hacerlo con algunas de las mejores plumas surgidas en los últimos años por estos lares, autores de la talla de Víctor del Árbol, premio a la mejor novela negra europea 2012, o Jerónimo Tristante, cuyo trasunto español de Sherlock, Víctor Ros, será adaptado en breve a la pequeña pantalla.

Un evento ameno, con actividades de interés para pequeños, medianos y mayores: presentaciones   sin Power-point, talleres  detectivescos para pasárselo pipa, conferencias repletas de interferencias, y mesas redondas  sin cabezas cuadradas, donde dar respuesta  a dudas existenciales que corroen al ser humano desde tiempos inmemoriales, como a quién hay que matar para vivir del crimen literario en España, cómo se escribe una novela negra o qué tiene que ver el método holmesiano con la comprensión lectora.
Un evento horizontal, donde haya mesas de bar después de las redondas, conferencias con tapa, presentaciones  lectoras  tras las literarias,  donde lectores con ganas puedan charlar con autores sin prisas, sin colas kilométricas ni dedicatorias apresuradas,  de igual a igual, de lector a lector.
 Un evento pensado para ti, para todos tus compañeros y para ti, el primero, así que díselo a tus amigos y a tus vecinos, a tus hijos y a tus padres, a todos, porque el crimen ha vuelto a nuestra ciudad para quedarse.
 Y no venir, sí que tendría delito.











domingo, 7 de abril de 2013

ANTOLOGÍA PASTWEED NOIR I


 
 

Si lo bueno, si breve, dos veces bueno, ¡imaginaos los pastweets noir! Aquí tenéis la primera remesa del certamen, relatos hiperbreves, supernegros  y algo rosas.

En primer lugar, como no podría ser de otra forma,  el declarado ganador por Joe Álamo y premiado con un ejemplar de su, a todas luces fantástica, nueva novela  “Lado extraño”, un pastweet noir  de la negrita más polifacética de la tribu….

 

¡Ana Martínez, alias Pichuchina!

 
 

Se levantó romántico, susurrándome: “Tengo un hambre voraz esta mañana, voy a empezar contigo el desayuno”. Nunca pensé que el amor doliera tanto. 

 

 

 

Y para no empacharos, porque hay muchos, y muy buenos, aquí os dejo unos cuantos, junto con un desafío, ¿De quién son?

Dos pistas: la lista de sospechosos y  el sumario de cargos que se les imputan: Herminda, Pichuchina, Raquel, Noelia, Paco   y, cómo no, la reina del pastel noir, Carolina.

 

Hagan sus apuestas y comentarios.

 

I

 

Por la noche hay sapos que se transforman en príncipes. Al despertar en la charca grité, pero sólo me salió un magnífico croar. También hay princesas que salimos ranas.

 

Una lágrima se unió con la gota de sudor que bajaba por mi vientre. En el instante que llegaba al clímax lo supe. Todo había acabado. Entonces salté por la ventana.

 

II

 

Sí, puse las pruebas que te incriminaban. Luz seguía riendo cuando se fue de la cárcel. Ya no dolía la traición, ya no dolía..... Nada.

 

Hace dos años, la luna y ella lo saben, mató lo que amaba y enterró en un lugar que compartieron. Reza allí con piedrecitas…hasta luego, Fer.

 

III

 

La amó toda su vida, pero ella jamás le hizo el menor caso. Hoy es el hombre más feliz del mundo: ¡sus nichos son contiguos!

 

La maté porque era mía, le dijo al juez mirando la navaja.

 

Mudo de rabia la estranguló para hacerse entender.

 

IV

 

"Con el carmín trazaba sobre tu cuerpo líneas de recuerdos que ya no importaban, dibujaba promesas sin eco, vacías, muertas... Como tú.

 

Y el cuervo se posó sobre Ella. Ojos azules, tez clara. Calculadora. Fría. Ahora más que nunca. "" No se confundan, la amaba, pero se lo merecía."

