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domingo, 7 de abril de 2013

ANTOLOGÍA PASTWEED NOIR I


 
 

Si lo bueno, si breve, dos veces bueno, ¡imaginaos los pastweets noir! Aquí tenéis la primera remesa del certamen, relatos hiperbreves, supernegros  y algo rosas.

En primer lugar, como no podría ser de otra forma,  el declarado ganador por Joe Álamo y premiado con un ejemplar de su, a todas luces fantástica, nueva novela  “Lado extraño”, un pastweet noir  de la negrita más polifacética de la tribu….

 

¡Ana Martínez, alias Pichuchina!

 
 

Se levantó romántico, susurrándome: “Tengo un hambre voraz esta mañana, voy a empezar contigo el desayuno”. Nunca pensé que el amor doliera tanto. 

 

 

 

Y para no empacharos, porque hay muchos, y muy buenos, aquí os dejo unos cuantos, junto con un desafío, ¿De quién son?

Dos pistas: la lista de sospechosos y  el sumario de cargos que se les imputan: Herminda, Pichuchina, Raquel, Noelia, Paco   y, cómo no, la reina del pastel noir, Carolina.

 

Hagan sus apuestas y comentarios.

 

I

 

Por la noche hay sapos que se transforman en príncipes. Al despertar en la charca grité, pero sólo me salió un magnífico croar. También hay princesas que salimos ranas.

 

Una lágrima se unió con la gota de sudor que bajaba por mi vientre. En el instante que llegaba al clímax lo supe. Todo había acabado. Entonces salté por la ventana.

 

II

 

Sí, puse las pruebas que te incriminaban. Luz seguía riendo cuando se fue de la cárcel. Ya no dolía la traición, ya no dolía..... Nada.

 

Hace dos años, la luna y ella lo saben, mató lo que amaba y enterró en un lugar que compartieron. Reza allí con piedrecitas…hasta luego, Fer.

 

III

 

La amó toda su vida, pero ella jamás le hizo el menor caso. Hoy es el hombre más feliz del mundo: ¡sus nichos son contiguos!

 

La maté porque era mía, le dijo al juez mirando la navaja.

 

Mudo de rabia la estranguló para hacerse entender.

 

IV

 

"Con el carmín trazaba sobre tu cuerpo líneas de recuerdos que ya no importaban, dibujaba promesas sin eco, vacías, muertas... Como tú.

 

Y el cuervo se posó sobre Ella. Ojos azules, tez clara. Calculadora. Fría. Ahora más que nunca. "" No se confundan, la amaba, pero se lo merecía."

 

 

V

 

Cómplice. En el crimen y en su condena. En el placer y en su dolor. En la vida y en su herida. Pero sólo me arrepiento de no haberte besado.

 

Flores secas. Heridas abiertas. Huellas del crimen que aún no he cometido. Porque el amor se dio la vuelta y su sombra me empuja hacia ti.

 

Sobran puñales. Las mujeres no matamos así. Sobran venenos. Los valientes no morimos así. Faltan caricias. Los amantes no vivimos así.

 

 
VI
 

“Rompió mi corazón…así que yo tomé el suyo”  explicó mientras la llevaban esposada, aún con restos de la víscera asomando entre los dientes

 

Anciano mata a hachazos a su mujer en su aniversario. Horas antes se oyeron gritos que decían: “52 años y  aún no sabes que odio las corbatas”

 

Preséntate con una copa, enamórala con un chiste, declárate con flores, cásate con diamantes, enviuda con estramonio.

jueves, 28 de marzo de 2013

Entrevista con Víctor del Árbol, autor de “Respirar por la herida”


 
 

Víctor del Árbol  Romero nació en Barcelona en 1968. Mozo de escuadra durante dos décadas, tras abandonar el seminario por amor,  estudió Historia en la Universitat de Barcelona y participó durante dos años como locutor y colaborador en un programa de realidad social de  Radio Estel.

Aunque  resultó finalista del VIII premio Fernando Lara en 2003 con la inédita “El abismo de los sueños, su primera obra en llegar a imprenta fue “El peso de los muertos” (2006) que resultó ganadora del premio Tiflos.

El éxito nacional e internacional le llegó, sin embargo, de la mano de su segunda novela, “La tristeza del samurái” (2011), que le ha abierto las puertas de librerías de medio mundo y convertido en un auténtico “capo di tutti capi” del hampa impresa nacional, y  no por casualidad finalista del premio Novelpol 2012 y la primera obra española galardonada con Le Prix du Polar Européen a la mejor novela negra europea por la prestigiosa revista francesa Le point, que antes ganara gente de la talla de Philip Kerr o Arnaldur Indradason.

Y a principios del 2013, vio la luz “Respirar por la herida”, su mejor y más ambiciosa obra hasta la fecha.

Muy buenas tardes Víctor, y muchas gracias por prestarte a este viaje relámpago desde la ciudad condal a la del crimen para visitar las Casas Ahorcadas.

 

 

P:¿Podrías comenzar explicándonos como llega un seminarista a ser miembro de las fuerzas del orden y luego parte del lumpen editorial patrio?