 

 

V

 

Cómplice. En el crimen y en su condena. En el placer y en su dolor. En la vida y en su herida. Pero sólo me arrepiento de no haberte besado.

 

Flores secas. Heridas abiertas. Huellas del crimen que aún no he cometido. Porque el amor se dio la vuelta y su sombra me empuja hacia ti.

 

Sobran puñales. Las mujeres no matamos así. Sobran venenos. Los valientes no morimos así. Faltan caricias. Los amantes no vivimos así.

 

 
VI
 

“Rompió mi corazón…así que yo tomé el suyo”  explicó mientras la llevaban esposada, aún con restos de la víscera asomando entre los dientes

 

Anciano mata a hachazos a su mujer en su aniversario. Horas antes se oyeron gritos que decían: “52 años y  aún no sabes que odio las corbatas”

 

Preséntate con una copa, enamórala con un chiste, declárate con flores, cásate con diamantes, enviuda con estramonio.

jueves, 28 de marzo de 2013

Entrevista con Víctor del Árbol, autor de “Respirar por la herida”


 
 

Víctor del Árbol  Romero nació en Barcelona en 1968. Mozo de escuadra durante dos décadas, tras abandonar el seminario por amor,  estudió Historia en la Universitat de Barcelona y participó durante dos años como locutor y colaborador en un programa de realidad social de  Radio Estel.

Aunque  resultó finalista del VIII premio Fernando Lara en 2003 con la inédita “El abismo de los sueños, su primera obra en llegar a imprenta fue “El peso de los muertos” (2006) que resultó ganadora del premio Tiflos.

El éxito nacional e internacional le llegó, sin embargo, de la mano de su segunda novela, “La tristeza del samurái” (2011), que le ha abierto las puertas de librerías de medio mundo y convertido en un auténtico “capo di tutti capi” del hampa impresa nacional, y  no por casualidad finalista del premio Novelpol 2012 y la primera obra española galardonada con Le Prix du Polar Européen a la mejor novela negra europea por la prestigiosa revista francesa Le point, que antes ganara gente de la talla de Philip Kerr o Arnaldur Indradason.

Y a principios del 2013, vio la luz “Respirar por la herida”, su mejor y más ambiciosa obra hasta la fecha.

Muy buenas tardes Víctor, y muchas gracias por prestarte a este viaje relámpago desde la ciudad condal a la del crimen para visitar las Casas Ahorcadas.

 

 

P:¿Podrías comenzar explicándonos como llega un seminarista a ser miembro de las fuerzas del orden y luego parte del lumpen editorial patrio?

R: Sería como explicar toda una vida de manera lógica y coherente, obviando los momentos de dudas, las contradicciones, los aciertos y los errores. Digamos que nunca me ha gustado quedarme al margen de la realidad que me envuelve, y que siempre he sentido una curiosidad innata por las puertas entornadas. A lo largo de mi camino, se han ido presentando diferentes opciones de implicarme en mi propio destino, y nunca he dicho “no”. En el barrio donde me crié los sacerdotes obreros eran una fuerza viva del barrio, se implicaban en la educación, en las manifestaciones para lograr mejoras…Y yo les veía vivir la Fe como una cosa que iba mucho más allá de las iglesias. Pasaron los años, y las dudas y las creencias me alejaron de la idea de la Iglesia, pero no de la idea religiosa, de un modo de entender la vida como algo trascendental.

En cierto modo, trabajar años después en la Policía tiene que ver con ese espíritu: Cambiar las cosas, participar de un momento histórico, sentirte útil.

Pero la única constante en mi vida, más allá de las privilegiadas circunstancias que se me han presentado, es la escritura. Nunca dejé de escribir desde que aprendí a construir refugios de palabras. El hacer de ello mi forma de vida es algo que solo ha ocurrido muy recientemente, y ojalá sea un salto definitivo, pero uno nunca puede dar nada por descartado.

 

P: Como hemos visto, entre “El peso de los muertos” y el samurái transcurrieron cinco largos años, ¿fue por falta de inspiración o de editorial que se atreviera con Publio i compañía?