R: Sería como explicar toda una vida de manera lógica y coherente, obviando los momentos de dudas, las contradicciones, los aciertos y los errores. Digamos que nunca me ha gustado quedarme al margen de la realidad que me envuelve, y que siempre he sentido una curiosidad innata por las puertas entornadas. A lo largo de mi camino, se han ido presentando diferentes opciones de implicarme en mi propio destino, y nunca he dicho “no”. En el barrio donde me crié los sacerdotes obreros eran una fuerza viva del barrio, se implicaban en la educación, en las manifestaciones para lograr mejoras…Y yo les veía vivir la Fe como una cosa que iba mucho más allá de las iglesias. Pasaron los años, y las dudas y las creencias me alejaron de la idea de la Iglesia, pero no de la idea religiosa, de un modo de entender la vida como algo trascendental.

En cierto modo, trabajar años después en la Policía tiene que ver con ese espíritu: Cambiar las cosas, participar de un momento histórico, sentirte útil.

Pero la única constante en mi vida, más allá de las privilegiadas circunstancias que se me han presentado, es la escritura. Nunca dejé de escribir desde que aprendí a construir refugios de palabras. El hacer de ello mi forma de vida es algo que solo ha ocurrido muy recientemente, y ojalá sea un salto definitivo, pero uno nunca puede dar nada por descartado.

 

P: Como hemos visto, entre “El peso de los muertos” y el samurái transcurrieron cinco largos años, ¿fue por falta de inspiración o de editorial que se atreviera con Publio i compañía?

R: Nunca me han faltado ideas ni ganas de transcribirlas. Cuando en 2006 El Peso de los Muertos ganó el Tiflos, fue con un jurado impresionante: Manuel Longares, Luís Mateo Díaz, Soledad Puértolas…Recuerdo las palabras que me dijo Luís Mateo. Me las guardo para mí, pero fueron muy valiosas. Hasta el 2011 seguí escribiendo, tratando de publicar y sufriendo ese Vía Crucis que los escritores pasamos en forma de negativas más o menos amables de editoriales, agentes y demás. Llegué a pensar que no lo lograría, y sufrí algunas decepciones muy importantes con ciertas personas del mundo del libro. Pero nunca dejé de escribir, no olvidé ni por un minuto el porqué lo hacía, y eso me ayudó hasta que apareció una editorial joven, independiente, y que conocían mi ópera prima. Insistieron, volvieron a insistir. Y al final empezó esta historia con el manuscrito de La Tristeza del Samurái, en 2011.

 

P: ¿Tienes pensado rescatar tu inédita ópera prima?

R: Creo que he crecido como persona y como escritor en estos años. Sí, volverá a editarse, pero muy probablemente la escriba de otro modo, le dé una revisión a fondo. Los derechos para El Peso de los Muertos se los cedí a mi editorial actual. Ya veremos qué pasa.

 

 

P: A propósito, ¿por qué  cuando la mayoría de autores, Lorenzo Silva,  Giménez Bartlett o González Ledesma por citar los más conocidos, pasan meses documentándose para pergeñar investigaciones e investigadores creíbles para sus series, tú que lo eras, apenas escribas sobre polis? ¿No te tienta crear tu propia serie?

R: Aunque la ficción y la Realidad deben parecerse y acercarse cuanto puedan la una a la otra, nunca hay que olvidar una obviedad: son conceptos distintos. Durante 20 años he trabajado en la Policía Autonómica Catalana en diferentes destinos y responsabilidades, de modo que podríamos decir que tengo una idea global bastante cercana del trabajo policial. Sin embargo, lo que me interesa de esta experiencia no es lo anecdótico, las cosas que me han pasado o que haya podido ver. Sin duda son importantes pero forman parte de mi espectro privado. Lo que a mí me interesa es trasladar el poso que esas vivencias han dejado en mi interior: una forma poliédrica de ver la realidad, empatizar con casi cualquier emoción, ser capaz al menos de describirla con intensidad y certeza.

 Respecto a la segunda parte de la pregunta, por ahora no me planteo crear una serie. Me apetece la exploración continua, buscar nuevos perfiles. Aunque si Respirar por la Herida funciona entre los lectores como espero, no descartaría una segunda parte con algunos de sus personajes más carismáticos.

 

 

 

P: Centrándonos ya en “Respirar por la herida”, que inevitablemente compararemos con el resto de tu obra, lo primero que llama la atención cuando uno empieza a leerla es su estilo. El lenguaje del samurái, frío y certero como una katana, ha dejado paso a una voz intimista próxima a la prosa poética y rebosante de aforismos, ¿obedece este cambio a exigencias del nuevo guión o a la mayor madurez de su autor?

R: Obedece a la voluntad de no quedarse en lo conocido. Me apetecía explorar otra forma de contar, arriesgarme a ir mucho más lejos con cada personaje, sentarme con ellos, desnudarlos hasta donde me fuera posible. Con respecto al lenguaje y al registro literario, sé que la prosa poética o que la metáfora están en desuso, pero bien utilizados estos son recursos que le dan una mayor dimensión al texto, y permiten profundizar en su lectura más allá de lo estético. Yo me he propuesto no renunciar a mi manera de escribir convencido de que es compatible con un público lector mayoritario.

 

P: Respirar por la herida es una novela muy compleja y argumentalmente ambiciosa,  que entrelaza el pasado y el presente de una decena de personajes, ¿cómo fue su proceso de gestación, partiste de la trama o de los actores?  

R: En mis novelas siempre son los personajes los que dibujan la historia. Lo que yo busco es provocar en el lector algo que va más allá de la curiosidad, de saber qué pasa, cómo acaba el misterio. Yo intento crear espejos para que el lector se identifique, le invito a participar, a ser parte real de la historia. Y eso sólo puedo conseguirlo si los personajes son creíbles, evolucionan al margen de las necesidades de la trama. Lo que importa es quiénes son y porqué son así. Más que lo que hacen.

 

P: Al igual que en las primeras, especialmente el samurái, estamos ante una obra coral,  con casi una docena de personajes grises, tan humanos que sería más acertado llamarlos personas imaginarias, personas de ficción a las que llegamos a conocer con mayor profundidad que a la mayoría de los protagonistas del 99% de los libros que llegan a  nuestras librerías, sean o no de género, ¿tienes un trastorno d personalidad múltiple o sólo una imaginación  portentosa?

R: A mí me fascinan las novelas corales, donde no puedes decir con certeza quién es el protagonista porque de un modo u otro todos lo son. Me gusta que los personajes secundarios crezcan como la levadura y lleguen incluso a superar en vigor narrativo a los supuestamente principales. Eso está muy presente en mis novelas, y quizá más que en ninguna otra en Respirar por la Herida: la capacidad de convertir a las víctimas en verdugos y viceversa.

 

P: ¿Por qué no hay lugar al humor en tus novelas?

R: Porque la ironía (ese matiz del humor que a mí me gusta) se lo dejo a la vida, a las circunstancias distónicas que los personajes tienen que afrontar. Ese humor del que hablo es el que te deja la sonrisa congelada. Paradójicamente, yo aprecio mucho en lo privado el sentido del humor como válvula y como evidencia de vitalidad. Pero en las atmósferas que creo en mis novelas, no tiene cabida.

 

 

P: Si bien la localización es casi testimonial en tus obras, más bien ambientadas en el mundo interior de sus protagonistas, llama la atención que de tu tierra natal te hayas desplazado a Madrid en esta ocasión, ¿se debe a algún motivo en particular?

R: Soy un barcelonés con el privilegio y la mirada del foráneo en Madrid. Me encanta la ciudad, ese nudo de caminos que parece no ir a ningún sitio. No quería describir la ciudad, sino las sensaciones que deja en una mirada que no está contaminada por el pasado ni por lo cotidiano. Algo parecido a lo que ocurre con el otro paisaje de la novela, Argel.

 

P: Aunque tus tramas, criaturas y estilo sean extraordinarios, quizá el rasgo más característico de tu trilogía del pecado, por llamarla de algún modo,  es que más que la sociología del crimen,  la crítica social tradicionalmente inherente al género, aquí lo más relevante es la exploración de algo mucho más universal como  son los traumas de las víctimas y cómo sus pulsiones de amor   se convierten en pulsiones de muerte, ¿estamos ante el nacimiento del thriller psicoanalítico?

R: Jajaja, me cuesta incluso pronunciar el concepto. Veamos, thriller sí, en cuanto a novela de suspense (lo hay, y mucho) y de emoción (la hay y mucha) y psicoanalítico, sí, al menos en parte, en cuanto que no me conformo con describir las acciones de los personajes sino  que para mí lo más importante es profundizar en sus razones y en las consecuencias emocionales que causan sus decisiones. En cualquier caso, novela negra, novela social, novela tremendista, hoy en día existe una tendencia generalizada al mestizaje, cosa totalmente acorde a los tiempos. Sigue habiendo purismos de la novela inglesa deductiva o del hard boiled, sin duda. Pero yo no entro a valorar un cierto tipo de justicia final. Me importa la historia, no la etiqueta que finalmente acabe teniendo.

 

P: Tus hojas no se parecen a ninguna que yo conozca, ¿Cuáles son las raíces literarias del Árbol? ¿Qué otras semillas negras recomiendas plantar  en nuestras estanterías?

R: Sé que esto es impopular, pero yo sigo pensando que los clásicos son el fundamento de la buena literatura, por una sencilla razón: ellos han superado el cedazo del tiempo. La literatura rusa de mediados del XIX, el existencialismo francés de posguerra, y sobretodo el realismo mágico latinoamericano. Para mí son las tres raíces que me alimentan. Más recientes, me llama la atención Pollock, Lehane, Franzen…Españoles estoy descubriendo a Zanón, Hill, Del Valle y cualquiera que un prescriptor de confianza me recomiende. Soy muy curioso.

 

P: ¿A qué crees que se debe que tus textos tengan más repercusión fuera de nuestras fronteras que dentro? ¿Tan vigente sigue en nuestro país el “nadie es profeta en su tierra?

R: Es algo que no pasa desapercibido para mí, claro. Y no te negaré que me apena un poco. No me voy a poner a elucubrar sobre los porqués, es obvio que se me lee más en el extranjero que en España. Pero tengo la confianza y la paciencia necesaria para que el gran público lector conozca mis historias. El camino ya empezó con La Tristeza del Samurái y con Respirar por la Herida pienso que por fin, va a suceder.

 

P: Y después de parir una obra de tal envergadura a todos los niveles, ¿cómo afronta Víctor del Árbol la próxima? ¿Cuántos bosques habrá que talar para la primera tirada?

           R: El futuro no existe más que en una hipótesis. Yo soy persona de realidades. Hoy toca luchar por esta novela. La próxima, que ya está en mi cabeza, tendrá que esperar turno.

 

 

 

Extraído del boletín “Entre líneas” de la Biblioteca Municipal  de Cuenca (http://bibliocuenca.blogspot.com.es/).

domingo, 17 de marzo de 2013

VUELVE A CUENCA


 
 

Cuando lees algo, especialmente cuando ese algo te cala hondo, conocer a su autor siempre conlleva alegría y temor a partes iguales.