R: Nunca me han faltado ideas ni ganas de transcribirlas. Cuando en 2006 El Peso de los Muertos ganó el Tiflos, fue con un jurado impresionante: Manuel Longares, Luís Mateo Díaz, Soledad Puértolas…Recuerdo las palabras que me dijo Luís Mateo. Me las guardo para mí, pero fueron muy valiosas. Hasta el 2011 seguí escribiendo, tratando de publicar y sufriendo ese Vía Crucis que los escritores pasamos en forma de negativas más o menos amables de editoriales, agentes y demás. Llegué a pensar que no lo lograría, y sufrí algunas decepciones muy importantes con ciertas personas del mundo del libro. Pero nunca dejé de escribir, no olvidé ni por un minuto el porqué lo hacía, y eso me ayudó hasta que apareció una editorial joven, independiente, y que conocían mi ópera prima. Insistieron, volvieron a insistir. Y al final empezó esta historia con el manuscrito de La Tristeza del Samurái, en 2011.

 

P: ¿Tienes pensado rescatar tu inédita ópera prima?

R: Creo que he crecido como persona y como escritor en estos años. Sí, volverá a editarse, pero muy probablemente la escriba de otro modo, le dé una revisión a fondo. Los derechos para El Peso de los Muertos se los cedí a mi editorial actual. Ya veremos qué pasa.

 

 

P: A propósito, ¿por qué  cuando la mayoría de autores, Lorenzo Silva,  Giménez Bartlett o González Ledesma por citar los más conocidos, pasan meses documentándose para pergeñar investigaciones e investigadores creíbles para sus series, tú que lo eras, apenas escribas sobre polis? ¿No te tienta crear tu propia serie?

R: Aunque la ficción y la Realidad deben parecerse y acercarse cuanto puedan la una a la otra, nunca hay que olvidar una obviedad: son conceptos distintos. Durante 20 años he trabajado en la Policía Autonómica Catalana en diferentes destinos y responsabilidades, de modo que podríamos decir que tengo una idea global bastante cercana del trabajo policial. Sin embargo, lo que me interesa de esta experiencia no es lo anecdótico, las cosas que me han pasado o que haya podido ver. Sin duda son importantes pero forman parte de mi espectro privado. Lo que a mí me interesa es trasladar el poso que esas vivencias han dejado en mi interior: una forma poliédrica de ver la realidad, empatizar con casi cualquier emoción, ser capaz al menos de describirla con intensidad y certeza.

 Respecto a la segunda parte de la pregunta, por ahora no me planteo crear una serie. Me apetece la exploración continua, buscar nuevos perfiles. Aunque si Respirar por la Herida funciona entre los lectores como espero, no descartaría una segunda parte con algunos de sus personajes más carismáticos.

 

 

 

P: Centrándonos ya en “Respirar por la herida”, que inevitablemente compararemos con el resto de tu obra, lo primero que llama la atención cuando uno empieza a leerla es su estilo. El lenguaje del samurái, frío y certero como una katana, ha dejado paso a una voz intimista próxima a la prosa poética y rebosante de aforismos, ¿obedece este cambio a exigencias del nuevo guión o a la mayor madurez de su autor?

R: Obedece a la voluntad de no quedarse en lo conocido. Me apetecía explorar otra forma de contar, arriesgarme a ir mucho más lejos con cada personaje, sentarme con ellos, desnudarlos hasta donde me fuera posible. Con respecto al lenguaje y al registro literario, sé que la prosa poética o que la metáfora están en desuso, pero bien utilizados estos son recursos que le dan una mayor dimensión al texto, y permiten profundizar en su lectura más allá de lo estético. Yo me he propuesto no renunciar a mi manera de escribir convencido de que es compatible con un público lector mayoritario.

 

P: Respirar por la herida es una novela muy compleja y argumentalmente ambiciosa,  que entrelaza el pasado y el presente de una decena de personajes, ¿cómo fue su proceso de gestación, partiste de la trama o de los actores?  