Alegría por tener la oportunidad de encontrarte con alguien a quien admiras, y temor a descubrir que en realidad no se trata de alguien tan especial como sus líneas, sino con tanto oficio  juntando letras (o seleccionando negros) que su encanto a la postre sólo resulte un espejismo narrativo.

Pues bien, aunque el gran Víctor del Árbol no me era del todo ajeno, apenas había tenido oportunidad de conversar con él, de reír con él, de abrazarle.
 

Y cuando lo he hecho, después de haber vibrado y sufrido con sus personas imaginarias, después de casi mil páginas de samuráis tristes y heridas supurantes,   resulta innegable que la sensibilidad que destilan todas y cada una de ellas sólo son una mínima parte de la que emana de su cuerpo a cuerpo, y su inmensa calidad literaria nunca hará justicia a la que irradia su persona, ni siquiera cuando llegue a ser una estrella que recoja Tormos y rechace Planetas.

 
 

Llegó como es, sencillo y afable, hambriento de anécdotas y literatura, y desde el principio se convirtió en uno más de la tribu, en alguien capaz de mojarse en sus opiniones sin que las ajenas le calasen, de empaparse del espíritu de las Ahorcadas. Un auténtico anfibio de las letras, que tan pronto te respondía a la más sesuda de las disquisiciones como se bajaba del estrado a repartir besos y firmas y compartir sopas (buaj) y copas como un negrito más.

 Eso, por no hablar de que cuando hicimos nuestra última parada de la noche en el Bus, como empieza a ser tradición, dejase muy alto el listón y muy claro de qué árbol es Víctor, todo ello entre lecciones  magistrales del que está llamado a ser el baile del verano: el Pichuchina Style  (¡Ey, sexy clown!).
 

Una velada muy larga que se nos hizo muy corta, un encuentro de tres horas que se nos antojó de tres minutos,  y que nos dejó a todos con ganas de más.

Por eso, te ruego que pegues en la ventana de tu despacho una pegatina que rece:
 
Vuelve a Cuenca.

Y sobretodo, que lo hagas.

Porque las llames como las llames, en las Ahorcadas tienes Casas para elegir.
 
 

lunes, 11 de marzo de 2013

LA TRISTEZA DEL SAMURAI de Víctor del Árbol

 
A lo largo de la lectura de esta novela, reconozco que es una lectura que atrapa, tenía la sensación de contemplar un fresco de final de la Edad Media o del Renacimiento, en el que se describe el infierno lleno de condenados azuzados por los demonios. También pensé en los capiteles de las columnas góticas de determinados claustros en los que personajes grotescos se entrelazan y se devoran.

Así que al acabar me puse a reflexionar el porqué de tal sensación y creo que en el fondo esta novela es profundamente moralista. Hay un pecado original cometido por una adúltera, Isabel y un asesino Guillermo. El pecado de la mujer es castigado por mediación de unos acólitos: Publio y Gabriel. Dos figuras de Demonios exterminadores.

Del matrimonio original de Isabel y Guillermo nacen dos criaturas: El Monstruo (Andrés) y el Justiciero (Fernando). Entre los dos encarnaran los defectos y virtudes del samurai. Son los dos personajes que blandirán la Catana.

Gabriel, el acólito asesino, tiene una hija, María, una abogada que sufrirá y se retorcerá igual que los otros descendientes en las llamas del infierno azuzada por otro demonio: Ramoneda.

Frente a ellos hay una saga de inocentes arrastrados al infierno: Marcelo, Cesar, Marta y un testigo del primer crimen. Personajes inocentes pero marcados por ese pecado original y siguiendo la teoría de San Agustín marcados por la predestinación a la que éste siempre nos aboca.

Y, si Cristo se inmoló para redimirnos, en esta novela es necesaria la inmolación de María y de Fernando para ofrecer a César y Marta una nueva oportunidad. Oportunidad que no llegamos a verificar pues el autor nos la deja abierta, aunque después de su paso por el infierno no cabe demasiado optimismo.

Analizando de cerca los personajes que el autor entrelaza creo que podemos referirnos a casi toda la imaginería religiosa de finales de la Edad Media y del Renacimiento que asimila también fuentes mitológicas. Asociamos a Publio con el Basilisco, representación mitológica con mirada asesina, no era posible mirarle a los ojos, como a la cabeza de Medusa. Por otra parte, cabe también recordar las múltiples representaciones de los jinetes de la Apocalipsis, el jinete de la Muerte suele avanzar cabalgando con la espada desenvainada, acompañado de un séquito de cadáveres. Asociación que podemos hacer con Andrés. Incluso podemos remitirnos a las representaciones, del siglo XVI, en los que la Muerte es un personaje masculino que asedia a una doncella, introduciendo la idea de concupiscencia. Cabe asociar esta imagen a la descripción de Andrés y Marta encerrados en aquella casa fantasmal.

Y volviendo a los jinetes de la Apocalipsis, fijémonos en el jinete de la guerra, qué otra cosa es Publio.

Por otra parte, también podríamos referirnos a las imágenes de la Danza de la Muerte, a las representaciones teatrales medievales de la danza Macabra, danza en la que estaban representados los vivos y los muertos. Estas danzas tenían una intención moralizadora y eran un retrato sarcástico de determinadas conductas, acusando claramente a los que detentaban el poder. ¿Qué otra cosa hace esta novela?

En definitiva, creo que toda mi reflexión puede resumirse en la idea de que cuando hay tanto malo, tanto demonio y tantas llamas del infierno, el fresco que resulta es del género grotesco, del esperpento, con acusados rasgos de angustia y crueldad. Hay un grado de artificio, de estilización que resulta exagerado.

El autor, sin embargo, parece querer fijar su historia en la realidad enmarcándola en dos periodos claros, la posguerra y el golpe del 23 F, pero, en mi opinión, en la lectura de la novela esa realidad histórica no le confiere mayor realismo a la historia, domina más, a lo largo de la lectura, el fresco medieval y renacentista moralizante. Incluso si queremos irnos a una representación más moderna nos tendríamos que ir al expresionismo de Grosz, a sus caricaturas de la época de la ascensión de Hitler al poder, aunque en esas caricaturas no está la idea de crimen, castigo y redención que está en la novela.

 

lunes, 4 de marzo de 2013

Víctor del Árbolpresenta su nueva y más ambiciosa novela

 

Dice el que tal vez sea el mayor experto en el tema, Salvador Vázquez de Parga, en su ya clásica obra “La novela policíaca en España” (1993), que salvo excepciones tan honrosas como escasas, los criminales literarios patrios se han limitado a imitar las modas y modos anglosajones y franceses (amén de los nórdicos, después del efecto Larson), por lo que no es posible hablar de una escuela criminal netamente autóctona.

Se nota que no leyó a Víctor del Árbol.

 Un autor, este mozo de escuadra barcelonés, que con sólo tres novelas ya ha marcado un antes y un después, gracias a su alquímica facultad para invocar personas   imaginarias (decir personajes sería faltarles al respeto y a la verdad),  su maquiavélico don para entretejer sus pulsiones y urdir las tramas más intrincadas y absorbentes que este psicoreader pueda recordar, y todo ello con una voz a un tiempo lírica y  descarnada, única,  diametralmente alejada de todo lo escrito hasta el momento en nuestro país (y probablemente también fuera), tanto como lo estuviera Dashiel Hammett de Arthur Conan Doyle cuando dio a luz la novela negra.

Y es que su inusitada mezcla de acción trepidante y exploración de las más oscuras sombras de la condición humana rompe con la tradicional aspiración sociocrítica del género, para centrarse no tanto en denunciar las desigualdades como en abordar los efectos que el crimen, metáfora de la injusticia, tiene sobre la psique de los individuos. Trasciende así las barreras de la novela negra y del más psicológico  de los thrillers, por focalizarse en vez de en la mente del criminal, en el análisis de los traumas que su acción causa en los familiares de sus víctimas, y cómo los fantasmas del pasado acaban convirtiéndoles en victimarios, fundando así lo que podríamos llamar “thriller sicoanalítico”.

Ya en su debut, “El peso de los muertos”, premio Tiflos 2006, dejaba patente su intención de alejarse de los arquetipos y lugares comunes, con  una historia de culpables sin culpa, crímenes sin castigo y secretos de familia a caballo entre los primeros y los últimos días del franquismo, que sorprendió a crítica y público por su frescura y calado literario.

Aunque su consagración llegaría con su segunda novela, “La tristeza del samurái” (2011), no por nada finalista del premio Novelpol 2012 y la primera obra española galardonada con Le Prix du Polar Européen a la mejor novela negra europea concedido por la prestigiosa revista francesa Le point, que le ha abierto las puertas de librerías de medio mundo y convertido en un auténtico “capo di tutti capi” del hampa impresa nacional.

Y hace un mes escaso, vio la luz su tercera y más ambiciosa obra hasta la fecha, donde se sirve de una decena de soledades vivientes para abordar el dolor  humano y continuar así con su personal disección del alma.

De modo que si quieres descubrir qué tienen en común una promesa de la pintura venida a menos, un acaudalado empresario condenado por homicidio, un joven chapero chino con ansias de libertad y venganza, una violinista  obsesionada con la memoria de su hijo y un torturador chileno metido a buscador de personas entre otros, las Casas Ahorcadas se complacen en invitarte a la presentación de “Respirar por la herida”, que tendrá lugar el viernes 15 de marzo a las 18 h en el salón de actos del Centro cultural Aguirre, a cuyo término se sortearán dos ejemplares dedicados por el autor entre el público asistente.

Una oportunidad inmejorable para leer la que está llamada a ser una obra clave no ya del género, sino de la literatura contemporánea de nuestro país.

Palabra de lector compulsivo.



sábado, 9 de febrero de 2013

Entrevista con Antonio Santos, Creador de Mauricio Romero, el detective de Cuenca


 

Antonio Santos nació en Honrrubia, pero es conquense por casualidad, porque por aquel entonces sus padres vivían en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), donde residió hasta 1997. Afincado ya en la ciudad del crimen, estudió Humanidades en la Universidad de Castilla – La Mancha, trabajando en lo que podía, ya fuese encuestador, albañil, repartidor o  piscinero.  En la actualidad, imparte clases particulares de Lengua  y Literatura, tras perder su puesto de interino gracias a la proverbial austeridad Cospedaliana.

En lo estrictamente literario, ha publicado un poemario,” Del aire y la voz” (2005), y sus versos han aparecido en la revista Saigón y en las antologías “Inmaduros 26, jóvenes poetas de Castilla-La Mancha  “y “Los rostros de Medusa. 20 años de poesía conquense”.  Así mismo, ha resultado finalista de los certámenes poéticos Villa de Villamayor de Santiago y  el Luis  Ríus de Tarancón, del Alea Iacta est de relato corto y ha obtenido el 2º premio en  la edición 2008 del certamen de jóvenes artistas de Castilla-La Mancha.