R: En mis novelas siempre son los personajes los que dibujan la historia. Lo que yo busco es provocar en el lector algo que va más allá de la curiosidad, de saber qué pasa, cómo acaba el misterio. Yo intento crear espejos para que el lector se identifique, le invito a participar, a ser parte real de la historia. Y eso sólo puedo conseguirlo si los personajes son creíbles, evolucionan al margen de las necesidades de la trama. Lo que importa es quiénes son y porqué son así. Más que lo que hacen.

 

P: Al igual que en las primeras, especialmente el samurái, estamos ante una obra coral,  con casi una docena de personajes grises, tan humanos que sería más acertado llamarlos personas imaginarias, personas de ficción a las que llegamos a conocer con mayor profundidad que a la mayoría de los protagonistas del 99% de los libros que llegan a  nuestras librerías, sean o no de género, ¿tienes un trastorno d personalidad múltiple o sólo una imaginación  portentosa?

R: A mí me fascinan las novelas corales, donde no puedes decir con certeza quién es el protagonista porque de un modo u otro todos lo son. Me gusta que los personajes secundarios crezcan como la levadura y lleguen incluso a superar en vigor narrativo a los supuestamente principales. Eso está muy presente en mis novelas, y quizá más que en ninguna otra en Respirar por la Herida: la capacidad de convertir a las víctimas en verdugos y viceversa.

 

P: ¿Por qué no hay lugar al humor en tus novelas?

R: Porque la ironía (ese matiz del humor que a mí me gusta) se lo dejo a la vida, a las circunstancias distónicas que los personajes tienen que afrontar. Ese humor del que hablo es el que te deja la sonrisa congelada. Paradójicamente, yo aprecio mucho en lo privado el sentido del humor como válvula y como evidencia de vitalidad. Pero en las atmósferas que creo en mis novelas, no tiene cabida.

 

 

P: Si bien la localización es casi testimonial en tus obras, más bien ambientadas en el mundo interior de sus protagonistas, llama la atención que de tu tierra natal te hayas desplazado a Madrid en esta ocasión, ¿se debe a algún motivo en particular?

R: Soy un barcelonés con el privilegio y la mirada del foráneo en Madrid. Me encanta la ciudad, ese nudo de caminos que parece no ir a ningún sitio. No quería describir la ciudad, sino las sensaciones que deja en una mirada que no está contaminada por el pasado ni por lo cotidiano. Algo parecido a lo que ocurre con el otro paisaje de la novela, Argel.

 

P: Aunque tus tramas, criaturas y estilo sean extraordinarios, quizá el rasgo más característico de tu trilogía del pecado, por llamarla de algún modo,  es que más que la sociología del crimen,  la crítica social tradicionalmente inherente al género, aquí lo más relevante es la exploración de algo mucho más universal como  son los traumas de las víctimas y cómo sus pulsiones de amor   se convierten en pulsiones de muerte, ¿estamos ante el nacimiento del thriller psicoanalítico?

R: Jajaja, me cuesta incluso pronunciar el concepto. Veamos, thriller sí, en cuanto a novela de suspense (lo hay, y mucho) y de emoción (la hay y mucha) y psicoanalítico, sí, al menos en parte, en cuanto que no me conformo con describir las acciones de los personajes sino  que para mí lo más importante es profundizar en sus razones y en las consecuencias emocionales que causan sus decisiones. En cualquier caso, novela negra, novela social, novela tremendista, hoy en día existe una tendencia generalizada al mestizaje, cosa totalmente acorde a los tiempos. Sigue habiendo purismos de la novela inglesa deductiva o del hard boiled, sin duda. Pero yo no entro a valorar un cierto tipo de justicia final. Me importa la historia, no la etiqueta que finalmente acabe teniendo.

 

P: Tus hojas no se parecen a ninguna que yo conozca, ¿Cuáles son las raíces literarias del Árbol? ¿Qué otras semillas negras recomiendas plantar  en nuestras estanterías?