“Los Casos de Mauricio Romero, el detective de Cuenca”, es su primera novela.

 

P: ¿Cuándo y cómo nació Mauricio Romero?

R: Mauricio nació hace como seis años, quizás más, como un entretenimiento en las horas muertas de tedioso trabajo de oficina, y, como nació en Cuenca, era lógico que fuese conquense con todos sus defectos y virtudes.  Así, escribí, primero, casi por casualidad, un relato muy cortito y sencillo, el que abre el libro, que solo buscaba matar el aburrimiento propio, y cuando, al dejarlo leer a amigos y compañeros, descubrí que también mataba el aburrimiento ajeno decidí hacer algunos más a ver qué pasaba.  En principio iban a ser como catorce o quince de la extensión del primero pero los otros dos relatos se me fueron de las manos y superaron con creces los límites con los que jugaba al principio.  

 

P: ¿Crees que haber llegado crecidito a Cuenca puede haber influido en que tengas una visión tan incisiva de los usos y gentes del  terruño?

R: Es posible, a veces se ven desde fuera cosas que desde dentro se ignoran, o, simplemente, no parecen llamativas hasta que alguien las señala, aunque realmente creo que va más con la personalidad de cada persona que fija su atención en unas cosas u otras, en mayor o menor detalle, así como el modo de exponerlas.  Realmente la mayoría de cosas que en el libro se destacan no son especialmente llamativas porque, si bien es cierto que me he criado lejos de aquí, lo es también que he crecido en contacto muy estrecho con la idiosincrasia del terruño.

 

P: Cuando, hace más de un año, empecé la novela, que por aquel entonces circulaba por la red, confieso que al principio me tragué lo de que hubiese un huelebraguetas apatrullando nuestras calles, dime por favor que no soy tan tonto como mi madre piensa y no fui el único.

R: No juzgaré los pensamientos de tu madre, pero es cierto que más de uno, obviamente evidenciando que no había leído el libro completo, creyó que un detective del corte de Mauricio Romero podía existir realmente en la ciudad de Cuenca.  Alguno, incluso, no sé si riéndose de mí o en serio, me expuso vía correo electrónico su problemática para contratar los servicios de Mauricio Romero.  Yo creo que esa es la magia del personaje, que puede ser real.  Que cualquier conquense podría ser Mauricio Romero, que cuando vamos al Roco o al Jovi, podemos mirar a nuestro alrededor y preguntarnos si alguno de los hombres que hay ahí en ese momento es Mauricio Romero.   Una vez que se dio por sentado que Mauricio Romero era un personaje, yo no lo tengo tan claro, comenzó la otra carrera, la de averiguar quién se escondía detrás. 

 

P: ¿Y qué te impulsó a pasar de la edición digital al papel?

R: El libro fue acabado una noche, y tras consultar con algunos amigos que me ayudaron y lo habían leído, aconsejándome que esperase un poco para hacer modificaciones y correcciones (mis amigos tenían y tienen razón, las necesita) les di la razón, como he hecho ahora, en todo y lo subí a bubook para descargarlo gratis.  Paralelamente creé una cuenta de facebook (eldetectivedecuenca@hotmail.es) a nombre del detective y envié algunos correos también a su nombre, presentándose y creando una ficción de segundo grado, con el enlace para hacer una cadena.  El enlace corrió por la red como la pólvora y en un par de meses o tres, quizás cuatro, ya ni lo recuerdo, el libro había tenido dos mil descargas.  Cada cual que juzgue por sí mismo.  En ese momento, lo que había comenzado como un juego, como una travesura, se me había ido de las manos.  Así que me lancé a buscar quien me lo publicase sin yo poner un duro, porque la Nota al lector final, desgraciadamente, es demasiado habitual.  Los editores me ponían una pega: el libro había tenido ya dos mil descargas, más los ejemplares que habían circulado en cadenas, por lo que no tenía posibilidad de vender más libros.  Finalmente, en Cáceres, en El Hinojal, encontré alguien que apostó por el libro para venderlo en papel en internet (http://www.alternativaluzdeluna.com/show_book.php?isbn=LOS+CASOS+DE+MAURICI&PHPSESSID=eqtl8tijcmq3pe29k4h5g0tn93) en las librerías donde fuese solicitado y en ebook en bubok (http://www.bubok.es/libros/208476/Los-casos-de-Mauricio-Romero-el-detective-de-Cuenca) . 

 

P: Un aspecto que llama poderosamente la atención en tu novela es la enorme cantidad de localismos que aparecen, ¿te has documentado a conciencia, o me has mentido como un bellaco y en realidad eres más de pueblo que los ababoles?

R: Se puede decir que llevo toda la vida documentándome, aunque realmente muchos de ellos se los he robado a mi amigo Marcos Huélamo que es el auténtico especialista en el habla del terruño. 

 

P: La Plaza Mayor y sus antros, el centro y sus bares, ninguna barra escapa al impenitente codo de Mahou, ¿sueles acompañarlo en sus correrías?

R: Los bares que aparecen lo hacen, creo, que bien reflejados y con cariño porque son los bares a los que yo soy o he sido en algún momento o periodo de mi vida asiduo.  Para mí son los mejores bares de la ciudad y claro, supongo que la gente pensará que conozco todos los bares como esos y quizás no es así, pero me gusta aprender y nunca es tarde si la dicha es buena: acepto invitaciones de quienes me quieran presentar sus bares favoritos.

 

P: Aunque la cita con que se inicia sea de Bogart, Mauricio tiene más de pícaro que de Marlowe, ¿cuáles fueron tus referentes literarios y cinematográficos para parirlo?,

R: No tengo claras las referencias literarias.  Si hago un inventario de mis lecturas creo que muy pocas encajarían con el perfil de Los Casos de Mauricio Romero, el detective de Cuenca.  Aunque realmente en este libro se recoge de forma velada y sucinta gran parte de la tradición literaria castellana, en ocasiones incluso redundando en tópicos y tópicos.  El libro que leí justo antes de comenzar a escribir el primer caso del libro fue uno protagonizado por un detective, Pulp de Charles Bukowski, pero creo que no hay demasiadas concomitancias entre ambos más allá de algunos tópicos detectivescos. Cinematográficamente sí podría encontrar algunas referencias del cine negro, el cual me gusta muchísimo.

 

P: Confieso que llevo meses observándote, buscando sin éxito el Mauricio que llevas dentro, ¿eres muy buen escritor o demasiado tímido para compartir tu socarronería?

R: Me gustaría ser buen escritor, pero en realidad me temo que soy más tímido e introvertido que diestro con la pluma.  Me cuesta conocer a gente y darme a conocer, no soy bueno en las relaciones sociales de primeras, pero cuando cojo confianza sí soy muy socarrón. 

 

P: A propósito, además del detective hay otro personaje, Santos, que aparece en  los tres relatos de los que consta el volumen, ¿no será un trasunto del hijo juntaletras de tu madre?

R: Supongo que al final los escritores son todos unos ególatras, y yo que pretendo serlo tengo por lo menos que parecerlo también y ser tan ególatra como el que más.  Dado que el libro no lo firmaba no pude resistirme a llevarme mi parte de protagonismo, mi parte del pastel. 

 

P: En el primer cuento, en origen un caso típico de cuernos aunque provisto de un desenlace sorprendente, se pone de relieve la enorme dificultad que entraña ser detective en una ciudad pequeña donde todo el mundo se conoce, ¿tienes constancia de que haya existido realmente algún investigador privado en nuestra ciudad?

R: Que yo sepa no, y como en Cuenca se sabe todo supongo que así será. Desde luego sería difícil.

 

P: En el segundo caso, parodia Da Vinci reconocida, una esperpéntica secta encomienda a Romero encontrar el Grial y el Santo Madero en la Semana Santa  de Cuenca, resulta asombrosa la abrumadora cantidad de datos históricos que aportas, ¿hasta qué punto  son verídicos?

R: Son verídicos todos, desde la cronología, actas auténticas de juicios de La Santa Inquisición, la autopsia de Carlos II, el Hechizado, etc… excepto aquellos que me fue necesario cambiar o añadir para crear mi trama narrativa.  El segundo caso es muy entretenido y quiere mostrar con qué poco puede hacerse una trama histórica para que la gente aprenda a no leer las novelas como si fuesen manuales de historia, porque son cosas diferentes y tienen objetivos diferentes.  Con ello no critico a los escritores de novela histórica sino a los lectores que hacen un mal uso de ella. 

 

P: Por último, en el transcurso del tercer relato, en que Mauricio tendrá que bregar con el kamikaze de la Parrilla, un conductor suicida que recorría en sentido contrario la carretera nacional, su cliente menciona otros casos célebres de Romero, ¿piensas dar a imprenta más entregas de la serie?

 

R: Lo comercial sería decir que si la gente compra el libro saldrán más entregas.  Pero entonces, Dios me libre, mi mentalidad estaría más cerca de la de un editor del siglo XXI que de la de un escritor, por lo que lo justo sería decir que igual que escribí esta entrega sin demasiadas pretensiones, empujado por cierto instinto y disfrute más que por puro interés, aunque no voy a negar tampoco el interés una vez que el libro se comienza a vender, seguramente, no sé si pronto o tarde, al final acabaré escribiendo más.  ¿Sobre Mauricio Romero?  Tengo ideas, algún caso ya avanzado en la cabeza pero sin comenzar en el papel.

Muchas gracias, Antonio. Ojala no tardemos en reencontrarnos con Mauricio en bares de Cuenca y librerías de toda España.

miércoles, 30 de enero de 2013

Marchando una de micros


Ahí va una nueva remesa de micros….y aún queda el de Solano (en versión extendida) y el de Antonio (que no sé cómo colgar sin descuajeringarlo).

Y no olvidéis mandarme vuestros pastweeds noir (ya sabéis, 140 caracteres, antes del 14 de Febrero), que ya no seréis los primeros.

 

Amparo Prados, Ampoirot de la tribu.

La verdad es que la había jodido, quiso invitar a cenar a Mati, pero sus habilidades culinarias se limitaban a ir al Mercadona y comprar cualquier cosa que se abre y se pone en un plato; bonito, eso sí, y un buen vino para compensar. Pero esta vez la había cagado, esa ensalada americana no era gran cosa, quiso jugar a gourmet, saliéndose de la ensaladilla rusa, y esa cosa yanqui era muy insulsa. Claro que su imbecilidad se había mostrado en grado sumo, ¿desde cuándo la cocina americana impresionaba a una chica? En fin, ya no tenía remedio y esa cosa le había revuelto las tripas como no recordaba desde su época de borrego.

Mati se mosqueó y se marchó, la cagó ¡como si estuviera para desaprovechar las noches que pudieran quedarle!