R: Sé que esto es impopular, pero yo sigo pensando que los clásicos son el fundamento de la buena literatura, por una sencilla razón: ellos han superado el cedazo del tiempo. La literatura rusa de mediados del XIX, el existencialismo francés de posguerra, y sobretodo el realismo mágico latinoamericano. Para mí son las tres raíces que me alimentan. Más recientes, me llama la atención Pollock, Lehane, Franzen…Españoles estoy descubriendo a Zanón, Hill, Del Valle y cualquiera que un prescriptor de confianza me recomiende. Soy muy curioso.

 

P: ¿A qué crees que se debe que tus textos tengan más repercusión fuera de nuestras fronteras que dentro? ¿Tan vigente sigue en nuestro país el “nadie es profeta en su tierra?

R: Es algo que no pasa desapercibido para mí, claro. Y no te negaré que me apena un poco. No me voy a poner a elucubrar sobre los porqués, es obvio que se me lee más en el extranjero que en España. Pero tengo la confianza y la paciencia necesaria para que el gran público lector conozca mis historias. El camino ya empezó con La Tristeza del Samurái y con Respirar por la Herida pienso que por fin, va a suceder.

 

P: Y después de parir una obra de tal envergadura a todos los niveles, ¿cómo afronta Víctor del Árbol la próxima? ¿Cuántos bosques habrá que talar para la primera tirada?

           R: El futuro no existe más que en una hipótesis. Yo soy persona de realidades. Hoy toca luchar por esta novela. La próxima, que ya está en mi cabeza, tendrá que esperar turno.

 

 

 

Extraído del boletín “Entre líneas” de la Biblioteca Municipal  de Cuenca (http://bibliocuenca.blogspot.com.es/).

domingo, 17 de marzo de 2013

VUELVE A CUENCA


 
 

Cuando lees algo, especialmente cuando ese algo te cala hondo, conocer a su autor siempre conlleva alegría y temor a partes iguales.

Alegría por tener la oportunidad de encontrarte con alguien a quien admiras, y temor a descubrir que en realidad no se trata de alguien tan especial como sus líneas, sino con tanto oficio  juntando letras (o seleccionando negros) que su encanto a la postre sólo resulte un espejismo narrativo.

Pues bien, aunque el gran Víctor del Árbol no me era del todo ajeno, apenas había tenido oportunidad de conversar con él, de reír con él, de abrazarle.
 

Y cuando lo he hecho, después de haber vibrado y sufrido con sus personas imaginarias, después de casi mil páginas de samuráis tristes y heridas supurantes,   resulta innegable que la sensibilidad que destilan todas y cada una de ellas sólo son una mínima parte de la que emana de su cuerpo a cuerpo, y su inmensa calidad literaria nunca hará justicia a la que irradia su persona, ni siquiera cuando llegue a ser una estrella que recoja Tormos y rechace Planetas.

 
 

Llegó como es, sencillo y afable, hambriento de anécdotas y literatura, y desde el principio se convirtió en uno más de la tribu, en alguien capaz de mojarse en sus opiniones sin que las ajenas le calasen, de empaparse del espíritu de las Ahorcadas. Un auténtico anfibio de las letras, que tan pronto te respondía a la más sesuda de las disquisiciones como se bajaba del estrado a repartir besos y firmas y compartir sopas (buaj) y copas como un negrito más.

 Eso, por no hablar de que cuando hicimos nuestra última parada de la noche en el Bus, como empieza a ser tradición, dejase muy alto el listón y muy claro de qué árbol es Víctor, todo ello entre lecciones  magistrales del que está llamado a ser el baile del verano: el Pichuchina Style  (¡Ey, sexy clown!).
 

Una velada muy larga que se nos hizo muy corta, un encuentro de tres horas que se nos antojó de tres minutos,  y que nos dejó a todos con ganas de más.

Por eso, te ruego que pegues en la ventana de tu despacho una pegatina que rece:
 
Vuelve a Cuenca.

Y sobretodo, que lo hagas.

Porque las llames como las llames, en las Ahorcadas tienes Casas para elegir.