Al adentrarse en el parque empezó a escuchar murmullos, quejidos…,

THEY´RE OUT TO GET YOU, THERE´S DEMONS CLOSING IN ON EVERY SIDE
THEY WILL POSSESS YOU UNLESS YOU CHANGE THE NUMBER ON YOUR DIAL

Fueron apareciendo uno a uno, eran “terminales”, se acercaban a él, los Z no se atacan entre ellos pero aquellos iban derechitos y no tenía muy claras sus intenciones, eran muchos, no solían verse esos grupos, se supone que la Brigada controlaba esas cosas.

Se encontró rodeado, uno de ellos parecía el cabecilla, balbuceaba que siempre había deseado realizar aquello pero de verdad, nada de mariconadas de videoclip, y empezaron a moverse al son del:

'Cause This Is Thriller, Thriller Night…………………

Lo que yo decía………………..me cago en los americanos.

 

 
Pilar Díaz, Friki Pili para mi gmail.

EL CASO ( PERIÓDICO DIGITAL)

Extraño suceso acontecido la pasada noche en el pueblo Cagamares del Río.


Una extraña “niebla de una espesura considerable” envolvió durante unos minutos a los habitantes del pueblo. No se descarta emprender medidas contra la empresa proveedora de los “petardos”.


 

Celebraban los vecinos el final de sus fiestas patronales dedicadas a San Bartolomé el pasado 24 de agosto, cuando en “La Traca”  final, se produjo el extraño fenómeno.  Los petardos estratégicamente colocados alrededor de toda la plaza, comenzaron a soltar un polvo denso y gris según iban explotando, dejando a todos los asistentes sumergidos  en una nube espesa de humo y toses, pero cuando el último petardo explotó eso se convirtió en una espesura casi fantasmal. Según los asistentes, no podían verse ni tan siquiera las manos, sin contar que por unos minutos se encontraron totalmente desorientados en el tiempo, sin ver ni oír nada. -“Fue una situación extraña”- comentó un lugareño, “-durante unos minutos nos sentimos fuera de éste mundo”-comentó una vecina.,

Mientras en el Bar de la plaza “El Respiro”en el que  se encontraba nuestro detective Tom Z Stone se desarrollaba otra escena digna de mención. Tom Z estaba delante de la máquina “tragaperras” cuando de repente ,la tragaperras se volvió totalmente loca, comenzando  a lanzar euros al “aire” con una violencia y un desespero tal ,que los pocos parroquianos que se encontraban en su  interior tuvieron miedo de morir “acribillados ”. Tenemos que resaltar que a pesar de la violencia de la máquina expendedora  todos los asistentes estaban como locos a la caza de alguno., incluyendo  nuestro famoso detective, que  aprovechando su condición de “reanimado” o muerto viviente decidió atiborrarse hasta arriba los bolsillos del pantalón de tan vil metal. Por un instante y sin previo aviso todos los clientes del bar se vieron envueltos en la extraña niebla ( de la cual ninguno se percató antes, debido a lo entretenidos que estaban en su interior,) y justo cuando estaban empezando impacientarse ,la niebla  desapareció.

Según palabras del Alcalde P. Porras ”Creemos que la causa  de la misteriosa niebla , está en  el contenido de los petardos, por problemas presupuestarios tuvimos que cambiar a nuestro proveedor , por otro más barato” y los resultados a la vista de todos están ., por lo que estamos pensando en demandar a la “Empresa propietaria” por el posible perjuicio contra la salud de nuestros  vecinos  además de añadir el cargo de contaminación ambiental”-” Respecto a la máquina tragaperras emprenderemos una concienzuda investigación sobre tan extraño comportamiento.”

 
Raquel Soler, Raqueltxun para los que se atreven.

—EL PASADO SIEMPRE VUELVE—

Dicen  que hay que dejar el pasado atrás… aunque no siempre es posible. Especialmente sí has sido un poco hijoputa, o un asesino como yo. Hay que decir que tenía mis motivos: solo eran un puñado de moros. De esos que corrompen nuestra sociedad. ¿Quién iba a decirme que esos cabrones volverían?

Me llamo Ramón, Ramón Matamoros (dulce ironía), valenciano de pura cepa. Desde joven luché por el futuro de mi glorioso país  entrando  en grupos neonazis para proteger a España de la amenaza Islámica. Esos cabrones que quieren recuperar Al-Ándalus y nos quitan el empleo. “Josdeputa”.

Salíamos de caza a menudo, tratando de limpiar España. No tarde en darme cuenta: así no solucionábamos nada. Los moros no se iban y si por casualidad un día nos hubiésemos cargado a alguien, hubiésemos sido los malos. Así que... opté por otros métodos. Métodos mejores, como la infiltración. La idea me la dio un “joputa” que se había metido en nuestro grupo para escribir un libro. Con el tiempo, terminé la carrera de química, mientras de cara a la sociedad era un perroflauta.

No os aburriré explicando como, pero años después, un jodido 7 de Agosto, conseguí realizar una cena de “concordia” entre razas. Allí aproveché mis conocimientos químicos para dar matarile a unas decenas de moros y giliprogres envenenando la comida. El truco estaba en poner el antídoto en el jamón.

Nunca he corrido tanto en mi vida, a los jodidos moros no les hizo gracia despertarse cagaos y muertos pero, finalmente, conseguí esconderme.

Han pasado dos meses desde aquello y ahora me han encontrado. Al parecer contrataron a un puto zeta que está empezando a jugar a los detectives. Un tal Stone. ¿Sabía lo que pretenden hacerme? Ni idea. Lo único que sé es que no habrá FR para mí.